"I love everything you do, when you call me fucking dumb for the stupid shit I do "
Del odio al amor solo hay un paso, esa frase cliché que todo mundo decía, y que, claramente no era verdad. Del odio al amor no había nada más que odio, y si se volvía amor, bueno, ni siquiera era amor, era una relación tóxica, una tóxica en la que me tocó estar.
A la edad de dieciséis años lo conocí, era apenas una pequeña e inocente niña, una inocente niña que sabía que estaba jugando con fuego, pero se sentía tan bien, me sentía tan viva, tan rebelde, tan...libre.
Su nombre era Luke, un hombre de veinte años, tan grande, tan serio, tan...mayor.
Sabía que jugaba con fuego, sabía que no estaba bien.
Estaba tan enamorada, tan perdida, tan idiota.
Fue aquella noche de martes cuándo lo conocí, aquella fiesta, aquella maldita fiesta hizo que me lo encontrara, hizo que nos conociéramos.
Amaba todo de él, su sonrisa, su enojo, todo lo que hacía, quería estar con el un buen tiempo, sin embargo, no se dió.
Todo cambió un día, el jodido día de nuestro mesi-versario, un mensaje de texto llegó, y me informó lo que ya sospechaba, aquel chico rubio de orbes azules me engañaba, aquella persona que era mi mundo, no me quería, ni era suficiente. Después de ahí, la pequeña autoestima que tenía, cayó, haciéndome una persona muy insegura.
Estaba destrozada ¿Acaso no era suficiente para él? No le di importancia aquella vez, y seguí con él, estaba tan apegada al hecho de que nuestro amor era más fuerte que nada.
Casi golpes, engaños, gritos, estaba en un hoyo, hundida, y después llegó él, aquel chico castaño de orbes café llegó a mi vida, fue la luz en la obscuridad en la que estaba.
