Lucha.

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La respiración era errática, las plantas de sus pies ardían como el infierno como aquel en el que se metió sin saberlo bien.

Gruñidos por todas partes, fuertes pisadas, una fuerza descomunal, aullidos y ladridos por todas partes del bosque; entre los árboles, la profundidad del bosque hacia que todo se escuchará con claridad y profundidad; la pequeña mochila en su espalda da pequeños "brincos" mientras el corre y esquiva los obstáculos que se presentan, la capa roja y azul ondea a su espalda, con gráciles movimientos, el viento le golpea la cara.

No estoy llorando, eso que se dice así mismo, sólo es el aire que me golpea la cara, no tengo miedo.

¿Porqué el? No es como que no supiera la respuesta, desde un inicio había sido advertido, cada día de su vida se le habían dicho los riesgos de estar con alguien como lo era él, alguien como Wade Wilson. Oh, su amado Wade...

Escuchó el aire ser cortado, y de pronto un peso extra lo hizo caer de cara en el suelo, su tobillo estaba torcido y dolía pero sus ganas de vivir eran más. Al querer incorporarse, un gruñido se escuchó en la oscuridad, de pronto sintió un dolor demasiado fuerte, sentía los colmillos perforar la piel e incluso rozar el hueso de su pierna, soltó un alarido, al forcejear contra las fuertes fauces,cuatro pares de ojos más se acercaban hacia él, ardientes lágrimas desbordaban de sus castaños ojos. 

Estoy perdido, pensó.

Un lobo de pelaje grisáceo, filosos dientes asomándose en su hocico, desde el ángulo en que se encontraba, pareciera que el animal le sonreía con malicia,ojos carmín, llenos de ira, reflejando su miedo, hilos de saliva caían del hocico del endemoniado ser; más dolor fue recibido por su parte, ahora en su brazo izquierdo, luego en el brazo derecho, por último en su pierna derecha...sentía la sangre filtrarse de su organismo, caliente y espesa, el bosque daba vueltas; lo último que pudo divisar fue a la luna, La Diosa Luna, como la llamaba Wade en aquellas historias sobre el origen de su especie.

Dos días habían pasado desde aquella noche, se encontraba encadenando de piernas y manos dentro de una cabaña,  dolía como el infierno, si es que existía algo peor que lo que estaba viviendo, no sólo le dolían las muñecas y tobillos, lastimados por intentar librarse de las cadenas y grilletes, le dolía el alma, no sabía dónde estaba y Wade no llegaba a su rescate.

¿Acaso ya no me ama?, pensó.

Respiraciones erráticas y forzadas escuchaba en su oído izquierdo, las cadenas y sus muñecas chocaban contra la fría y podrida madera, el cuello siendo mordido y lamido con asqueroso frenesí, los muslos arañados y amoratados, el castaño y rizado cabello era tironeado para provocar dolor, la mirada chocolate estaba perdida en algún punto del techo, las sucias manos recorriendo el pálido cuerpo, su interior dolía, dolía como el infierno, las piernas fueron abiertas aún más, el ritmo que supuestamente debía traerle placer... sólo dolía, la calidez siendo derramada en su interior, de nuevo.

Peter perdió la cuenta de las veces en que esto sucedía, quizás la perdió desde la séptima ocasión. Lágrimas de rabia, asco y dolor comenzaron a salir mientras escuchaba del otro lado las risas de los demás partícipes en este ruin acto, el olor a licor barato y tabaco era fuerte y Wade seguía sin llegar a su rescate.

Quería descansar, aunque fuera sólo un momento, estaba débil, sus párpados comenzaban a cesar, rogando por descanso, la vista comenzaba a nublarse, sentía que se "desconectaría" de cierto modo.

Y lo escuchó.

Un aullido, tan fuerte e imponente, seguido de varios más, lo reconocía, sabía perfectamente quien era; afuera de la habitación en la cual se encontraba cautivo, se escucharon gruñidos, ropa rasgándose, y luego un fuerte rugido.

Stronger. [Spideypool]Stories to obsess over. Discover now