Estaba esperando que el tren que la llevaba directo a su casa pasara, constantemente revisaba su reloj con desespero y angustia, sentía las miradas de todas las personas encima, y no era para menos, su cabello rojo, un gran sweater negro, y coloridas medias largas la acompañaban. No, no la miraban por causalidad, quizá por parecer distinta, por tener ese aspecto y por mostrarse tal cual era.
El día no había sido fácil, su jefa la despidió del trabajo, harta de sus esquemas distintos, y actitud relajada, en la facultad no pudo aprobar ese examen por el que tanto estudió, y por si fuera poco, le había salido una erupción en su piel blanca.
Sentada en esa estación quiso gritar, llorar, y hasta tirarse al piso (todo esto pasaba por su cabeza, nada se materializaba). Luego de su divague mental desvío la mirada hacia la izquierda, y observó que una niña pequeña sostenía entre sus tiernas manos una mariposa, realmente colorida y distinta a todas las que había visto antes, se quedó asombrada y largo rato contempló aquella escena, sin explicación aparente empezó a experimentar una paz inmensa, dentro de ella, sin temor alguno. La mariposa significaba algo, reflejaba algo.
Igualmente sumergida en aquella paz pensamientos de deseos imposibles se apoderaron de ella.
< Quisiera que pasara un tren completamente vacío sólo para mí lleno de comida y me llevase >
< ¡Que genial sería encontrarme ahora mismo una caja llena de dinero! >
< Ojalá estuviese en la India meditando >
Negó con su cabeza intentando ahuyentar todas estas ideas irreales, y tocó el dije que colgaba de su cuello, era de su abuela, le gustaba tanto que rogó y rogó hasta que ésta no tuvo de otra y se lo regaló.
Movía sus piernas con ansiedad, sólo quería irse y leer un libro, pero otra aparición extraña la desconcertó. Un joven de unos 23 años caminaba hacia su dirección con un letrero grande y llamativo que decía:
¡Todo eso que dices querer quizá no se cumpla, pero lo que realmente anhelas está a punto de cumplirse!
¡Venga sigue viviendo!
Un gesto de extrañeza salió del rostro de aquella joven, no estaba segura si estaba dirigido a ella, o fue simplemente casualidad haber leído esas palabras, tan acertadas con lo que le pasaba.
No entendía nada, pero estaba convencida de que no había sido un día normal, pronto encontraría un nuevo empleo, y las cosas empezarían a marchar bien.
Al fin el tren llegó y subió a el, se sentó al lado de un anciano y le sonrió, el le devolvió la sonrisa, y en todo el camino miró por la ventana recordando aquellas palabras.
ESTÁS LEYENDO
Cortas historias, palabras grandes
Historia CortaImagínate leer todo aquello que te encantaría que te pasara Entrar en un mundo distinto y perderte en palabras historias, frases y personajes. ¡Adelante bienvenido a mi mundo de escritura! > ~VAM.
