Parte1: Damian

511 31 2
                                        

Damian había estudiado en casa desde pequeño. Pero ahora se encontraba allí, frente a la enorme entrada del Instituto de Gotham, dispuesto a comenzar su primer año de secundaria. Estaba seguro que sus conocimientos estaban por encima de cualquiera de sus compañeros, pero eso no bastó para que su padre lo excusara de ir al colegio como cualquier chico normal.

—No es por lo académico, es por la experiencia. - dijo su padre, y el asunto había quedado zanjado ahí.

No tuvo más opción que bajar de la limusina. Sus hermanos ya se encontraban afuera, estirándose y listos para el primer día. Habían dejado a Dick unas calles antes, él comenzaba a estudiar en la Universidad y, aunque el campus era el mismo, la distancia seguía siendo enorme. De alguna forma iba a extrañarlo, pues su hermano mayor había decidido comenzar a vivir solo en un loft cerca del campus, esa era el último día que había podido ir a despertarlo con palmadas en la cara. 

Y la verdad es que su hermano favorito era precisamente Dick.

Jason le agradaba de cierto modo. Tenía una personalidad fuerte y directa. Lo único malo con él es que tendía a ser agresivo y problemático, demasiado narcisista y confiado de sí mismo. Se volvía intolerable con el paso del tiempo. Su relación con su padre no era la mejor y todo el tiempo había discusiones en casa, Damian deseaba para sus adentros que hubiera sido él quien se mudara y no Dick, pero, para su mala suerte, Jason aún estaba en su cuarto año de preparatoria.

Con Tim las cosas eran diferentes. Era un nerd insoportable, el favorito de su padre. Eso lo hacía enfadar. En realidad, el único hijo de sangre de Bruce Wayne era Damian, sus tres hermanos mayores habían sido adoptados en diferentes circunstancias. No era novedad que el multimillonario llevara a cabo de vez en cuando actos de caridad. Había dado un hogar a esos tres pobres huérfanos y una esperanza de vida mejor que la que cualquiera pudiera ofrecerles.

Pero Damian no entendía cómo, a pesar de que él había llegado, a pesar de ser el único hijo de verdad de Bruce, Tim seguía siendo el favorito. Ya había sido prácticamente elegido para dirigir las industrias de su padre, aunque todos recibirían una parte, pero Tim había comenzado su instrucción prácticamente desde la secundaria y estaba completamente enfocado en ello.

Y si, entendía que era demasiado inteligente, y asquerosamente bueno,pero eso lo enfadaba aún más. Timothy era todo lo perfecto que Damian no podía ser y todo el mundo ya le auguraba un futuro prometedor, aunque sólo iba en su segundo año de preparatoria.

Pero Damian, al contrario, parecía más un reto para su padre. Lo había conocido sólo hasta cumplir diez años. Ni el mismísimo Bruce Wayne supo, hasta ese instante, que tenía un hijo biológico.

Nunca perdonaría el afán de su madre por mantenerlo oculto y por negarle la oportunidad de crecer como un niño normal. Y si, al principio fue difícil adaptarse a esa nueva vida y a que el destino que le tenían planeado hubiera cambiado drásticamente.

Su abuelo murió y su madre y él quedaron solos en el mundo. No le quedaba claro qué tipos de negocios llevaba a cabo su familia, pero debía ser algo muy malo como para que tuvieran que huir de su hogar y buscar refugio con su padre. Él aceptó a Damian, con la condición de criarlo y educarlo a su modo, su madre no tuvo otra opción, con tal de protegerlo.

No la había visto desde entonces y a ella no le había importado buscarlo. Las primeras semanas soñaba cada noche que ella volvía por él, pero eso nunca pasó. Tuvo que acostumbrarse a la vida en la mansión, a las reglas de su padre y a sus odiosos hermanos mayores. Damian era rebelde, osado y no se quedaba callado, pero había llegado a querer a cada uno de ellos, a su modo, claro.

☆☆☆

El mayordomo, Alfred Pennyworth, bajó también de la limusina sólo para darle una palmada de ánimo al más pequeño de la familia, cosa que Damian agradeció.

— Tómelo con calma, Joven Damian, no hay reto que usted no pueda cumplir.

— Gracias Pennyworth - quiso abrazarlo pero, en lugar de eso, carraspeó.— Nos veremos en casa.

Cuando escuchó el sonido del auto alejándose, supo que era hora de entrar. Tenía pocas expectativas. Miró una vez más la enorme fachada del colegio, con el ostentoso escudo que llevaba también en su saco azul marino. Dio un paso adentro, listo para comenzar.

Gotham AdventuresStories to obsess over. Discover now