La camilla avanzaba a toda prisa por el pasillo.
Los paramédicos intercambiaban miradas entre sí, sin saber qué esperar.
¡Hombre de veintinueve años, víctima de arma punzocortante en el abdomen!
¡Estado crítico!
¡Temperatura corporal inferior a los treinta y cuatro grados!
¡Preparen el quirófano de emergencia!
¡Llamen de inmediato a la jefa de cirugía!
Todo había ocurrido demasiado rápido.
A Jaekyung se le iba el alma solo de pensar en perderlo.
Apenas acababa de comprender que Kim Dan era lo más valioso que tenía en su vida.
Sus pensamientos se vieron interrumpidos al ver pasar a una mujer de presencia imponente.
Sin embargo, lo que más llamó su atención no fue la seguridad con la que caminaba, sino su increíble parecido con Kim Dan.
O, mejor dicho, Kim Dan era idéntico a ella.
Los mismos ojos color avellana, el cabello castaño y hasta el mismo tono de piel.
Jaekyung se puso de pie, incrédulo, y la vio desaparecer entre los pasillos.
Impulsado por la desesperación, sujetó con fuerza el uniforme de un enfermero.
¡¿Quién es ella?!
Su voz resonó por toda la sala de espera.
El enfermero apartó con firmeza la mano de Jaekyung y lo miró con seriedad.
Si no se calma, tendré que pedir que lo retiren de la sala de espera.
Por más famoso que sea, no tiene derecho a tratar así al personal.
Respiró hondo antes de continuar.
Ella es la jefa del departamento de cirugía, la doctora Saory Kim.
Si me disculpa, debo asistirla en la emergencia.
Sin esperar respuesta, se dio la vuelta y se marchó.
No puede ser...
Murmuró Jaekyung, llevándose una mano a la boca.
¿Qué se suponía que debía hacer con esa información?
Estaba claro que aquello no podía ser una simple coincidencia.
Esa mujer tenía que ser familia de Kim Dan.
«¿Será su tía...?»
Kim Dan nunca le había hablado de otros parientes.
Siempre dio por hecho que su abuela era la única familia que le quedaba.
«¿Su madre...?»
Negó con la cabeza.
No...
No parecía tener la edad suficiente.
A lo mucho rondaría los cuarenta y cinco años.
Sin fuerzas, se dejó caer sobre una de las incómodas sillas de la sala de espera.
Dentro del quirófano, Kim Dan ya estaba sedado y conectado a una mascarilla de oxígeno.
Cuando todo estuvo listo para comenzar la intervención, la jefa de cirugía entró sin perder un segundo.
Se acercó directamente al paciente y examinó la herida con detenimiento.
Con movimientos suaves palpó el abdomen, evaluando la gravedad de las lesiones.
En cuestión de segundos ya tenía claro cómo proceder.
La operación transcurrió sin contratiempos.
Cuando llegó el momento de suturar, Saory observó la piel del joven por unos instantes.
«Vaya... Este chico tiene una piel muy bonita. Sería una lástima que le quedara una cicatriz innecesariamente grande.»
Pidió el instrumental adecuado y decidió cerrar ella misma la herida.
Los enfermeros intercambiaron miradas de sorpresa.
Era extraño que la jefa de cirugía se tomara el tiempo de realizar personalmente una sutura de ese tipo, pero ninguno se atrevió a cuestionarla.
Tras colocar el último punto, dejó escapar un suspiro de satisfacción.
Listo.
Llévenlo a terapia intensiva.
Se quitó los guantes y, antes de marcharse, volvió la vista hacia el joven.
Su rostro estaba pálido y parecía tan frágil que, por un instante, sintió una extraña opresión en el pecho.
Sigue luchando...
Sin comprender el motivo, acarició con suavidad su mejilla.
Aquel gesto la desconcertó.
Nunca había tenido ese tipo de atenciones con un paciente.
Sin decir una palabra más, abandonó el quirófano.
Continuará...
YOU ARE READING
Coleccionando Heridas
Fanfiction¿Qué harías si un día despertaras sin recordar quién eres... ni cómo llegaste a esa habitación de hospital? Mientras intentas reconstruir tu pasado, dos personas afirman saber qué es lo mejor para ti. Tu médico de cabecera y un hombre que asegura se...
