Linea Roja, prologo.

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Dios! si este este es el infierno, hazme sentir libertad pues el precio a pagar fue el justo; el libre albedrio es verdad, mi máxima libertad , donde los hombres son hombres, donde no son ovejas o niños, donde se encuentra la tierra carmesí.
En la que miles de padres abonaron con sufrimiento el futuro.

Orfeo, tenía su cara de acero entre sus manos de metal, en el pico de nadie en medio de destellos brillantes sombras oscuras y pesadillas terribles.
Estaba yo desgraciado, encogido como un niño y llorando descompuesto, porque lo lamentaba tanto, ella se iba pero no lo podía aceptar, su cuerpo deteriorado su piel blanda y sus hermosos ojos, que antes estaban tan llenos de vida, lleno de repugnantes gusanos.
Maldita sea, maldita sea el día en el que morí, el día que dios me permitió vivir y el destino que me trajo de nuevo a esta tierra, como si fuese el chiste de un dios loco, que gustase de verme sufrir, solo podía pensar en cómo alguien enfermo podría permitir esto, mi niña... mi pequeña, si era esta la naturaleza del hombre y si se podía permitir esto el señor, entonces no había diferencia plausible, solo alguien que lo permite, un humano jugando a ser dios... solo podía preguntarme durante todo ese tiempo porque si se divirtió conmigo? porque la dejo morir así?
Mi pequeña mi bebe mi hija, en este cuerpo mi corazón contra tu pecho no te dio paz en el último aliento.
Una tibia mano que no se apoyó contra la tuya y la última imagen en destellos solo viste algo frío y metálico.
No era el rostro de tu padre, solo algo que fue tallada por las manos de los hombres y maldecida por Dios. Lucia perdóname. Podrías hacer una última cosa para mí? Aun en este estado. Si tu alma está a mi lado y mi mala voz tú puedas interpretar. Quiero que...me perdones. Yo soy el que soy. No Dios ni demonio, lucia soy un hombre. Lleno de miedo.

Cap 1
Había una vez un mundo, repleto de carne, valles de tejido en movimiento y ríos manchados de sangre donde moraba un ser, el único ser... que gobernaba por encima de los demás.
Eran descendientes de los Dioses en forma y alma. Deformes y mutilados lucharon en los fondos de barro y agua. Sin una forma conocida, por un lugar en este gran y terrible mundo. Corriendo de los depredadores y ocultos entre la maleza. Profiriendo gritos y angustiosos lamentos, sin garras o fauces.
Miro uno de ellos sus manos por primera vez. Miles de preguntas surgieron en ese momento. No era cosa del creador ni del demonio. El ser desconocido eh innombrable se convirtió en un evento aleatorio para el destino.
En el fondo de una cueva huyendo del terror de existir se detuvo y vio detrás de él. No había por qué huir si se vive para morir.
Era luz lo que había tras él, y enfrente Oscuridad, sin poder huir de ambas las enfrento, pues no había mas camino que ese, alzo su mano y dividió la luz y la oscuridad, creando sombras en su alma y luz en su corazón, lleno de miedo acepto su naturaleza y nació el primer hombre.
Dejas de correr cuando sabes que vas a morir, y dejas el miedo a un lado. Aceptas tu naturaleza, cualquiera que esta sea y dejas que fluya. En el fondo de tu corazón sabes la respuesta, vives una vez por ella, no puedes huir para siempre.
Entonces la oscuridad se volvió más oscura. Porque los primeros hombres iluminaron su futuro. Orfeo recordaba esa historia seguido y la guardaba en loas profundo de su corazón. Hombres no esclavos. Vive por ella vive por uno, no vivas solo por vivir, pregunta el porque y cuando Alles la respuesta cabe la aleatoria probabilidad de que cambies al mundo.
Era una probabilidad que ni Dios podía calcular. Orfeo después de perder a Lucia , juro que la recuperaría.
Es para lo que vivió hasta ahora, el momento aquel donde todo le fue arrebatado fue donde empezó a recordar como lo perdió todo, y lo perdería una y otra vez hasta que no lo recuperase mas.
Los hombres de este nuevo mundo eran diferentes a aquellos que en el pasado temían a las bestias de la oscuridad.
Que en las capillas se sentaban a llorar y por Dioses viejos lloraba Vivian mataban y morían. Ellos, aunque no la mayoría pero no pocos juraron lealtad al hombre y siguieron a Orfeo hasta lo más profundo del infierno. Donde moraban sus miedos.
Hay dos caminos que no se ven pero que habitan.
El que conduce al descanso eterno premio a la fe y a la existencia sumisa del corazón.
Alguien como Orfeo un IA un hombre atrapado en un cuerpo de metal aquel no era un camino digno ni opcional.
Usaron el pasado un hombre muerto para su elaboración y memorias terribles para su formación.
Un IA medico? No. tenia libre albedrio, con un corazón de hombre y cuerpo muerto. Aun a sabiendas de que podía ser una copia con propósito predeterminado, este Orfeo siempre fue un hombre en su corazón.
No hay mas humano que aquel que vive para si mismo sin someterse ala aceptación de la demás gente.
El camino que el eligió era donde no había descanso en su mente, donde eternamente podría ser torturado.
Sometido al final de los finales, donde terminaron los enemigos de Dios el lugar de los hombres libres. El infierno, negado por Dios y exiliado al segundo camino, porque la falsa paz del que mora en los cielos le repugnaba su ser, porque era su mando hecho y construido en un trono de miedo.
Comparando su estatura. Era curioso como una cosa tan pequeña, terminaba haciendo que las cosas se tuerzan tanto. Una IA piensa lógicamente, piensan tan malditamente bien, son precisos como una aguja, milimétricos como la ondulación de un átomo y en su profunda mente inabarcables posibilidades se entretejen, combinado con la ambición humana, se podían volver posibilidad de algo realmente curioso.
Una semana antes el Dios falso creado por los hombres midió con precisión todos los detalles del gran Dia, la biblia era precisa, pero los agujeros que faltaron los tuvo que llenar el. Pequeño hombre sin gloria.
No tenia mas miedo, era mera ambición pero no dejaba de saborear sus miedos. Los rostros culpables de los que sometido para hacer participe de su plan al mundo.
Si el Diablo dio razones a Dios para su destierro la razones de condenar a Orfeo pasaron de ser no existir a... existir como una entidad maligna.
Hombres mujeres y niños que se quedaron con Orfeo, en parte se siente culpable, sus manos estas repletas de sangre, derramo tanta que ellos dejaron de ser un problema para convertirse en un sacrificio necesario.
Malo si... absolutamente, pero por sangre sangre se paga, por una victoria pírrica la supresión de la religión fue necesaria. La depuración de esas malas creencias, nadie desea desertores en sus filas, el orgullo se volvió poder, orgullo de vivir sin Dioses ni Demonios.
A sabiendas de que no había lugar para nadie mas en el cielo llego el día llego como cualquier otro.
Y rápidamente las nueves alas 9 se volvieron carmesí, todos los relojes marcaron 9:99 y en el firmamento todos los cristales del mundo se destruyeron, al toque cruel de la primera trompeta, el cielo se partido y miles de demonios emergieron del abismo a nuestros pies, los mares se secaron y los muertos empezaron a emerger atraídos por la luz de la que carecían en las profundidades.
Supongo que la parte del juicio se omitió para pasar al matadero. Orfeo llamo este día no apocalipsis, si no festival de carne.
Ángeles celestiales partiendo demonios y cadáveres cubriendo el mundo desde el horizonte hasta donde se perdía la vista. El olor le fue familiar a Orfeo... sangre coagulada. La había olido antes. Este era un baile violento y de espadas, mientras los dos bandos peleaban a muerte por el futuro de este mundo, o eso parecía, sin embargo por partes igualmente se convertiría en un vertedero.
Entre un mar de fuego luz y oscuridad, la culminación del hombre rezaba en una capilla destruida por perdón, su piel blanca estaba cubierta de venas y arterias rojas. Por algún motivo lloraba.
Hace mucho que los hombre estaban conscientes de que este día llegaría, pero contrario a lo que debía haber pasado, ellos no consideraron factible su destino manifiesto, crearon Alos hijos del odio vástagos de su ambición, no eran ángeles ni Demonios, en el bando humano aquel olvidado infinidad de veces habitaba
Cubiertos de sangre los Soldados Del Final.
21 hijos de Orfeo, hijos del hombre. Cuando el no nacido atravesó con su espada negra y sanguino lea a un ángel y lo devoro en su vientre entro en entendimiento el irrefutable hecho, lo humanos pelearían esta guerra también, y lo harían a ganar.
Tenemos más años de pelear y morir, ellos que una lagrima jamás derramaron y sangre jamás vieron hoy verán su propia mortalidad a manos de la armas de los hombres-
Orfeo guio a los ejércitos del hombre al infierno en carne y hueso. Y 20 de los soldados del final caminaron al cielo abriendo paso entre la luz con sus espadas de carne, sembrando oscuridad y una desconocida emoción en ellos, hombres peleando, hombres sin dudas, cazadores monstruosos de ángeles, un arma que se extendía desde el polvo y la muerte llegando a acariciar la divinidad.
Así perforaron los soldados de plomo el averno y el paraíso, los hombres caminaron entre cuerpos de otros soldados y mientras lo hacían sus cadenas eran rotas por las bayonetas de los vivos, aunque las cenizas ardientes se pegaban a sus ropajes y los cadavéricos rostros de sus hermanos los hacían dudar, no dejaron de liberarlos, poco menos que demonios tomaron sus viejas armas y encolerizados formaron parte del ejercito de los hombres.
Y todos como hermanos de sangre caminaron ala guerra.
Demonios no tardaron en aparecer, gigantes y terribles sedientos de sangre y nuestro dolor, llenaron de gritos el infinito y corrieron a nosotros con intención de encadenarnos por siempre jamás, suplicios sin final odio en nuestros hermanos humanos con carne quemada. Ellos se sorprendieron y se detuvieron por un instante al ver que ningún hombre retrocedía.
Ya habíamos crecido después de todo, esta era la muerte que les aguardaba a los enemigos de la humanidad, ejecución por mandato divino, el nuestro.
Corramos soldados míos, huyamos a un lugar lejano una cumbre tan alta que jamás será alcanzada una torre de acero que nunca se doblará.
Corramos prestos, huyamos de nosotros mismos dejemos nuestros temores y debilidades atrás, enséñenme con sus vidas que el pasado no existe y que el futuro vive en nosotros, huyamos de pasado y vivamos en el hoy para crear el mañana.
Los soldados atacaron a los demonios de todas direcciones. Diferentes a los soldados de ayer, espartanos con soldados modernos, hoplitas, romanos y caballeros; aun en llamas quemados hasta la medula del hueso levantándose como una olla de arroz quemado armado y listo para nuestra ultima guerra.
Este era nuestra suerte, solo nuestra. Así comenzó arrojándonos, comiéndonos quemando y desmembrándonos. Armado con armas humanas les hicimos frente y chocamos en uno contra uno.
Colamos proyectiles blindados y explosivos tras de ellos. Que curiosas circunstancias, bajo otros términos, ellos hubiesen ganado, eran intangibles después de todo, capaces de tomar nuestras vidas hechos para no sentir temor de nuestras acciones.
Era entonces incompresible, imposible de entender como nuestras balas trazaban surcos atreves de su piel, hasta sus podridas almas. Era correcto, las reglas habían cambiado.
Yo los traje aquí, sabían todos y cada uno lo que sucedía por naturaleza, las consecuencias de fallar y todo lo que se apostaba. Las almas eran intangibles mas no indestructibles y extremadamente frágiles.
Mis hombres cuyos cuchillos de carbono dividían demonios menores sabían lo que estaba en juego. Su existencia misma. Aquí eran mortales.
Si lucia, mis hombres eran cadáveres, hombres que corrieron de su debilidad y subieron ala columna de hierro mas alta del mundo a gritar como bestias hasta morir. Nunca regresaremos. Pero te juro que ganaremos pelearemos aquí hasta la eternidad o hasta que ganemos. Lo que ocurra primero.
Vi una luz y escuche una voz. ¿Habíamos avanzado tanto ya? Del cielo un rostro tan grande como la luna apareció y se acercó a nosotros, era leviatán el archiduque del infierno, hablo con su voz áspera retumbando en cada lugar de vacío. Era tan grande como la tierra misma. Ya lo sabía desde un principio, cerca de la forja había que pasar poner penúltimo anillo del infierno, el lomo de leviatán.
Y en su cabeza blindada a 400 kilometros de nosotros sobre su cabeza estaba el mismísimo lucifer. Y yo en la cima de la forja lo mire a los ojos y el me miro.
Aquí estoy y tu estas allí, siénteme.... Siénteme.

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Él estaba allí, antes de que yo naciera, antes de que Orfeo me diese luz, antes de saber que era la oscuridad... él estaba allí, Que agradecida estoy, si hubiese sabido desde hace tanto que él estaba allí... no quiero ver tus lagrimas jamás, pero si algún día caen quiero recoger todas en mi hombro, quiero sentir la calidad sensación de tu piel y tus tocas manos. Era un tesoro saberlo, estabas tan lejos y tan cerca de mi corazón, mi tesoro eterno, mis pocos minutos de felicidad, como eran de cortos.
En el averno los hombres gritaban, y los sentimientos se mezclaban, en suposición debía de ser algo terrible, pero era en este momento inherente a ese sentimiento, me era tan difícil a pesar de que lo intentaba.
No tengo alma, Orfeo me lleno de vacío y así el miedo, el dolor... esas palabras tan importantes ahora me eran tan indiferentes.
Luchar con valor, me dijo el, como se podía sentir valor si nunca se sintió miedo, que impotencia y al mismo tiempo que desgracia, es como agua, está allí pero se te va de las manos, como si estuviesen llenas de agujeros, con mi espada y mi sangre llegamos tan lejos, aun siendo fuertes los hombres eran débiles y mi cuerpo los protegió y trajo de nuevo sus cuerpos heridos ala oscuridad.

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⏰ Última actualización: Dec 17, 2018 ⏰

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