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Prólogo

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El momento más feliz de mi vida en mucho tiempo. Y también, definitivamente, la mejor fiesta en la que haya estado.


Era genial divertirme al lado de mis hermanos, junto a sus compañeros de generación. Parecía que todo ese estrés de las semanas antes de graduarse, se había esfumado cuando lanzaron sus birretes al aire esta mañana. Casi no podía creer que ambos lo habían logrado. Aunque Seokjin se había atrasado un año, ahora estaba concluyendo al lado de Namjoon. Y ahora, aquí, esta noche, todo parecía tan perfecto y feliz, que casi sentía miedo, como si fuera a despertar de un hermoso y perfecto sueño.

El lugar era enorme y hermoso, con una decoración que le hacía parecer un hermoso palacio, justo como los de esas películas en las que las chicas visten largos vestidos y llevan peinados elevados, y los caballeros visten elegantes trajes negros con holanes y encajes blancos. Solo que aquí, la elegancia de las chicas iba en vestidos de diferentes colores y con la faldas mucho más cortas. 

Cada rincón irradiaba luz y perfección. Cada "beat" de la música hacía crecer la emoción que había en mi interior. Cada rostro feliz me contagiaba felicidad. En fin, cada detalle parecía estar  cuidadosamente preparado para hacer de esta una ocasión especialmente feliz para... mí. A pesar de ser la fiesta de mis hermanos y sus compañeros de generación. 

Y ahí estaba ella de nuevo. Fue entonces cuando reparé en lo magnética que era su presencia. Recuerdo haberla visto esta mañana, en la ceremonia de graduación, entre la gente... Captó desde ese momento mi atención, pero no se veía tan bien como ahora. Por unos segundos, me perdí en su imagen: de pie casual, frente a la barra de bebidas, sonriendo, divirtiéndose, degustando su copa al lado de ese profesor... tal vez era su novia. Vaya! Que perfecta se veía en ese vestido azul marino con una falda que delineaba sus piernas maravillosamente... Cuántas hermosas curvas formando su cuerpo... Y su rostro, por Dios, esos enormes y hermosos ojos, tan radiantes de alegría, cuánta madurez reflejaba su expresión, pero aún conservando ese toque inocente e infantil... Que sonrisa tan perfecta.... cuánta magia había en todo su rostro...

No sé si fueron segundos o minutos los que me quedé embelesado ante su presencia. Sólo sé que por unos momentos el barullo y los demás rostros felices desaparecieron. Todo a mi alrededor desapareció, y yo sólo podía verla a ella. 

De pronto sentí unos labios sobre los míos, justo después de sentir una mano tomándome de la nuca. Diablos estas chicas no pierden el tiempo. Pareciera que el día de la graduación es el día de hacer todas las locuras al mismo tiempo. Pero era divertido. Las amigas de mis hermanos eran las mejores para armar una buena parranda. Disfruté el beso, seguí el beso, me perdí en el beso... Pero la imagen de ella se quedó en mi mente; como si al cerrar los ojos viera una fotografía. Creo que fue por eso que mantuve los ojos cerrados. Abracé esa cintura, sintiendo que era la de ella. Y pensé: Igual que mis hermanos, un día me graduaré. Igual que mis hermanos, un día tendré una fiesta inolvidable. Igual que ese profesor, un día conquistaré a una mujer como ella. 

O incluso, porque no? Un día tal vez... la conquistaré a ella. 

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