Sé que mis muros serán reconstruidos, lo sé. No obstante, el dolor es constante en este desastre de ser.
Mi ciudad no es ninguna distopía, porque no se aleja de mi realidad, aunque hay una gran posiblidad de que no se acerque a la tuya.
Turistas, rostros desconocidos, sombras indistinguibles y algún que otro gesto amigable.
7 millones de personas al día pisan este suelo, y sólo dos deciden quedarse. Serán las inclemencias del tiempo, serán las ganas de volver al lugar de origen o puede que sea el miedo a perderse y no volver a encontrarse.
Al final del día, una persona de las dos que se quedaron, se irá. Al final de la semana, la única que se quedó, llora de tristeza al recordar su amable patria, y no es que mi ciudad no le guste, sino que extraña su antiguo hogar.
7 millones de personas al día pisan estas humildes losas, rotas algunas y desfiguradas otras. Un alma decide quedarse.
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Mi ciudadano
Short StoryCuando las ciudades hablen y te cuenten historias, entenderás que la realidad va más allá del dolor que creas poder sentir. Para el ciudadano que me dio todo y me lo quitó. Disfruta de mi ruina. Sigue disfrutando*
