Capítulo uno: El elegido

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Yo soy Josh Powell, el típico alumno problemático, pero que cuando se necesita, puede ser serio, cuerdo e inteligente. Después de haber superado del todo la muerte de mi padre,salí de fiesta con mis amigos, al pasar por el comercio que mi padre manejaba, una visión llegó a mi mente y mis cinco sentidos se pusieron atentos a cualquier cosa. En la visión podía ver un grupo de personas con batas rojas y pintura negra en brazos y rostro, pareciera que estaban haciendo un ritual, en el centro del círculo, colocada en un pedestal estaba la foto de mi papá, mi mente dio vueltas y se nubló mi vista. Cuando la visión volvía, estaba donde mismo, solo que ahora ellos me miraban y no paraban de susurrar. Me asusté tanto que me desmayé, desperté en una camilla de hospital, con mis amigos esperando en mi cuarto. Tomás, Addison, Sarah y Rose, mis fieles compañeros, preocupados me preguntaron que pasaba y porque me había desmayado, creyendo que había sido por exceso de alcohol, procedí a explicarles, pero en su cara se veía que no me creían. Salieron al pasillo y entre susurros se escuchaba “Está loco”,“¿Sería que de está volviendo un psicópata?”, una voz resaltaba entre todas, era la de mi padre. La sangre se me heló y mi mente comenzó a alertarme de algo, visiones de mi pasado volvían, ahí estaba mi papá, todo parecía como mi destino, la fase final de esta vida, pero no, mis esperanzas y miedos volvieron cuando vi a papá en el sótano, en mi cumpleaños trece, lo que me paralizó era que mi papá era una silueta negra, parecía ser invisible para una persona como el yo de antes. ¿Será que ahora puedo comunicarme con papá?

En esos momentos mi mente estaba desordenada, tenía mis recuerdos del pasado haciendo explosión con los del futuro, creando paradojas interminables durante varios días, en los cuales no me levanté ni un segundo de mi camilla. Lo único bueno de todo esto, era el poder volver a ver a mi papá aunque haya sido de una manera un tanto bizarra. Tras casi una semana de un coma repentino, volví a casa, con mis amigos esperando en la cocina con flores, globos y un pastel, la verdad no estaba de humor para otra fiesta pero no quería preocuparlos más así que intenté fingir que estaba contento, aún cuando por dentro mis recuerdos colisionaban.

Al terminar la fiesta, subí a mi cuarto, me recosté y me puse a reflexionar, en ese preciso momento una luz entró por mi ventana, en este punto ya no sé si es un juego de mi cerebro o en realidad esa luz venía de fuera, decidí optar por la primera opción. Aunque mi subconsciente me decía que echara un vistazo, error… eran ellos, 3 de los integrantes de la secta, bajé para obligarlos a irse, pero ellos venían por mi, me necesitaban, ¿Acaso ellos creían que yo podía sustituir a mi padre?, No lo sé, mi cabeza está totalmente fuera de órbita.

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