Pasarán más de mil años, muchos más,
yo no sé si tenga amor, la eternidad pero allá tal como aquí, en la boca llevarás, sabor a mí...
-Ven –susurró una voz desconocida
Con pereza abrió sus ojos y se incorporó lentamente, sus orbes azules se vieron deslumbradas ante cientos de pequeñas centellas de luz a su alrededor rodeadas de oscuridad.
-Ven –repitió la voz
Sin oponer resistencia comenzó su camino hacia ese llamado, podía sentir a su alrededor el andar de otras presencias, pero no se inmutó por alguna de ellas y solo continuó con su recorrido.
Dónde, cómo, cuándo, ninguna de esas preguntas tenía importancia para él, solo se dejaba guiar por esa palabra, a sus pies encontró un camino de pétalos alargados de un color entre el amarillo y el anaranjado, lentamente un olor dulzón inundó sus pulmones, seguido de un aroma más fuerte y fragante, así como una leve estela de humo blanquecina.
-Ven aquí –le llamó esa voz suave una vez más
El sonido de la música y las risas no le distrajo de su objetivo pues parecía un marino embelesado por el canto de una sirena. Una sonrisa leve se formó en sus labios y vio como es que en su sendero aparecían más y más luces, papeles picados de colores y piezas de alfarería naranja.
Se detuvo en el marco de una entrada que le pareció familiar, retiró la tela que cerraba la "puerta" del lugar
-ven a mí –llamó nuevamente
Hipnotizado se internó en esa construcción y se detuvo finalmente frente a una mesa llena de esas flores de color naranja, tapizada de coloridos papeles picados, con muchos manjares, bebidas apetitosas, con dulces y pequeñas calaveras blancas de ojos brillantes decoradas con intrínsecos diseños en toda su superficie, un par de incensarios de barro y varias velas custodiaban todos los objetos, distribuidos estos en tres niveles, justo en el nivel más alto, al centro descubrió un mechoncito de color azul que descansaba frente a una roja y exquisita manzana.
-solo por esta noche permitan que su alma venga conmigo –rogó a sus espaldas esa voz
Con lentitud se volteó para encontrarse con la figura de una fémina de larga cabellera negra, sus orbes verdes se encontraron con los suyos azules y en ese momento llegaron a él todos los recuerdos, rápidos y devastadores, dolorosos pero al mismo tiempo agradables.
-Calvera... -susurró alzando su mano para tocarla queriendo entender el por qué estaba ahí
-Kardia –sonrió ella acercándose sorprendida cuando lentamente su figura incorpórea se dibujó frente a ella
El antiguo escorpión cerró los ojos, ¿cómo era que estaba ahí?, su último recuerdo en vida, porque él estaba muerto o ¿no?, era el templo de Poseidón, Degel tratando de detener a Pandora, aquel ardor en su pecho e instintivamente llevó sus manos hasta su corazón tratando de sentir ese dolor nuevamente pero se sorprendió al no sentir ni siquiera su propio pulso.
-Gracias –susurró la fémina con un par de lágrimas corriendo en sus mejillas
-¿qué sucede? ¿Dónde estoy? ¿Dónde está mi armadura? ¿Y Degel... el templo de Poseidón...? –interrogó Kardia al contemplar sus manos semi-transparentes y desnudas ni rastro de su armadura dorada – pero ¿Cómo es que yo...? -
-Es 2 de noviembre –respondió apresurada, el ojiazul le miró interrogante -Día de los muertos, el día en que mis Dioses permiten la visita de los difuntos a sus familiares –explicó
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Veinte Flores
Fanfiction"Ven aquí"le llamó esa voz suave una vez más. El sonido de la música y las risas no le distrajo de su objetivo pues parecía un marino embelesado por el canto de una sirena... "es evidente que yo siempre dejo una gran impresión, solo era cuestión de...
