Me detuve en la entrada de mi habitación gire lentamente mi cabeza hacia la izquierda mirando directamente el espacio que estaba entre la puerta medio abierta y el interior de su alcoba, mi madre me lo advirtio, mi padre hizo lo mismo y yo hize caso omiso a sus advertencias la curiosidad me gano queria verlo queria sentirlo queria escucharlo como siempre hace años. Muy lentamente me acerque a la puerta de su habitación y lentamente la abri me tomo unos segundos adaptarme a la poca visivilidad que me daba la luz del pasillo y hable «Ezequiel, soy yo Marcos no te asustes no te hare nada solo quiero pasar el rato como cuando niños». Lo mire directamente el alzo su rostro cruzando miradas conmigo el no dijo nada pero sus ojos lo decian todo esos hermosos ojos zafiro que resaltaban aun mas por su palida piel que deseaba tocar y su sedoso cabello negro azabache que queria acariciar el es hermoso siempre lo fue y lo seguira siendo, sus ojos roban toda mi atención, esos ojos que expresaban miedo, dolor y lujuria cada vez que me veian a mi y solo a mi, yo sabia perfectamente esto porque desde siempre estudie sus reacciones, como hablaba o actuaba. Yo lo amo y no planeo que nadie mas le vuelva a hacerle daño tampoco aceptare que lo alejen de mi lado «me quedare siempre contigo» le dije abrazandolo, pero, como siempre el no dijo nada, me levante y me diriji a la puerta justo antes de cerrarla le dije «te amo» me encamine de vuelta a mi habitación, me acerque al closet y tome un cambio de ropa camine al baño, me di una ducha rapida y me cambie de ropa «ahora que hare» dije para mi mismo pues el abrazo que le di a Ezequiel provoco que mi ropa se llenara de sangre, la sangre que escurria por el cuerpo de aquel repugnante gato al que el se habia aferrado las ultimas horas odiaba que cada vez que Ezequiel lograba salir de casa y cuando mis padres lo traian de vuelta siempre regresaba aferrado a un nuevo animal el solo se aferraba se aferraba tan fuerte que siempre sus fragiles cuerpos sedian ante la fuerza de sus delgados brazos siempre manchando su hermosa figura de carmesi odiaba ver que desde aquel incidente Ezequiel mi adorado hermano gemelo se aferre a esas bestias peludas y no a mi aun mas que tenga que ver a esos bastardos asquerosos todos los dias sin poder hacerles pagar por orillar a mi hermano a ese estado de shock en el que lo veo a diario sin poder ayudarlo...
