se inclinó y me dio un beso en la frente. otro en la mejilla, en la nariz, en la otra mejilla. yo con los ojos cerrados, entregada a la veneración de su cariño, suspirando despacio.
y cada beso era doloroso. como la cura y el veneno juntos, el problema y la solución.
pero por qué nos hace falta tanta violencia para mirarnos a los ojos y desnudarnos. por qué el querernos se desliza como una aguja de angustia en nuestras pieles?
¿hay otra forma de querer?
hay formas de amar que nunca voy a poder sostener. es tan doloroso tu amor que tengo que irme. y lastima tanto irse porque duele, aunque ames o ya no ames, porque la culpa y la duda se te suben a la espalda y te susurran al oído que deberías aguantar más, que no huyas, que irse es más triste que quedarse.
lastima tanto abrazar y que no baste para entender. enredar mis brazos al rededor de tu cuerpo cansado sabiendo que no entiendo cómo me amas. con la amarga certeza del desencuentro. ni siquiera abrazándote puedo sentirme en casa.
hay tantas formas de amar porque el amor lo hace uno, con lo que tiene y con lo que puede, a partir de uno y gracias al otro. fueron tantos los abrazos que nos dimos, fue tanto el dolor que pude soportar porque yo sí amaba, porque valía la pena cuando tus brazos me sostenían y tus manos me atajaban. tanto de vos, tanto de mí, tanto de los dos
y aun así hoy no nos podemos encontrar.
