Acostado sobre la nube de algodón dejo la vida pasar, tomando un poco de responsabilidad sobre mis tareas, las cuales me aburren sin importar la materia; he convertido mi vida en una monotonía regida por los colores de mi imaginación. Dejo pasar a vida sin preocupaciones, siendo en la mayoría de las ocasiones un tanto egoísta.
Soy un "vale madres" total, lo soy aún conociendo mi capacidad e inteligencia para tener un promedio de 9.5 (mínimo), socializar, tomar fotos, escribir muchas de las historias que tengo pendientes, tener una habilidad impresionante en guitarra y tener mi cuarto ordenado, pero son cosas que por indisciplina no las tengo.
Soy feliz así, como soy, con mi cabello largo y mis ojos inyectados de sangre, con mi guitarra de paracho y mis estantes llenos de libros.
Disfruto las cenas solitarias en una banqueta, hablar conmigo mismo es divertido, ya que me puedo insultar y reírme al mismo tiempo, preguntándome el como llegué a estar con aquella chica de baja estatura que me dedicó "Chachachá", pensando en las locuras y tonterías que he dicho y he hecho desde la primera novia que llegué a tener, incluso reírme de ese amor que no pudo ser, ya que ella era cielo y yo soy como el mar.
Tengo un universo en mi cabeza que ni Cristal ni mi madre conocen. Y aunque me enoje algo rápido por cosas estúpidas que al final se me pasaran después de decirme a mi mismo "Meh, ya se te pasará", soy feliz escuchando una pieza de flamenco, una obra maestra de Vivaldi o una balada rock. Mientras, me queda ser el amigo tonto que nadie entiende, ese que cae bien y mal.
Soy el rey de Derendil ¡eso soy!
