¿Que es lo que más odio del instituto? La respuesta es obvia. Una vez cometes un error, ya no hay vuelta atrás.
¿Cual fue mi error? Esa carta... si, esa estúpida carta. Gracias a ella comenzó una horrible etapa para mi, que me llevaría a algo que jamas imaginaria. No se por donde comenzar, sera mejor irnos al momento donde todo empezó.
Era un día jueves por la tarde, un día cualquiera, excepto para mi. Le pedí a Lucas Newty que me esperara en la entrada del instituto, minutos después de salir.
Lucas Newty... ¿Como me enamore de él? o mejor dicho... ¿Como caí en sus encantos? En definitiva es un tonto. En ese entonces, él era de los chicos más populares de la escuela, y estaba en mi clase. No es que le fuera muy bien en tanto a lo académico —a total diferencia que con las chicas—, pero era muy popular entre todos. No recuerdo en que momento me empezó a gustar, pero lo seguro es que nunca me conoció muy bien. Yo solo era... una chica más a quien podría copiarle en algún examen.
Volviendo a la historia, por alguna razón —quien sabe cual— Lucas se presentó donde le había pedido.
—Hola... —Dije yo muy nerviosa— solo quería... d-darte esto.
—¿Una carta? ¿Puedo leerla ahora? —Preguntó él, a lo que yo respondí asintiendo la cabeza— Dejame ver...
No tengo ni la menor idea de porque le puse tanto empeño a esa carta, pero decía más o menos así:
"Querido Lucas:
Escribo esta carta para decirte algo muy importante... desde hace mucho tiempo que deseo decírtelo, quizás unos dos o tres años. Se que no nos conocemos mucho, pero que quiero sepas que desde que te vi te quiero... ¿Sabes? eres muy importante para mi pues...
Me gustas...
Y... quizá sea o no una sorpresa para ti, pero yo solo quería que lo supieras. Y... si me quieres preguntar algo, estoy aquí para ti.
Con cariño, Tiana Blozom"
Estaba tan nerviosa cuando vi que levanto la cabeza... pero cuando vi su rostro... él... ¡Estaba riéndose!
—Supongo que tenias razón, no me sorprendí nada —Dijo a la vez que se reía... yo no quería decir nada en ese momento—. ¿Tiana, no? Te recomiendo dejar de soñar tanto, ¡Tengo novia, tonta!
Y se fue.
Yo me eche a llorar. ¿Que más podía hacer ahora? Era mi ruina. Yo era consciente de que si salia mal.... el mundo se me caería encima, pero no pensaba que fuera a ser tan terrible.
Ese día no dormí mucho. Casi ni ganas de hacer algo tenia.. no solo por lo que me dijo, si no también por la vergüenza que pasaría al día siguiente. Finalmente me quede dormida, pero recuerdo bien el sueño que tuve esa noche:
Me encontraba en lo que parecía una cabaña, la casa de mis abuelos más exactamente. Yo vivía allí junto con ellos, al parecer. Veía todo desde mis ojos, y pude apreciar unas cestas con flores por el camino... luego, pasando la puerta de la cabaña, se encontraba la bella entrada a su hogar. Siempre me ha gustado, es prácticamente un campo de flores y más al fondo se hayan muchos arboles grandes, que probablemente sean muy antiguos. Yo seguía por el sendero hacia el bosque, donde pude ver muchas personas. De repente mire hacia abajo y llevaba un vestido de bodas. "¿De donde pudo haber salido?" Me preguntaba... pero al mirar al frente vi a todos sentados y alguien esperándome más al fondo. No pude apreciar bien su rostro, así que me acerque más... y...
Justamente tenía que sonar la alarma en ese momento.
Me levante rápido y me arregle, como siempre. No diré que olvide lo del día anterior, ni siquiera me quería acercar al instituto, pero no me quedaba de otra. No me demore mucho en salir. Me fui caminando como era común y cerca de la entrada empece a escuchar las risas.
—"Era de esperar, ¿no? —Pensé al escuchar las risas—... No debería afectarme mucho, ¿o si?"
—¡Buenos días, Ana! —Gritó Alex— ¿Que tal?
—...¿Es enserio?
—¿Te parece si vamos a caminar? —Preguntó él. Se notaba que estaba nervioso, quizá era para animarme... de todas formas acepté.
Alex no era nadie muy especial para mi. Solo eramos amigos, ni los mejores ni los peores, solo amigos. Si tuviera que describirlo, diría que es de las personas más simpáticas que conozco, hablábamos mucho pero aun así no solíamos salir ni nada por el estilo.
Me llevo a los pasillos de la escuela, bastante alejados del resto. Creo que se lo tengo que agradecer, probablemente me hubiera sentido mucho peor si me hubiera quedado con el resto de gente. Caminamos un poco... callados.
En un momento mi compañero paro, cerca de una banca donde solíamos estar. Ya estábamos bastante lejos del resto de la escuela y de Lucas.
—¿Estas bien? —Preguntó Alex alejándose un poco de mi.
—¡C-Claro! —Contesté nerviosa, pero creo que estaba claro que lo sabia— ¿Por qué estaría mal?
—Ya me entere de lo de ayer, Tiana —Dijo él. No me sorprendí para nada, además, seguramente todos ya lo sabían—...Te dije que no debías decírselo.
—¡Tu no lo entiendes! —Exclamé molesta— El de verdad me gustaba... tu no sabes como se siente... Tu vida es perfecta; estas con Victoria, tienes buenos amigos, te va bien en todo...
—A ver, primero que nada mi vida no es perfecta. Además, seguramente si me hubieses hecho caso no estarías en esta... situación.
—En ese caso, ¿Querías que me quedara callada toda la vida? —Dije sin pensar dos veces en lo que podría contestarme Alex.
De la nada, él me tomó la mano izquierda y me apartó del banco donde estábamos. Dimos la vuelta por otro pasillo, donde estaba aun más vació; íbamos en dirección a nuestra aula.
Le mire la cara y se veía igual que siempre, aunque un poco ruborizado. Hasta hoy no he comprendido el motivo por el cual me llevo a la sala justo en ese momento... quiza era para ayudarme o algo, pero la verdad si fue bastante raro.
Llegamos al aula y me dejo para irse con sus amigos y su novia. "Maldito..." pensé, pero casi no tenia habla en ese momento, razón: Todos estaban mirándome. Supuse que era por lo del día anterior, igual todos ya lo sabían. Me fui a sentar a mi lugar y me encontré con la mesa toda rayada y con cosas escritas. No me quiero ni imaginar mi expresión en ese momento, pero recuerdo que había un grupo de chicas que se estaba riendo mientras miraban mi cara y la mesa. Guarde la calma y saqué un libro de mi mochila. Se titulaba "Cantar de Diciembre", y trataba, si no mal recuerdo, de una chica llamada Diciembre que, tras morir, se convierte en un ángel y trata de descubrir como fue que murió. Intentaba leer todo lo que podía pero no dejaba de pensar en todo lo que había sucedido...
"¿Que pensaran de mi ahora?" repetía y repetía en mi cabeza. No logre concentrarme ni un poco, así que preferí guardar el libro. Por suerte, justamente había llegado mi mejor amiga; Daniela Blake.
—¡Buenos días Ana! —Me dijo, muy alegre como siempre. Levante la mirada y claramente se veía lo aterrada que estaba (Que probablemente era porque recién había visto la mesa).
(¿Olvide mencionarlo? Mis amigos normalmente me llaman "Ana" a pesar de que Tiana de por si es muy corto)
—Tranquila —Le susurre, acercándola mucho a mi— No creo que te hayas enterado, pero ahora mismo mi reputación es terrible. Intenta disimularlo un poco, ¿Puedes?
—Si, si. No te preocupes —Me dijo con una sonrisa, aunque se notaba que estaba muy asustada— ¿Que tal si salimos de aquí y me cuentas todo lo que paso?
Estábamos saliendo cuando una chica grito "Tonta, ¿Como se te pasa por la cabeza que él te querrá?". Reconocí su vos de inmediato. Era Louise. Todos nos sabíamos la historia de esta chica: Su padre, un hombre de negocios italiano, había tenido gemelas con una famosa, pero surgió un incidente donde la madre y una de las hijas murieron en un accidente automovilístico. Y así, el padre se volvió sobre protector con su única hija; Louise.
En cualquier caso, nosotras seguimos nuestro camino sin tomarle mucha importancia.
YOU ARE READING
For Me
Teen Fiction-Todo comenzó con esa carta... esa estúpida carta... me llevo a momentos tan tristes... pero después llegue a los más felices solo gracias a ella... es increíble ¿No crees? -De alguna forma... tienes razón -Contestó él, mientras seguíamos caminando...
