Querido diario: estoy acá de nuevo, llorando, sola en el baño de mi casa, toda lastimada física y mentalmente. Él lo hizo otra vez... abusa de mí en todos los sentidos posibles. Él cree que solo por el simple hecho de ser mi padre puede hacer lo que le plazca conmigo.
Después de aquella escena queda lo de siempre: bañarme, maquillarme los golpes y vendarme entera. Al día siguiente fui a la escuela, realmente odio los lunes, pero no me queda otra opción, no me gusta estar en mi casa.
Al salir de las clases me gusta ir a visitar a mi mamá a la cárcel. Está presa por culpa de mi maldito padre: él vendía droga y la escondía en el ropero de ella; esto pasó hace cinco años, yo tenía diez, era una niña. Un día nuestro vecino se enteró de que mi padre traficaba y llamó a la policía: encontraron todo en el ropero... yo quedé a cargo de mi papá y hasta el día de hoy me sigue maltratando.
