Hola Primo, espero que te esté yendo bien con tus investigaciones sobre los seres mitológicos. Me alegró mucho saber que fue excelente tu informe sobre estas historias antiguas y sobre naturales: Felicitaciones. Lamento mucho no haber podido estar contigo en ese momento y en tu graduación de forma física pero sabes que estuve allí de todo corazón. Esa meta que teníamos los dos desde siempre, de estudiar mitología ya es para ti una realidad. Yo aquí en España continuo estudiando, pues, aquí es más profunda la carrera y más detallada, pues es el viejo continente; veo que te sirvieron de mucho los libros que te lleve y los diccionarios de mitología comparada y de cada historia mitológica por estas naciones antiguas.
Esta vez en esta carta que te escribo te voy a contar lo que me sucedió a los pocos días después que regrese a España, de Venezuela. Para ser más preciso contigo, estuvimos juntos en nuestro cumpleaños el 23 de Junio, yo regrese el 2 de Septiembre a España y apenas 4 días después que regrese de las vacaciones, el 06 de Septiembre fue cuando algo me pasó. Pero Freddy, lo que te voy a contar es algo muy serio y delicado, yo confío en ti y sé que entenderás y que te pondrás de mi parte al saber que esto es muy serio y necesita mucha discreción por eso no te escribí por email sino en esta carta aparte. Es algo asombroso y maravilloso. Bueno se trata de lo que hemos estudiado sobre la mitología y... ¡NO! Mejor te cuento lo que sucedió desde el principio con un amigo mío llamado Adonis.
Sabes que hay muchas personas que se han dado a la ardua tarea de recopilar información de los hechos míticos y fantasiosos de ciertos personajes de estas historias. Pero Adonis conoce la verdad de los supuestos dioses míticos de las antiguas ciudades como Grecia, Roma, Egipto y Babilonia e incluso de los seres fantasiosos escandinavos y los más modernos y sanguinarios vampiros. Sí, toto, incluso de los vampiros. Tal vez tú te estarás preguntando: "¿Pero quién es ese Adonis que sabe tanto de eso? ¡Adel, tu eres muy inocente y a veces crees en todo lo que te cuentan!" Pero bueno primo, déjame decirte que Adonis es de Grecia, de la cuna de los dioses más famosos de la historia. De hecho estas son revelaciones de cosas sobre estos dioses que para muchos se trata tan solo de fantasías que estuvieron en la mente de gentes que deseaban adorar a alguien superior, o de personas muy creativas como Homero y Hesíodo, que supieron contar cuentos. Bueno te digo que sí confío en Adonis, primo, porque él es uno de ellos, no un dios, no; es un vampiro. Je, je, je. Tú dirás: "¡Guao, Un vampiro! Pero, ¿qué certeza hay de que es lo que él dice ser?" Bueno primo, estoy tan seguro porque él me eligió a mí. Sí, sí, como te estaba contando, a los pocos días de haber regresado de Venezuela lo conocí en un cafetín, sin querer lo tropecé y bueno ahí comenzamos a hablar, pues vi que tenía unos libros de mitología y le dije que a mí me gustaba la historia de los dioses griegos y de otros países antiguos. Coincidimos mucho en nuestro gusto por esas historias y ahí fue cuando me dijo que él era griego y yo le conté que tenía ascendencia griega por parte de la bisabuela de mi abuelo, de hecho, que tengo la ciudadanía europea. Eso le agrado y me dijo que tenía mucho que contarme. Mientras con versábamos me parecía que me leía la mente, no sé por qué tuve de pronto esa sensación, pero sentía una extraña empatía hacia él y que también venia de él hacia mí. Me atrapo su mirada; una mirada limpia y profunda. Ahí fue cuando me di cuenta que tiene una apariencia distinta, sobre natural y que quería ser como él y pertenecerle. Sacudí la cabeza como para reaccionar del sueño y pensé que era tonto lo que me había pasado por la cabeza. Luego de hablar un rato muy amenamente quedamos en encontrarnos en ese mismo café el día siguiente. Entonces al salir del lugar fue cuando sucedió algo. Acababan de robar en una tienda o 'chiringuito' que está en la otra cuadra más arriba de la de donde yo estaba, obviamente yo no sabia nada del robo, en el momento cuando fui a cruzar la calle para tomar un taxi del otro lado, el carro donde iban los delincuentes me arroyó. Fue un golpe muy fuerte, solo recuerdo el sonido del golpe y como un gran empujón, y que me elevé muy alto y cuando venía de caída todo se me oscureció. Oía a la gente muy alarmada pidiendo ambulancias y servicios médicos. Pero entre las voces y el alboroto oí una voz que me tranquilizo al decirme: "Estoy junto a ti". Era la voz de Adonis, pero sentí su voz como por dentro de mí. No entendí esto, no sé por qué, pero me sentí tranquilo pensé que era una reacción normal a todo lo que me estaba pasando. Luego oí a los paramédicos interrogando a Adonis y el daba con exactitud todos mis datos como si fuese mi mamá o tú mismo que me conoces muy bien, más en esta ocasión su voz si era como las otras, una voz externa. ¡Todo parecía intermitente! Me quería mover pero no podía y escuche a uno de los médicos diciendo todo lo que yo tenía a otro que era obviamente el que tomaba nota mientras me revisaban: posible fractura de cráneo; hemorragia interna por presunto desprendimiento de órganos internos; desprendimiento del fémur y del peroné derecho; doble fractura en la cadera; desprendimiento del radio derecho y fractura del cubito, entre muchas otras cosas. Mientras oía todas esas cosas sentía que Adonis me tomaba de la mano, pero me sentía fuerte como con valor y sin gran dolor, aunque no me movía ni veía, pero si oía todo. En pocos minutos presumo que me internaron en una sala de emergencias de algún hospital. Los médicos que me recibieron decían que ya había muerto, que tenía muerte cerebral, se lo decían a Adonis y que avisara a todos mis familiares. Yo quería gritar y decir: "No, no estoy muerto. Atiéndanme por favor". Pero no podía. ¡Era desesperante! Es como si estuviera encerrado en una habitación muy apretada a ti y que nadie te oye por más que grites. Estuve llorando y oí a Adonis que pidió a los médicos que lo dejaran un momento a solas con migo; así que ellos se marcharon y luego él me dijo: "¡Tranquilo, Adel! Ya vas a estar conmigo". Recuerdo que en ese momento pensé: "¿Quién es este que me dice que pronto estaré con él? ¿A caso será Dios? O ¿será el Diablo? ¡No entiendo!". Sabes que hay momentos en el que uno piensa muchísimas cosas en un solo instante, y más cuando algo fuerte ha pasado. Luego él me dijo: "Ni el uno, ni el otro. Pero si soy quien te puede ayudar como ninguno de estos médicos puede. Soy quien te puede dar la tranquilidad y la eternidad". No entendí nada, pero lo cierto es que estaba desesperado por salir de ese espantoso encierro en el cual me hallaba y él me había ofrecido una salida. Solamente dije: "¡Sí, quiero!". Y al instante sentí en mis labios un líquido de sabor férreo y un poco desagradable, como dulce y salado. Al minuto sentí que por dentro de mi cuerpo todo en mí se estaba moviendo y que estaba temblando como cuando nos bañábamos en el río que pasa cerca de la finca de los tíos que viven en Táchira, muy, muy fría, ¿lo recuerdas? Los huesos estaban tronando de forma escalofriante y a la misma vez relajante, como si un fisioterapeuta te reajustara los huesos. Luego sentí sus labios en mi cuello, un poco suaves al principio, como si una amante me besara, luego más firmes. No te voy a negar que me diera cosquillas esa sensación, y luego sentí que me hendía algo. Fueron sus colmillos, como lo supe después, los que rasgaron mi cuello. Sentí escalofríos, seguido de un hormigueo como cuando una pierna se duerme y también sentí que me bajo la tensión muy lentamente, como cuando uno está borracho de tanto tomar Ron. Mis venas vibraban cada vez más fuerte, como el Bum, bum, bum de un tambor pero dentro de mí, rápido al comienzo como agitado por el miedo, luego se fueron haciendo más lentos y pesados, fueron pausando las vibraciones. Volví a sentir en mi boca el sabor férreo y poco a poco lo sentí más delicioso. Bebí y bebí mientras me aferraba al cuerpo que se había posado sobre mí, un cuerpo duro y fornido, al instante mi visión se fue aclarando y vi que quien estaba sobre mí era Adonis y que yo estaba pegado a su cuello bebiendo de su sangre con mucha ansiedad. Él comenzó a temblar y al instante se apartó de mí, casi con rudeza y jadeaba como cansado y estaba pálido, pero yo me sentía satisfecho como si acabara de beber mucha agua fresca en un día caluroso de mucho trabajo en uno de esos veranos. En poco tiempo me dio un dolor intenso en el estómago, temblaba y él me dijo que mi cuerpo estaba sufriendo un cambio. Exude mucho, luego fue un fluido extraño y apestoso y de nuevo sentí que me desmayaba mientras escuchaba la voz de Adonis que me decía descansa un rato que cuando despertara ya todo esto habría pasado y que estaríamos en otro lugar. Y así fue, me contó que mientras dormía el hizo algo para que los médicos pensaran que yo no había muerto y que me recupere satisfactoriamente y para que ellos hicieran el informe médico adecuado. Para cuando desperté él me había llevado a su hogar, yo había estado viviendo en un piso alquilado muy lejos de la casa de los tíos, el cual me quedaba más cerca de la universidad. Él me había lavado todo el cuerpo para quitarme esa viscosidad fétida que había sudado y me cubrió con una bata de seda azul. Cuando desperté lo vi a él. ¡Oh, Toto! De verdad que este tipo es tan guapo, tan bien formado como una escultura griega. Adonis es un hombre alto como de 1,80 metros y piel trigueña, de ojos color miel y el cabello castaño y joven como de 19 años. Sí, esa fue su edad, y digo fue porque fue cuando a él le hicieron el cambio o lo transformaron. Continúo; me sonrió y me extendió la mano como para que me pudiera sentar en la cama en la cual yo había estado durmiendo. No hubieron palabras, solo sonrisas, y comencé a detallar la habitación en la cual me encontraba, obviamente no era el hospital. Noté que el lugar era muy lujoso y antiguo. Muchas cortinas cubrían las ventanas y hermosas cenefas que daban ese toque especial entre lo clásico y lo moderno. La cama en la que estábamos sentados era de caoba pulida al igual que las mesas y la gran peinadora que tenía un gran espejo muy nítido bordeado de la misma madera labrada. Me levante y fui a verme en el espejo quedando maravillado de cómo me veía; era yo mismo pero como si a la misma vez no lo fuera, no me reconocía, vi mi rostro muy hermoso como de un bebe de pocos meses de nacido y muy tersa mí trigueña piel, y no, no era maquillaje, si es que eso estás pensando. Mi cabello castaño era más brillante y vivaz. Mis ojos verdes oscuros eran tan brillantes como cristales al igual que mis uñas. También me sentía con mucha energía y no tenía miedo, de ese miedo que es morboso y nos bloquea muchas veces. Comencé a reír como loco con una alegría extrema pero también llore, pues no sabía exactamente que me había pasado, entonces Adonis me dijo: "Eres tú mismo, pero con la pureza que estuvo muy oculta en ti, tu belleza y una nueva realidad." No entendí ni papa de lo que me dijo en aquel momento, pero me parecieron muy acertadas sus palabras. Sí supe que estuve como unos cinco días sin conciencia, y durante ese proceso mi cuerpo se 'sanó' y fue cuando tuve el cambio. Cosa que no sé muy bien cómo fue. Poco a poco fui entendiendo qué fue lo que me paso cuando comencé a conocer la historia de Adonis.
Bueno, Toto, ya han pasado varios meses desde aquello y ahora que sé un poco más de lo que me ha pasado, decidí contártelo pues sabes que eres mi primo más allegado y que siempre nos hemos contado todo, siempre has sido más que mis hermanos y por ello te quiero. Solo fue un resumen ya que no te he contado todo lo que he sentido desde aquel momento en adelante, ni de cómo me he sentido con lo que he ido descubriendo con este cambio, o etapa, de mi vida. Pero eso lo sabrás luego, ahora te quiero contar en esta carta es de la historia de Adonis ya que la de él sí tiene muchos anécdotas y te la relataré con todos los detalles. Abre tu mente y comienza a hacerte cuadros mentales de lo que te voy a relatar.
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Apokalypsis
Vampire¿Cómo comenzó todo? ¿Será que todo es un cuento mitológico o de verdad existieron incluso en realidad existen? Todas estas preguntas le fueron respondidas en una carta a un muchacho que no se imaginaba que en su familia había alguien que de una ma...
