Mi entusiasmo era palpable, si pudiera estaría saltando de aquí para allá cantando "I want to break free" de Queen. Pero lo máximo que podía hacer era vestirme con la ropa de mi madre y aspirar la casa con ritmo, pero no me apetecía en estos instantes. Me faltaban algunos meses más de fisioterapia para poder hacer monerías.
Ese día mi padre me dejó antes de irse a trabajar lo que llamábamos el desayuno cliché americano, conformado por las clásicas tostadas y jugo de naranja. Lo tomé con dificultad puesto que tenía que cuidar que las vendas que cubrían gran parte de mi rostro no se estropearan. Finalmente me aseé y me puse el uniforme, una camisa blanca manga larga y pantalones negros, la corbata negra con detalles rojos la dejé para después, no sabía cómo ponérmela.
Entonces sonó el timbre, cojeé hasta la puerta. Era mi primo Itachi, ese día iba a llevarme e introducirme a los muchachos de la clase además de explicarme cosas del pueblo, puesto que recién nos habíamos mudado.
- Hey, Tobi- Dijo con voz melodiosa -Es extraño verte...parado ¿Listo para tu primer día?-
- Sí...estoy algo nervioso- mi voz se escuchaba extraña con tantas vendas encima -Tú sabes que nunca estuve mucho tiempo en una escuela, y pensar que estaré más tiempo de lo que acostumbro en esta me da escalofríos -
Itachi era el único a quien podía confiar mis sentimientos. Desde que llegué aquí estuve postrado e inmóvil en una cama, y él, sin apenas conocerme y de manera desinteresada se aseguró de cuidarme cuando mi padre no podía, pasarme los deberes de la escuela y enseñarme todo lo que avanzaban. Era el mejor primo del mundo.
- Tranquilo, estarás conmigo - Me dijo, tranquilizándome al instante - Mira, traje mi bicicleta, te llevaré en ella -
Se hizo a un lado revelando detrás de él una bicicleta de touring color gris, de esas que se usan para recorrer largas distancias y cargar peso. Me llamó la atención que en el manubrio llevaba un colgante de una pequeña nube roja, pero no pregunté. Me monté con dificultad en el rack trasero con la mochila en la espalda una vez que mi primo de largos cabellos se hubiera acomodado llevando la suya delante su cuerpo.
Finalmente empezamos el trayecto, el que mi casa se encontrase en una bajada nos beneficiaba para alcanzar una velocidad decente, el camino de tierra se convirtió en pavimento a medida que nos íbamos acercando a nuestro destino.
Supe por boca de Itachi que en mi futura clase no había muchos estudiantes, pero que todos eran singulares. Desde un chico que usaba barbijo 24/7 hasta una chica que fabricaba cualquier cosa que le pidieras con papel. En parte me emocionaba poder estar con gente tan interesante, pero por otra parte me asustaba porque yo no era un dios social y me dificultaba crear lazos.
Finalmente llegamos y mi corazón dio un vuelco. Bajé cuidadosamente de la bici e Itachi se dispuso a estacionarla en el espacio designado. Luego de esto lo seguí dentro la institución, temblando como una hoja y posando mi único ojo no cubierto en todo lo que podía para memorizarlo y así guiarme en el futuro.
Luego de algunas vueltas y subir como tres pisos llegamos, se sintió como llegar a la luz al final del túnel. El aula 5-D era el pequeñísimo lugar en el que iba a tener que desenvolverme por el resto del año junto a 10 completos extraños, por suerte tenía a Itachi para guiarme en esta selva.
- Tu asiento es ese de allá, detrás del muchacho pelirrojo- Me señaló el último asiento de la tercera fila - Te acompaño -
Con paso algo indeciso lo seguí, fijándome en los rostros que me miraban con curiosidad disimulada en algunos casos y obvia en otros. El chico de cabello de fuego y ojos color miel posó su inexpresiva mirada en mí, a partir de ahora yo me sentaría detrás suyo.
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El rostro de un sinvergüenza
FanfictionHola, mi nombre es Obito Uchiha, pero pueden llamarme Tobi. Luego de un trágico accidente que nos unió como familia, decidimos dejar de viajar y vivir en el pueblo donde papá nació. Ahora soy el cliché de un "misterioso" estudiante que llega a mit...
