"Venid, hijos, escuchadme os voy a enseñar el temor al señor"
Mis alas desvanecen, la fuerza de voluntad incrementa, el dolor en mi pecho igual, el pecado es grande y no se puede remediar, pero no me arrepiento aún si tengo que morir a causa de este.
Mi obscuro pasado dejará una marca, no se si viviré para contarlo, pero seguiré hasta encontrar la forma de sobrevivir.
El ser que cae del cielo a gran velocidad, el ser que una vez fue inmortal, ya no lo es.
La gran escoria para los inmortales, para los dioses del Olimpo. Estos lo desterraron de aquel lugar, al que alguna vez llamo casa, Gea/Gaia [Terra] era su hogar, pero en este planeta había el otro lado del mundo, al que llamaban "El tartaro", lugar a donde fue desechado.
El chico fue perdiendo la conciencia conforme caía.
Todo da vueltas, y ahora sol veo luz, siento la sensación de unos brazos, cargandome y haciéndome sentir seguro.
Mi creadora, mi madre, frente a mi viéndome y sonriendo, pero, no es una sonrisa de felicidad, es de dolor, de sufrimiento, de arrepentimiento.
"Tus ojos se llenarán de esperanza, eres nuestra salvación."
Fue lo último que dijo, yo desperté.
El sol llenava mis pupilas, el aire rozan mi piel, mientras que las hierrbas bailaba por todo mi ser.
-No es tan...horrible?---desde pequeño me habían criado diciendo que tártaros era un lugar cruel donde sólo habitaban seres malignos, pero no se ve cruel, sin embargo muchas presencias me son presentes.
El chico de cabellera roja se puso de dos patas cosa que jamás había hecho sin sus alas pues el se sintió desequilibrado.
Paso entre "árboles" que radiaban de un color amarillo haciéndolos a un lado para que su vista aún un poco ciega por haber estado inconciente por mucho tiempo se abriera paso ante aquel extraño lugar. Uno de sus pies descubiertos se deslizó rápidamente por culpa de un tipo de musgo y calló en un charco.
Se levantó y siguió, la manta que cubría su cuerpo estaba más que dañada, debía encontrar un lugar donde dormir antes de que obscureciera, ese lugar que parecía "inofensivo" a simple vista se convertiría en su peor pesadilla.
Que fue eso?---Quien está ahí!---se escucha que rompen más matas y árboles, se escuchan grandes pisadas, el chico se pone nervioso y empieza a poner su vista en todos lados en busca de lo que sea que va hacía el.
-Valla encontré mi cena!---exclamó con voz fuerte y demandante.
-Q-Quien eres!, muestra me tu cara!---tres árboles fueron arrancados sin piedad tan fácilmente y entonces el enemigo se vio.
Un gran ser maligno, pies y manos grandes, su torso al descubierto e inmenso, un sólo ojo en su frente y arriba de este un cuerno, dos dientes afilados se asomaban de su boca, orejas grandes y al final estas eran picudas, su ropa echa de piel de animales al igual que sus botas.
-Un...Cíclope---dijo impresionado o más bien asustado el chico---Un Cíclope!---grito y comenzó a correr hacia ninguna dirección simplemente hacia enfrente.
Las pisadas del Cíclope se escuchaban y todo se movía, era muy grande.
-No te vas a escapar!, serás mi cena!---decía, entonces de una de sus grandes bolsas saco martillo de piedra creado por el mismo---Con esto te mataré.
El chico se detuvo, el camino se había acabado había un gran barranco y al final de este árboles.
-Se acabó.....---dijo un poco desilusionado.
-Ahora quédate quieto te voy a cocinar y te comeré como si de un pollo se tratará---dijo moviendo su martillo en forma círculo.
El chico busco una salida pero no había, entonces brinco, se tiro al mismísimo abismo.
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Legión De Angeles
Ciencia FicciónMis alas desvanecen, la fuerza de voluntad incrementa, el dolor en mi pecho igual, el pecado es grande y no se puede remediar, pero no me arrepiento aún si tengo que morir a causa de este. ¤Todos los derechos reservados¤
