-¡Mira! -Exclamo el menor- ¿¡Que tal ese?! –era un jueves por la tarde, el atardecer se hacía presente en toda la cuidad dos jóvenes pasaban entre la multitud en busca una atracción o algo que le llamara su atención- ¡Definitivamente debemos subirnos a ese! o por lo menos jugar! Cambie muchas monedas esta mañana de seguro ganamos algún premio
O mas bien al menor de ambos, este tironeaba al mayor en busca de algún juego en ese inmenso parque. El fin de año se aproximaba a pasos agigantados, los deberes y los últimos proyectos colapsaba a cualquier trabajador o estudiante que se viera caminar por las frías calles en pleno otoño pese a todo el cansancio o sobre carga de cada uno en sus estudios eran sus las ansias de verse, conocer y pasear en los últimos días en el parque de diversiones alejados del todo ruido de la cuidad, trabajo, deberes y universidad solo por disfrutar de su compañía, por un fragmento de su tiempo, compartir una tarde juntos rodeados de colores, dulces, gritos y risas.
- ¡Una montaña rusa! –freno en seco al ver que la fila de la atracción no era muy extensa.
-Sa-Sabes que no Taehyungie... -le susurro asumando su mirada por sobre el hombro del chico que era solo unos centímetros más altos que el mayor, la angustia se hacía presente tan rápido de imaginar estar arriba de esos carritos a toda velocidad con más gente gritando, en toda su vida jamás ha sido un fan de los juegos a grandes velocidades sobre todo lo que acelere su corazón tanto que correría lo más lejos posible de ello. Era inevitable no formar un puchero al ver que la primera opción de hacer algo juntos se iba por el miedo del mayor, lo conocía desde hace años y nunca ha logrado convencerlo de subirse a uno de estos juegos juntos podría insistir, pero prefirió dejarlo para otra momento retomo su caminar guiando nuevamente al mayor, poco a poco se alejaban de la multitud.
-¿A dónde vamos Taenie?
La voz del mayor aun reflejaba miedo que comenzó a transformándose tal como llovizna en preocupación e incertidumbre, podía ver el robadillo de su ojo como la sonrisa de Hoseok aún estaba cargada de angustia no le gustaba que sus labios con forma de corazón templaran ligeramente por el miedo o nerviosismo, adoraba ver su sonrisa de oreja a oreja, adoraba ver como ese pequeño lunar en su labio superior, adoraba el brillo de su rostro con solo verlo sonreír tal como él lo hace con él.
-¡Shhh! Tu solo sígueme hyung
Por ello toda duda desaparición del mayor con solo ver como la enorme y rectangular sonrisa del castaño ahora reinar en sus labios era inevitable no contagiarse de su felicidad, de su dulzura.
¡Algodón de azúcar! -volvió a frenar en seco-
-¿Eh?
-¡Algodón de azúcar! -Señalo no muy lejos de ahí.
Los puestos de comida estaban algo alejado de todo los juegos y atracciones para evitar el atochamiento de una cantidad significativa de personas y mucho menos incomodar con los gritos que se escuchaban por todas parte. Hoseok no se negaría a tal dulce, se compraron el mas grande posible para ambos tenían la opción de hacer una mezcla entre la nube de azúcar color rosa y blanca era como ver un helado de crema bicolor solo que era una nube de azúcar con tonos blancos y un rosa pastel, pasearon un buen rato juntos de vez en cuando Hoseok tomaba un poco de algodón de azúcar entre sus dedos para dárselo en la boca a Taehyung, adoraba ver su rostro de como cerraba sus ojos al probar el dulce, como arrugaba sus respingada nariz de felicidad al sentir como la nube se deshizo en su boca, había momentos en donde el castaño sacaba de una gran mordida de la nube de azúcar solo por diversión, solo por escuchar la sonora risa del mayor solo con la intención de alguna travesura suya o por solo ofrecer un poco de ese dulce no solo con los dedos.
-Tienes los labios lleno de caramelo...
-¿Dónde? –pregunto confundido el joven Kim
Gracias al dulce la comisura de su labio se teñían de rosa pastel algún que otro momento sus mejillas también tocaban un poco del caramelo, Hoseok se preocupaba de limpiar sus labios y mejillas con su dedo pulgar, siempre con una mirada dulce, era inevitable no regarle una sonrisa igualmente de dulce en las ocasiones que le limpiaba era como un pequeño niño que al comer se ensuciaba el rostro y no sabía exactamente donde debe limpiarse.
- A-h-i –su dedo pulgar fue directo a la comisura de sus labios limpiando con suavidad aquella área Taehyung se relajaba como un pequeño cachorro cuando lo acariciaban, el tacto era suave, cálido perfecto para aquella tarde.
-Siempre te ensucias angelito –lo cercano a su cuerpo eran igual a dos imanes de polos apuestos, era la confianza, el frio, el cariño que era inevitable no estar con los cuerpos apegados.
-Y tú siempre me limpias –ya con ningún rastro de caramelo en sus labios volvió a sonreír dulcemente pero con seguridad en su palabras. Su rostro era encantador, sus ojos eran de en sueño, su sonrisa de otro mundo, sus labios eran un postre tentador. Permanecieron así unos segundos mas, hasta ante la vista del castaño se encontraba uno de sus objetivo, los juegos de la feria, había cambiado el dinero suficiente para jugar algún que otro juego de disparar y ganar algún premio.
-¡Tigre! –exclamo-
-¿Tigre? –confundido ante tal afirmación-
-Peluche de perrito Hobie-hyung –señalo los puestos lleno de peluches de todos los animales posibles en esta ocasión no fue necesario que el menor tirara del mayor para ir a por un peluche.
Cambio todo su dinero en fichas para poder conseguir uno de los lindos y pequeños tigres de peluche, era el mejor invento que existe en la tierra más si este se encontraba en los parque de diversiones. Los juego de apuntar no le iban tan mal después de tantos años de experiencia y práctica en juego de pc su puntería no le jugaría una mala pasada o eso creyó, boto gran parte de los objetivo pero perdió 2 a 3 tiros que ahora le hacían falta para poder obtener tal deseado peluche, si no hubiera sido por el gran algodón de azúcar de ambos tal vez hubiera tenido más cambio y un nuevo peluche.
-Noooooo... -sollozo al ver aquel deseado premio se alejaba por solo un tiro más, sus labios gruesos ya habían formado un gran puchero era demasiado lindo el peluche de perrito además ya había invertido gran parte de su dinero en tratar de conseguirlo.
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Todo cae en otoño [Vope]
FanfictionLas calles se tornan frías cuando el sol comienza a decaer por el horizonte, algunos vuelven a casa otros prefieren estar en compañía, con pequeñas acaricias en sus manos, entrelazar sus cuerpos en un abrazo, sostener con fuerzas la mano del otro. O...
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