Prólogo:

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Era un fría noche de invierno, el suelo aún seguía mojado por las recientes lluvias; pero a diferencia de hace días, el cielo hoy estaba más despejado que nunca. Caminaba por lo alto de aquel edificio que tantos recuerdos me trae, que tantas memorias esconde. Salvo que hoy, vine para algo muy diferente, terminar con mi vida. Sí, sé que pensaréis que hay gente con 1000 problemas más grandes que los míos y siguen adelante, es cierto; pero no tengo una razón para seguir viva, una ilusión que me haga despertar todas las mañanas. Las cosas buenas que me han pasado ya me he encargado yo de arruinarlas. Seguir como un "fantasma" año tras año, preocupando a todos a mi alrededor, haciendo que se agobien, que se entristezcan al no poder ayudarme. Puede que me equivoque, que llegue algo mejor, pero con todo lo que llevo a cuestas de estos últimos años, no creo saber aprovecharlo.

Empiezo a llorar, sin poder detener las lágrimas, siento algo que al fin me llena por dentro, dejo de estar vacía. Miedo. Tengo miedo. No saber que va a pasar después, de cómo estarán las personas a las que yo tanto quiero; pero sé que los humanos, para bien o para mal, tenemos sentimientos que son efímeros, puede que no me olviden, pero si me van a superar y rehacer sus vidas. 

Yo lo sé, siempre ha sido así.

Miro el suelo desde aquella terraza en lo alto del edificio, se ve tan cerca y a la vez tan lejos. Siento punzadas en el corazón, que me hacen tener que llevarme una mano allí para comprobar que no se me sale. 

Sonrío. 

Una sonrisa amarga. 

Hacía tanto que no sentía nada, que iba por la vida mostrando emociones falsas, y ahora todo es real. Grito, de la emoción, de como me vuelvo a sentir "viva" de nuevo.

Me subo a la delgada cornisa que separa lo vivo de lo muerto. La brisa de la noche me tambalea, y eso hace que la sangre fluya deprisa por mi organismo, que mi corazón lata con fuerza. El suelo parece alejarse cada vez más de mi. Cierro los ojos y lo único que se viene a mi mente son momentos bonitos que he pasado a lo largo de mi vida. 

Es irónico, cuando pedía a gritos a mi cerebro que parara de mostrarme tantos recuerdos tóxicos, tanto dolor, no paraba. Y ahora, que estoy a punto de hacerlo, solo veo cosas buenas.

< Vaya misterio que somos los humanos. >me dije amargamente.

Escucho pasos no muy lejos de mí, ya que todo está en silencio. Me bajo de la cornisa e intento mirar de donde vienen los pasos; pero, no hay nada.

< Debo estar paranoica. >digo para volver a subirme a la cornisa.

Mi reloj marcan las 0:30 de la noche del 1 de enero; sí, año nuevo, sabía que nadie me molestaría al estar todos en las discotecas y bares destrozando sus hígados.

Cierro los ojos, y trato de imaginarme como un pájaro, que está a punto de echar a volar y que por tanto, no debo tener miedo. Me pongo en el filo, sintiendo como el frío me llena y como mi cuerpo tiembla como respuesta. Solo escucho el sonido de mi corazón latiendo, todo se queda en silencio.

Respiro hondo, una última vez, la última bocanada de vida.

Y salté.

Todo se volvió un sentimiento de arrepentimiento, de dolor, desesperación, pero ya era tarde. No había vuelta atrás. 

Yo, Olivia Rodríguez, me he suicidado.

Without souls.Cerita yang bikin terobses. Temukan sekarang