Prólogo

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Tenía 6 años... 6 estupidos, inocentes y maditos años cuando mi padre me robó las ganas de vivir. 6 años cuando mi padre jugó comigo un "juego malo". Esos fueron mis pensamientos. Los pensamientos de una nena que no entendía por que su padre todas  las noches llegaba y destruía su mundo de rosa convirtiendolo en uno negro. Sin vida y sin color.

Quería gritar pero no podía, poco a poco sentía como me tocaba. Sentia ganas de vomitar. De llorar.

Cada noche luego de todo, me encerraba y dormía en vuelta en lágrimas humedas.
Podía darme cuenta de que cada vez me encerraba más y más en mi misma. Llegó un punto en el que se me dificultó hablar.
Perdí el habla a los 9 años.

Mi madre tardó hasta casí mis 10 en darse cuenta que pasaba. Mi padre llegó un día de su trabajo dispuesto a poner sus sucias manos en mi pequeño y ya no tan delicado e inocente cuerpo. Lo que no sabía es que por primera vez mi mamá Lira no había ido a su trabajo por que su jefe le había dado el día.
Él se acercó y yo retrocedí.
Él me agarró. Yo forceje.
Él me empujó hasta mi cuerto y yo lloré. Y no podía hacer más. No podía gritar por ayuda. Mi madre entró y lo vió desnudandome, quitando mi falda escolar a cuadrille y mi corbatita bordo, tratando de desprender los botocitos de mi camisita blanca. Gritandome. Burlandose de mi.

Luego de eso no recuerdo mucho. Todo fue borroso. Mi madre se separo de él. Un juicio en el que mi familia y yo salimos victoriosos se hizo presente.

Luego de eso, empecé terapia a mis 11 años.
Conocí a Vero.  Una niña rubia, de ojos grises y muy amigable. Vero se convirtió en mi unica amiga.
Vero abortó a sus cortos doce años por una violación, por eso ella entró en terapia.
Mi padre salió de prisión. Fue muy duró que en un sólo año ya este fuera luego de hacerme pasar por todo eso.

A partir de ese momento, inició mi vida. Una nueva vida. Una nueva Kíllam Tamara Munner.
Por que mi vida terminó en ese cuarto rosa pálido. Terminaba cada noche de mi madita y horrenda niñez.

Tengo 17 años. Soy Kíllam Tamara Munner.
Tengo un hermano bisexual, que se declaró ante su padre luego de que formalizara su relacion con mamí; por lo cual, yo estuve ahí para apoyarlo. Aún nadie más que nosotros y su pareja lo saben.
Sabiendo que su padre y mi mamá eran super comprensivos.

Se llama Eloy. Tiene 24. Pero eso es para otro momento.
Tengo una amiga que sufrió el mismo destino que yo.
Tengo una gata llamada Europa.
Voy a un colegio católico.
Un mensaje llega a mi celular.
Aún soy muda.

La Chica Muda De La Que Todos Hablan.Stories to obsess over. Discover now