Un piano se escucha a lo lejos junto unas pisadas que hacen eco por un gran pasillo, un hombre de mediana edad se acerca a lo que parecer ser una gran puerta de madera con una vieja llave, el abre la habitación para dejar ver su estudio de trabajo.
Su nombre es Dylan, un hombre de mediana edad el cual por desgracia se le ha diagnosticaron alzhéimer, una enfermedad con la cual poco a poco va perdiendo lucidez, va perdiendo cordura, no te confundas, él no está loco ni nada por el estilo, simplemente no pueda evitar a veces perderse en sus pensamientos, puede que un día al levantarse se encuentre preparando café y cuando menos se da cuenta ya es de tarde y ahora se encuentra en el sillón de su sala leyendo un periódico de varios meses atrás. ¿Por qué sucede esto? Te has de preguntar ¿Es que nadie lo cuida? Has de pensar, pues déjame contarte que el pobre hombre solo se encuentra pues su esposa e hija fallecieron ya hace mucho tiempo, su esposa por culpa el parto y su hija de una grave enfermedad a los doce años de la cual no pudo soportar el tratamiento, el pobre hombre no tiene a nadie más, se ha convertido en una persona solitaria pues no deja que nadie se acerque a su hogar, pero a pesar de todo eso, a pesar de que las personas piensen que por culpa de eso se haya convertido en un hombre amargo, su amabilidad y cortesía siempre ha prevalecido junto a él.
Pobre, pobre Dylan, sus recuerdos el ha empezado a perder, él sabe que su lucidez está en las últimas, que tarde o temprano no recordara ni su propio nombre, entonces hoy se propuso hacer su mayor obra, su última artesanía, una muñeca de porcelana. Dylan se acerca a sus cajoneras de madera (cajoneras que el mismo tallo) esto para sacar sus viejas herramientas, él ha dedicado toda su vida a la creación de artesanías, de hecho en sus tiempos libres cuando estaba más cuerdo Dylan siempre tallaba aquellos juguetes que le hubiera gustado seguir regalando a su hija, todo el cuarto está decorado con artesanías echas especialmente para ella mientras al mismo tiempo dedicaba noches tras noche para escribir cartas y poemas para las dos mujeres que más ha amado en su vida, él sabe que jamás nadie los va a leer, pero esto lo ayudaba a no caer en depresión, anoche escribió su ultima carta la cual hoy te contare.
-Mi pequeña hija, ha pasado tanto tiempo desde la ultima vez que pude escribirte, sabes mi memoria ya no es como antes, ya ni si quiera recuerdo el nombre de mi esposa, de tu madre, no recuerdo como era su rostro, ni recuerdo su dulce aroma con el cual noche tras noche soñaba, he olvidado a la mujer que amo, incluso cuando escribo esta carta sigo sin recordar cómo era, solamente tengo vagos recuerdos de aquel cálido sentimiento que sentíamos mutuamente por los dos, el amor que yo sentía por ella... mi pequeña hija, no te imaginas la falta que me hacen, la casa no es lo mismo sin ustedes, el pobre de... agh, ya ni si quiera puedo recordar el nombre del cachorro que te regale en uno de tus cumpleaños, solamente recuerdo que todo los días jugabas felizmente con él, hoy ya esta viejo como tu padre, el ha sido mi único compañero en esta gran penuria, el único el cual realmente entiende mi tristeza, todos los días se la pasa acostado dentro de tu cuarto llorando por tu muerte.
Dylan se acerca a unas cajas de las cuales comienza a sacar finas telas, una tras otras hasta llegar una de tintes rosas como también sacar un poco de encaje blanco, se acerca a su mesa de trabajo, saca hilo y aguja con los cuales comienza a confeccionar un hermoso vestido.
-Se que cuando tu falleciste te prometí que ha pesar de todo, que ha pesar del inmenso dolor que me provoco sus partidas trataría de seguir en adelante con mi vida, que no caería en la depresión, créeme los primeros días se me hacía imposible poder cumplir aquella promesa, pase meses tirado en la cama preguntándome porque dios me castigaba de esta manera, pero no importa cuanto gritara, no importa cuando maldijera, no importa cuánto llorara jamás obtuve una respuesta de él.
Dylan agarra a la muñeca de porcelana para comenzar a darle forma, primero comienza con sus los cuales limpia con mucho cuidado para no estropearlos para luego comenzar a cepillar su hermosa cabellera de color castaño oscuro.
-A pesar de todo eso me di el valor de poder seguir viviendo pues no quería romper mi promesa. Ya han pasado 10 años desde tu muerte, 22 desde la de tu madre, ya incluso me han comenzado a salir algunas canas, mis manos ya están cansadas, mis piernas ya comienzan a dolerme... a pesar de que me di el valor para cumplir aquella promesa que les hice a ambas no puedo negar el echo de que he comenzado a caer otra vez en un gran abismo de depresión, antes el vivido recuerdo de ambas me mantenía fuerte, pero ahora que he comenzado a olvidar a tu madre aquella fuerza que me impulsaba se ha hecho más débil...
Dylan saca una hermosa silla de madera echa a mano para sentar a su muñeca de porcelana, la pone enfrente de una gran ventana para que poder así apreciar su obra con la tenue luz de la tarde mientras al mismo tiempo le pone aquel vestido que ha confeccionado.
-Sabes, hace ya dos meses atrás que he comenzado a olvidarte a ti también mi pequeña, ni si quiera recuerdo el día de tu nacimiento, no recuerdo tu dulce voz. Tú rostro ha comenzado a distorsionarse, no puedo recordar el color de tus ojos ni la cálida sonrisa con la cual despertabas todos los días, eras el único pilar de vida que me quedaba pero ahora te me han arrebatado una vez más, cada día es más difícil poder levantarme pues los recuerdos felices era lo único que me quedaba, ahora no tengo nada, ya ni si quiera puedo llorar por ustedes, tengo miedo de un día despertar y no recordarlas, de olvidarlas por completo hasta un punto donde solamente quede un cascarón vacío sin sentimientos, sin historia, sin pasado...
Dylan deja sus herramientas en la mesa mientras se aleja de su querida muñeca de porcelana para así acercarse a la puerta y darle un último vistazo.
-Por eso, he decidido esta mañana que antes de perder toda lucidez, antes de olvidarte por completo te hare mi mayor obra, inmortalizare tu imagen en una muñeca de porcelana la cual reflejara la más vivida imagen de tú belleza, no dejare que tu recuerdo sea enterrado conmigo, a pesar de que yo ya no esté aquí todos podrán recordarte como yo te recuerdo, mi pequeña hija, mi pequeña Mariel... tengo miedo de olvidarte por completo.
20 de Noviembre del 2005, el artesano Dylan ha fallecido por culpa de un paro cardiaco. El día anterior a su muerte el velador del panteón del pueblo había reportado que alguien profano una tumba, la tumba de su hija Mariel, un policía fue a notificar al hombre a la mañana siguiente a su casa, su sorpresa fue grande cuando encontró al hombre muerto en su taller y al presunto cadáver dentro de una muñeca de porcelana que el propio Dylan creo, esta muñeca estaba vestida con un vestido rosa pastel con encajes blancos, su pelo color castaño oscuro estaba peinado con un moño rojo, el cuerpo de la muñeca de porcelana así como también su rostro se encontraba totalmente deforme, las autoridades lo denominaron como algo asqueroso, grotesco y terrorífico pues tenía puntadas echas de una manera muy irregular, sus ojos fueron sustituidos por unos de cristal, las partes que están carcomidas por los gusanos del ataúd fueron sustituidos por partes echas de porcelana, sin duda alguna era una artesanía trabajada con el mayor cuidado posible, incluso había rastros de que quito y volvió a poner varia piel muerta para volver a dar volumen al cuerpo, los artesanos del pueblo denominaron su última obra como la hija de porcelana Lariam, una obra horriblemente hermosa.
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El artesano
TerrorDylan es un hombre de mediana edad el cual se ha dedicado toda su vida a la creación de artesanías, pero ha este por desgracia se le es diagnosticado alzheimer, una enfermedad degenerativa que le ha hecho perder poco a poco la lucidez de sus actos...
