Capítulo I.
El calor era sofocante, más aún aprisionado en mi vieja silla de ruedas oxidada por el tiempo. Sudado de calor, sintiendo apenas una pequeña brisa de un ventilador restaurado, mi perro Box a mi lado, mirando juntos por una ventana de la habitación del segundo piso de la casa, observando a un vagabundo que vomitaba junto al nauseabundo contenedor de basura de mi cuadra. De pronto, el viejo vagabundo comenzó a gritar:- Dios mío, Dios mío, ¿qué están viendo mis ojos? Los gritos de Luis llamaron la atención a más de uno.
Desde la ventana de mi habitación, con la ayuda de mis binoculares, pude ver la tapa abierta del contenedor. Entre el resplandor y la sombra, pude ver cómo se dibujaba la silueta de lo que parecía ser el cuerpo de una niña. Efectivamente eso era: una niña aparentemente sin vida, cubierta de basura. Los pequeños roedores habían empezado a hacer su trabajo en un cuerpo desfigurado que empezaba ya a descomponerse.
Toda la ciudad, ante semejante noticia y frente a tan macabro asesinato reclamaba respuestas. El comisario Emilio Gonzalez, dejó trascender a la prensa que se encontraban trabajando en todos los casos de desaparición que se registraron hasta el momento. Este asesinato es el peor que he vivido en toda mi carrera, como investigador policial, la víctima tiene la edad de mi hija, declaró el comisario. En medio de la entrevista que daba a la prensa, se acercó un colaborador para informar que habían recibido una llamada al 911. La denuncia daba cuenta de la desaparición de una niña, alumna de un colegio cercano. La niña blanca, 1,50mts de estatura, aproximadamente 12 años, vestida con uniforme escolar, buzo verde y pollera rayada. Inmediatamente, la policía identificó que el escudo de la escuela hallado sobre el cuerpo del cadáver coincidía con la desaparecida. Según el forense, el Dr. Migeul Angel Tetaz, se determina a priori, que el cuerpo fue golpeado, degollado y mutilado en sus miembros inferiores.
Inmediatamente el comisario se dirigió al colegio para reunirse con sus autoridades y juntar información sobre la niña. Los directivos del School Bright Mind, ofrecen información interesante para el caso. Según los registros, se trata de la alumna Patricia Beatriz Maldonado, hija de Juan Antonio Maldonado y de Elizabeth Susana Collins, hermana de Daniel Maldonado de 16 años y Carol, melliza de la víctima y estudiante del mismo colegio. La familia vivía en Park Garden, un lujoso country de la zona. Su mansión ubicada en la zona más exclusiva, cercana al establo y a la cancha del polo club. Era una importante propiedad distribuida en dos plantas, con sus tres habitaciones, garaje para varios autos, sala de juegos, piscina, sótano, típica casa de empresario exitoso. Mientras la directora detallaba la vida cómoda de la familia Maldonado, el comisario recibió una llamada del Dr Tetaz para comunicarle que el informe dactiloscópico confirmaba la identidad: se trataba de Patricia Beatriz Maldonado. A toda prisa, el inspector Gonzalez salió hacia la casa de la víctima.
Sin saber quién puede ser el sospechoso, el comisario entrevista a la familia sin dar demasiados detalles del estado del cuerpo de su hija. Mientras su ayudante, Alex Bremer tomaba declaraciones a los compañeros de curso, empleados y autoridades del colegio, todos coincidían en señalar que Patricia a pesar de sus 12 años, tenía ya medidas de modelo. Rubia, ojos verdes, aplicada, introvertida, sin novio, reservada, aplicada en el estudio y buena compañera. Así la describieron sus amigas y profesores.
El padre, frente al inspector, se mostró muy acongojado, con cara y gestos desafiantes, increpó, gesticulando con el dedo en alto, amenazante. Mientras tanto Elizabeth Susana Collins, desconsolada, pedía y rezaba por su hija desconsoladamente pedía y rezaba por su hija mientras ingresaban a la comisaria. Al llegar, pronto se oyó la sirena: un patrullero con dos oficiales ingresaban a la guardia a dos sospechosos. Eran los vagabundos que habían encontrado el cuerpo ya sin vida de la niña. En un descuido, el padre, al verlos, sujetó a uno de ellos por el cuello y lo presionó con la punta de una tijera que se encontraba sobre uno de los escritorios. La oficina de la guardia se revolucionó con el episodio. Los policías a punta de pistola le pidieron que desista. -No vale la pena sr. Maldonado, suéltelo, suéltelo, desista de esa actitud- Los efectivos policiales custodiaban a los sospechosos. Finalmente luego de varios minutos de tensión en la comisaria el padre de la niña asesinada, soltó al vagabundo, sospechado de la muerte de su hija.
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En el nombre del Padre
Mystery / ThrillerLa desaparición de una niña lo llevara a lo mas oscuro de la figura de un alto funcionario eclesiástico, refugiándose dentro de su uniforme negro.
