El día que te conocí llovía, recuerdo que fue cuando tenía unos 15 años.
Era un miércoles de Octubre, faltaba poco para la fiesta de Halloween que se celebraba en el instituto…
La verdad es que nunca entendí por que celebraban esa festividad, siendo de Barcelona tenía poco sentido, pero nunca me quejé al respecto, me gustaban las fiestas y amaba disfrazarme, por lo que quejarme no entraba en mis planes.
Nunca fui una persona precavida, recuerdo que esa misma mañana ignoré olímpicamente a mi
hermana mayor cuando me dijo que lo mejor sería tener un paraguas a mano… Nunca pensé que el no coger un paraguas fuera lo que causaría que conociera a la persona más maravillosa
del mundo.
Salí lo más rápido que pude tapándome la cabeza con una carpeta de alguna asignatura, fue
cuando llegue a una parada de bus que solté un suspiro, pudiendo descansar un poco.
Estaba completamente empapado y mi carpeta compartía más similitudes con una pecera que otra
cosa, pero al menos tenía un sitio cubierto dónde esperar a que la tormenta pasara.
Te noté después de un par de minutos en los que me dediqué a recuperar el aliento, recuerdo
perfectamente cómo eras en ese entonces, recuerdo que en ese entonces eras más alto que
yo… Tu pelo era de un color castaño claro (prácticamente rubio cuando los rayos del sol hacían acto de presencia) y se mostraba en forma de melena, tus ojos marrones a muchos le
habrían parecido comunes pero en ese momento sonreías y pude ver esas pequeñas arrugas que se te formaban al lado de estos y que en mi opinión eran igual de atractivas que el resto de tu rostro, medirías aproximadamente 1’67 u algo así… No llegabas al 1’70 pero eras mucho
más alto que yo aparte de esto vestías con ese estilo desaliñado pero que lograbas que quedara tan bien en ti… Juro que los bombachos me parecieron poco favorecedores hasta que
modelaste con ellos delante de mí para mostrarme lo contrario.
Me sorprende pensar que en su momento fuiste tú quien inició conversación, parecías tan
seguro de ti mismo, tan amable, tan relajado, tan abierto… Nunca habría sospechado los secretos que guardabas, siendo estos escondidos tras esa sonriente máscara que le mostraba a todo el mundo al principio… Muy pocos lograron traspasar esa mascara, me alegra poder
decir que yo fui de esas personas.
La charla no fue forzada u formal, fue entretenida y divertida, cómo si nos conociéramos de
toda la vida, cómo si no fuésemos un par de desconocidos resguardándose de la lluvia un día
de octubre… Y puedo jurar que cuando el bus se abrió y salió otro chico que te besó, sentí un
apretón en mi pecho que en ese momento no supe identificar su motivo.
No supe tu nombre hasta dos semanas después, cuando te divisé en los pasillos de mi instituto… ¿Era posible que hubiera estado en el mismo curso que tu sin enterarme? Sé que uso gafas desde los 7 años, pero sigo pensando que estaba ciego cómo para no notarte, sobretodo sabiendo lo mucho que resplandecías.
Gabriel Ibañez… Aun cuando pronuncio tu nombre, se me escapa una sonrisa… Tan claro
estaba lo que te quería… Cuesta creer que tardara tanto en darme cuenta.
Rápidamente nos hicimos amigos, no costo demasiado sinceramente… Eras alguien con quien
era fácil mantener una conversación, compartíamos gustos y nuestros grupos de amigos
congeniaron casi de manera inmediata, llevó poco más de un mes antes de que fueran un
grupo común y no dos grupos diferentes.
Tardé aproximadamente 4 mees en saber que me gustabas… Fue a principios de febrero, estábamos celebrando el cumpleaños de Allison… Nunca antes tuve algún tipo de contacto romántico (por dar no me había ni dado mi primer beso), tampoco fui alguna vez de fiesta,
probé el alcohol, fumé u cosas parecidas… Siempre fui alguien tranquilo, algo tímido… No me
sentía demasiado cómodo en esos ambientes, siempre lo tuve idealizado como bailar en un
antro rodeado de personas sudorosas y desconocidas las cuales podían encontrarse drogadas
u alcoholizadas, creo que inconscientemente en mi mente la idea de fiestas adolescentes tomó
forma de un peligro inminente.
YOU ARE READING
PD: Te amo.
RomanceEl día que te conocí llovía, la noche en la que me declare las estrellas brillaban más de lo normal y el día que me fui, brillaba el sol. Pd: Te amo.
