Maldigo el puto día en el cual agarré el cuter de mi madre e hice leves cortes en mis talones, pensé que aquello lo podría parar cuando quiera pero eso se me hizo imposible. Al hacerlo se convirtió adictivo, al no hacerlo me sentía un drogadicto sin su droga. No podía evitarlo, realmente se sentía reconfortante hacerlo y más ver las cicatrices en mi piel. Aquellos leves cortes pasaron de mi talón hacia mis muslos y luego de eso a mis brazos. Los cortes aumentaban su profundidad a medida que la depresión me hacía peor. Comenzaba a derrumbarme poco a poco, cada vez más los cortes se volvían más notorios y no quería que nadie los viera, pero aún seguía haciéndolo. Mis piernas se llenaron de cortes al igual que mis brazos y aún seguía y seguía cortándome encima de aquellas heridas que apenas comenzaban a sanar, realmente me arrepiento. Me arrepiento por haberme hecho aquellos pequeños cortes, pero yo no sabía que esto pasaría, no sabía que los cortes se harían más profundos y agarraría el cuter más seguido. No entiendo cómo pasó, pero no hay nada para poder evitarlo.
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Pensamientos Suicidas [Vol. 1]
Non-FictionLa depresión se apodera de mi y eso se refleja en mis cortes. Tal vez no sea la mejor opción, pero al menos ayuda.