En una tarde primaveral; los alumnos de la secundaria Otome, salían tranquilamente del establecimiento.
Excepto nuestra protagonista, quien corría con todas sus fuerzas hacia su casa para ver su programa favorito de televisión; y alegremente alcanzó a llegar a tiempo.
Tomunaga Saori era una chica que actualmente cursaba su ultimo año de secundaria, a un semestre de distancia del instituto. Siempre demostraba ser una chica enérgica, alegre y algunas veces un poco despistada.
Cuando la hora de la cena se acercó, su madre, quien se encontraba en la cocina, la llamó. Saori comenzó a preguntarse sobre el motivo de su llamado, hasta que cayó en la cuenta de que lo más probable, es que la mandaran a hacer las compras...
─¿Puedes ir a comprar aceite?
─¿No puede ser en otro momento? Acabo de llegar... ─respondió apesadumbrada.
─¿Y como quieres que fría estos camarones sazonados que estoy preparando?
Camarones fritos.
Esas mágicas palabras hicieron correr a Saori hacia el mercado para comprar el encargo. En el camino de regreso se sintió molesta... notaba una presencia que la observaba a cada minuto.
Al volver la vista atrás, sólo se encontraba con la calle desierta y no había nadie más que ella.
Sin darle mayor importancia, llegó hasta la puerta principal de la casa, cuando de pronto, vio en la muralla unas sombras que la acechaban por la espalda. Y aunque intentó huir, no pudo.
Las tenues y grises sombras sujetaban su propia silueta proyectada en la pared; mientras que poco a poco se volvían más tangibles; y para entonces, Saori ya no podía hacer nada para resistirse.
Una voz suave susurró en la mente de la chica:
─Lo sentimos mucho... pero debemos hacerlo...
Y Saori perdió por completo la consciencia.
****
Al despertarse, Saori sentía un frío extraño; como si pequeñas volutas de agua cayeran sobre su cuerpo.
Poco a poco se puso en pie, se sentía mareada y débil, como si se hubiera contagiado de gripe.
Miró a su alrededor y le desconcertó verse en un paisaje lleno de niebla.
A la distancia, logró distinguir un sonido de pasos, pero muy lejos de tranquilizarla, hacía que su inquietud aumentara por segundo. Los sonidos de los pasos eran como de un animal, enloquecido y rabioso...
En ese momento, desde las profundidades de la niebla, surgió un ser de tres metros de altura que no tenía piernas, sino que largos brazos que cumplían ese rol; en su cabeza, grandes cuernos de chivo apuntaban hacia el cielo, con ojos malévolos de un amarillo reptiliano y unas fauces tan intimidantes; que se componían de varias filas de dientes filosos.
Saori aterrada; comenzó a retroceder sin darle la espalda, jamás había visto algo como eso... Tropezó con una piedra y cayó violentamente al suelo, quedando sentada en él, mientras que la criatura seguía acercándose con la intención de hacerla su cena.
Aún estando en el suelo, trataba de seguir retrocediendo hasta que se golpeó con una muralla, ya sin aliento, protegió su cabeza entre ambos brazos; y cerró sus ojos en espera del ataque.
Pero no sucedió.
El ambiente se llenó de un crujido espantoso acompañado de las salpicaduras de un líquido viscoso.
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Saori "Diosa del Tiempo"
FantasyDesde hace muchos años atrás, han existido fuerzas malignas; y siempre han sido controladas, por aquellas personas de corazón puro. El aumento desmezurado de criaturas oscuras ha ido elevandose hasta llegar a cifras alarmantes... El equilibrio de en...
