1955
Me encantaba que mama me leyera cuentos, me encantaba que me acurrucara en su pecho mientras me susurraba una canción de cuna, me encantaba que me preparara unas patatas al horno.
Aunque admito que ya no soy un niño de cinco años.
Pero hoy no quiero eso, mi hermano y yo queremos conocer, salir y disfrutar y ella (mi madre) no nos deja hacerlo, no fuera de casa.
Me he puesto a llorar, a patalear, gritar, correr por la casa pero nada.
Michael se ha aguardado unos planes bajo la manga, que según él dice que se lograrán con éxito.
Había una ventana detrás de él gran sillón, Michael me dijo que subiera a él y eso hice.
Después abrí la ventana dudoso y gire mi cabeza para saber si mi madre o padre se encontraban ahí, pero para mí gran suerte nadie estaba.
Michael se subió al sofá y me pido me asomara, así que lo hice.
Sentí como mi hermano me dio un empujón.
Entonces estampe mi cara con el suelo, aunque debo admitir que no dolió mucho, pues todo era césped.
me dediqué a mirarlo con odio.
-eres muy malo, esto no creo que haya sido parte del plan-susurre molesto.
-de hecho si, era parte del plan
-¿por qué no me lo dijiste?
-por qué no lo ibas a aceptar
-bueno ahora abre la puerta para meterme a casa
-no, tú querías estar afuera. Así que ahí quédate
-pero Michael...
Me ignoro y cerró la ventana como si nada hubiera pasado.
Tenía razón del y yo, yo era el que quería estar afuera así que voy a entretenerme un rato.
Camine por todo el patio, viendo algo con lo que pudiera jugar pero no había mucho, solo botellas.
Pateé una botella como si fuera una pelota, y ahí comenzó el juego.
Minuto tras minuto me divertía e imaginaba cómo los jugadores trataban de quitarme la "pelota" hasta que decidí lanzarla ala portería imaginaria.
Solo supe que la botella se había escondido detrás de esos arbustos.
Fui en busca de ella, movía las ramas de un lado a otro mirando el piso sucio.
Entonces vi aquella botella de platicó tirada en un césped verde bien podado.
Corrí al lugar y luego de levantarla y mirarla, vi una ventana ente abierta con cortinas blancas transparente, lo que más me llamó la atención fue aquella chica, pelirroja y piel pálida acariciando su cabello con el peine dorado.
-es hermosa -dije sin quitar la vista de la niña.
Muy pronto se aproximó algo en mi estomago, un sentimiento, unas pequeñas cosquillas, como si fueran mariposas.
Sonreí como un tonto.
-¡¡McCartney!! -se escucho la voz de mi hermano a lo lejos.
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Bonita/Paul McCartney/ George Harrison
FanfictionJames McCartney le resultaba curioso espiar a Malva una niña de 13 años en ese tiempo que vivía en el mismo vecindario que McCartney. Por accidente descubre un lugar lleno de arbustos y bichos que da una gran vista ala Ventana de la pelirroja. Al ve...
