Run Away

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— No quiero entrar.

— Vamos Karina, es solo un chico.

— Un chico que me gusta, y que lo arruiné por no evitar dejar ni un rastro. ¡Su amigo probablemente sepa quién es la estúpida de las cartas!

— No creo que sea así. Mira, si quieres lo evitamos a toda costa. ¿Ok?

— Está bien, pero si me desmayo del nerviosismo es tu culpa por obligarme a entrar.

— ...Oh, demonios, estúpidos cordones – Salomé se agacha a amarrarse los cordones de sus lindos zapatos – Estos zapatos son preciosos, pero me caga que sus cordones se desaten cada vez... – levanta su cabeza y ve a su amiga que parece que quiere que la tierra se la trague. — Qué pasa...-

— ¡Oye tú! — una voz masculina la interrumpe.

Salomé gira su cabeza viendo al chico que tenían que evitar, se gira de nuevo tratando de buscar a su amiga, nada.

El chico pasa al costado de ella corriendo, probablemente esté siguiendo a... shit.

(...)

— Holy Shit, Karina corre, corre. – se decía en voz baja así misma, mientras corría como alma que se lleva el diablo. Giró su cabeza probando que el chico de quien huía no la seguía, y como la suerte no va con ella choca con alguien y cae al piso junto al otro cuerpo.

— ¡Auch! ¿Acaso no te sabes fijar? – reclamó un joven de lindos rasgos, pero Karina no estaba nada preocupada en eso ahora – Oh, lo siento– le extendió una mano a la chica, quien no la tomó y se levantó del piso de inmediato.

— No, yo lo siento. Debo irme... joder, no hay tiempo. ¿Podrías ayudarme por favor?— dijo Karina avergonzada y suplicándole con la mirada.

— Clar...- — fue interrumpido por el brusco movimiento de su cuerpo que fue jalonado por la chica que tenía enfrente, estaba apartándolo del centro del pasillo, llevándolo a una esquina cerca de la puerta de la Sala de profesores.

— Demonios, lo siento. Sígueme la corriente ¿Sí? —dijo ella apoyándose en la pared de costado, él confundido hizo lo mismo. Ella bajó su mochila y sacó rápidamente un cuaderno de ahí.— Mm... ¡Funciones! Ya me las sé, ¿hoy hay prueba cierto? Isaac no te las puedo explicar ahora pero si quieres... te las puedo indicar cuando entremos al aula... ¿Bien? —dijo ella nerviosa, pues había pasado el chico de quien ella se está escondiendo justo por sus espaldas.

— ¿Te escondes de él? —dijo el inoportuno chico, recibiendo un golpe en su brazo de parte de la chica haciéndolo callar.

— Lo siento, lo siento. No suelo ser tan agresiva... ¡Gracias! Enserio te lo agradezco demasiado... —Fue interrumpida por el sonido que indicaba que debían ponerse en la formación de sus cursos respectivos.

— Está bien, aunque creo que pediré permiso para ir a ver al médico.

— ¿Estás bien?

— Estaba... creo que me dejaste unos moretones por ahí. — Dijo mostrando su cuerpo con su mano, se fijó en la mirada burlesca de la chica y empezó a negar rápidamente con su cabeza  — Oh, no, no pienses mal, solo... solo vete a tu fila.

Karina se fue a su aula riendo, dejando al chico rojo de la vergüenza. Los mandaron directamente a cada curso pues había empezado a llover cosa que ella agradeció infinitamente.

Entró a su curso y su sonrisa se borró, tocaba inglés y no había estudiado para la lección oral, los ruidos de los demás jóvenes ahí inundaron el lugar, había formado un tipo de odio por el grupito mayoritario del curso.

— ¡Karina!— una voz la sacó de sus pensamientos era su amiga- ¿A dónde fuiste?

— Llegué hasta la torre de astronomía y encontré a Draco Malfoy, quien me ofreció un romance de magos de sangre pura, y un acuerdo para que matemos a todos los sangre sucia juntos. —dijo mirando al techo suponiendo estar muy ilusionada.

— Y... ¿Lo aceptaste?

— ¡Claro! ¿Qué esperabas? ¿Que prefiera al idiota que inspiró mis cartas?

— Bueno, pues...

— Oh, Salomé cállate.— dijo Karina con el ceño fruncido y un toque de desagrado mientras se dirigía a su puesto pues ya había llegado la profesora.

Sin embargo, no podía dejar de pensar en lo que había pasado. ¿Qué es lo que le espera fuera del salón? No quiere averiguarlo.

so late.Where stories live. Discover now