I N T R O D U C C I Ó N

9 1 0
                                        



 La vida tiene altos y bajos, todos lo sabemos perfectamente, especialmente las personas que tienen un mayor campo perceptivo, esto quiere decir bastantes cosas.

 Primero, si eres propenso a captar gran parte de las cosas con mayor sensibilidad, probablemente, o mejor dicho definitivamente, te cuesta mucho recibir críticas y se te hace la vida un poco más complicada que a los demás. Ya sabes, el ciclo de un ser viviente está repleto de malas intenciones y de personas celosas de los logros ajenos. Segundo, seguramente te encante intencionalmente que reconozcan tus aciertos, pero odias con cada partícula diminuta de tu ser, presumir lo que alcanzaste, para ti no tiene sentido demostrar algo que los demás no notaron. Tercero, tienes que demostrar ante el resto que nada te importa en lo absoluto, porque de lo contrario sabrán cuáles son tus puntos débiles, encontrarán el mínimo tropezón que des para traicionarte y atacarte con los que más te destruye. Tus enemigos están en todas partes, en el mundo actual en el que vivimos tienes derecho a desconfiar de todos.


Todo lo anterior es algo que particularmente me afecta, no sé la razón pero es malditamente irritante tener que vivir con la sensación de vulnerabilidad ante el resto, diariamente. Esto me llevó directamente como un hilo conductor, a ser alguien completamente fría cuando de expresar sentimientos se trataba. Puedo llegar a ser una perra sin corazón, pasando a llevar a cualquiera que se cruce por mi infinito camino oscuro de soledad, en donde solo personas seleccionadas con una pinza pueden entrar. No estoy dispuesta ser la madia naranja de nadie porque prácticamente yo más que una fruta, soy como una planta, autosuficiente de sí misma, no te tengo la necesidad de aferrarme a alguien, y dudo que alguna vez la tenga.

Digamos que mi aspecto físico ayuda a mi tarea de mantener al margen a los demás. Me gusta utilizar prendas de ropa que no son comunes, que llamen la atención, pero no a través de los colores vibrantes, sino mediante a las texturas, accesorios y autenticidad. Esto va de la mano con mi actitud intimidante, por el hecho de que en mi pequeña ciudad las personas son como una comunidad entera de seres monocromáticos, lucían todos iguales.

Todo partió de una forma inesperada, nadie sabía nada de mí y era completamente entendible, yo no hablaba por miedo a todo y a la vez a nada. No sé cómo explicarlo porque nada tiene comparación a todo lo que guardo dentro de mi triste corazón, posiblemente mis palabras sean algo patéticas e ineptas, pero por primera vez en mi vida estoy abriendo mi alma al exterior y pretendo que esto funcione porque si no es así, me terminaré hundiendo poco a poco como si de arena movediza se tratara. Volviendo al inicio, esto partió hace unos años, al redor de los doce, seguramente nadie lo notó porque fui muy cuidadosa al respecto. Dejaré de lado las claves.

Fui feliz dentro de lo posible, con amigos de infancia de los cuales ninguno se quedó en mi vida. En ese tiempo todavía a los doce años se jugaba con muñecas, obviamente a esa edad uno se empezaba a desprender de eso, pero era una dura decisión. Para ser sincera fue una de las épocas más difíciles, dudaba de cada paso que daba, cada sonrisa que mostraba era completamente inestable, tenía miedo de cambiar las paletas de caramelo por cigarrillos, y los besos torpes a unos apasionados que prontamente se convertirían en sexo. No sabía si lo que hacía estaba correcto, ya que nunca me atreví a abrir mi boca y soltar todo de una vez, mi madre era la que estaba siempre presionándome pero nunca logró sacarme alguna diminuta palabra sobre mis sentimientos.

En fin, la vida llega a ser absurda, y lo único que nos queda por hacer es vivir al límite, porque sin adrenalina el corazón no late con intensidad.

You've reached the end of published parts.

⏰ Last updated: Nov 14, 2018 ⏰

Add this story to your Library to get notified about new parts!

S E RWhere stories live. Discover now