Sueños

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-¿Dolor?-
Me hallaba a mi mismo tirado en el suelo, Miré hacia enfrente.
-Esa cosa que me observa, ¿con qué me está apuntando?-
Miré hacia mis manos.
-¿Sangre? ¿a caso es mía?-
Noté que mis manos eran como las suyas.
Esa extraña criatura humanoide frente a mí; tenía una forma alargada, poco cabello y la piel de un color café grisaseo, sus ojos eran de tamaño normal sin embargo los iris de un color verde profundo y abarcaban casi toda el área visible, además solo poseía cuatro largos dedos y dos de ellos eran pulgares encontrados.
Tiró el arma con la que al parecer me había disparado, presionó algunos botones en un par de artefactos que iniciaron una especie de cuenta regresiva; Los empacó y entró a una suerte de portal dimensional.
-¿Donde estoy? Debo salir de aquí.-
Pensé mientras me levantaba del suelo, di media vuelta y con dificultad crucé la sala de lo que parecía ser un laboratorio, se abrió la puerta y hallé un interminable pasillo que corría de lado a lado.
Había muchos más seres humanoides, distintos y de naturaleza desconocida que portaban uniformes aparentemente de licra... corrían desesperados.
-¿Que sucede? ¿por qué tanto alboroto?-
Pregunté a uno de ellos con extraña naturalidad, como si les conociera.
-Ya vienen-
Me contestó uno de ellos en un idioma raro que sin embargo yo parecía entender a la perfección.
-¿Qué? ¿Quienes?-
Pregunté, mas este continuó su camino.
Frente a mí pude ver una ventana enorme que abarcaba todo lo largo del pasillo; através de ella, edificios de arquitectura indescriptible que no permitían mirar mas allá.
-No entiendo un carajo, ¡¿Que sucede?!-
Busqué en mi bolsillo izquierdo y sentí dos objetos... aparentemente eran anillos anillos sin embargo; una intensa luz blanca entró por la ventana cegando a todos. Inmediatamente se escuchó un estruendo que estremeció el lugar, ahora todo era color anaranjado. El suelo se abrió a mis pies y una intensa corriente de energía y calor me propulsó. En un segundo todo se oscureció para mi.
-¿Entonces así se siente...
Morir...?-

Es un sueño habitual, recurrente; que no soy capaz de explicar, pero no podía detenerme a pensar en ello, pues el despertador ya marcaba las 8:43.
.
-¡diablos, es muy tarde!.-
Dije mientras tomaba la ropa que estaba a la mano y a tropezones corrí por el pasillo hacia la ducha.
-¡¿Y ahora que haré?! No tengo excusa, ¡esta vez de verdad llegaré tarde!.
Cuando salí de la ducha, después de secarme vestí unos pantalones de mezclilla y una playera negra sin mangas.
-¡Es tarde! tendré que pagar las bebidas... ¡voy a quebrar!-
Pensé mientras bajaba las escaleras, caminé hacia la cocina; Me serví un vaso de leche para acompañar un pan relleno de nada. Ya en el patio, con el último bocado sin tragar, tomé mi bicicleta y salí a toda marcha.
.
-¡Salvado!-
Exclamé al ver únicamente al grillo en el taller.
-¿Ya llegó Luís?-
Pregunté, pero inmediatamente a mis espaldas escuché una voz ronca, muy conocida.
-¿Y entonces, ¿cual es la hora de entrada?-
-Las 9:00 en punto maestro-
Respondí a regaña dientes.
-Y ¿Qué hora es?-
-Las 9:22 maestro-
-Pero claro, como eres el patrón puedes llegar a la hora que quieras, ya sabes...-
A mis 23 años trabajo en la Herrería "Edna" de Luís Sanchez el herrero, un hombre canoso de 67 años, flaco, de 1.62m de estatura, voz delgada, ronca, Carácter relajado y alegre, accesible pero serio; También tiene por compañero al grillo, que en realidad se llama Javier; de 63 años, mide 1.68m y posee un carácter gruñón aunque en ocasiones es fácil tratar con el... Junto conmigo y Chucho (que aun no llegaba) un hombre moreno y regordete, activo y de buen carácter laborábamos en el lote techado, sucio y sin piso, lleno de óxido al que llamábamos taller.
Así inicia la jornada de labores, haciendo puertas, zaguanes, ventanas, protecciones y más cosas.
Al terminar; como todas las tardes me quedé a jugar pokar en la bodega, donde todos los días desde las 6:00pm se juntaban sujetos de diversas procedencias para apostar.
Dadas ya las 8:40pm, entre charlas etílicas surgió un tema peculiar.
-¿A poco si Pepe?-
Preguntó la bruja; un sujeto de unos 40 años con cabello largo, negro, Rostro alargado y nariz en forma de gancho a Don José; Un hombre de avanzados 92 años, ojos azules, canoso y de aspecto pesado... mientras tomaba un 7 de copas.
-A huevo compañero, en esa ocasión, cuando don Erick subió ahí de noche, al día siguiente no volvieron a saber de el... Después regresó en el tren que llega del norte, contando historias disparatadas sobre desiertos verdes y criaturas gigantes, ciudades que vuelan y demonios fuera de toda imaginación. Nadie sabe que sucedió con el ni a donde fue, solo dice que cuando volvió, estaba en otro país... Lébano o... Líbano dijo.
Yo no se si sea cierto, pero claramente Vi una sombra deslizarse por ese lugar la noche en que desapareció.-
Contestó don Pepe mientras añadía a su juego el siete que la bruja dejó; también poseía una escala de uno a tres de bastos y una tercia con los otros tres sietes.
-Don Pepe ya no espante a la bruja... y no se coma los sietes-
Le contesté mientras sacaba un cinco de oros.
-No es solo por espantar mi amigo, ese lugar está maldito en verdad.-
La bruja tomó el cinco de oros que dejé, y acompletó un juego con un con seis y un siete; pagó con un dos de espadas.
- Pero ya en serio... ¿Maldiciones? ¡no mamen!, esas cosas solo afectan a quienes creen en ellas. -
Me burlé mientras tomaba el dos de espadas y bajé un tres y un uno, luego clavé en el juego de Pepe un cuatro de bastos que tenía guardado.
- Eso dices aquí, pero te apuesto quinientos a que no te vas a asomar ahorita. -
Me retó mientras pagaba con un dos de oros que nadie tomó.
- ¡Pues mil a que me quedo a dormir ahí! -
Concluí mientras tomaba un dos de copas, acompletando una escala desde el uno hasta el seis.
- Zafo -
Dije mientras tomaba todo el dinero de la mesa, que en conjunto no a completaban unos trescientos cincuenta y algo, para después terminar el fondo de mi cerveza y salir de ahí acompañado de los dos junto con chucho, que miraba sin jugar.
Daban las 9:23 y el lugar en cuestión era la torre sur de la capilla de san Ignacio, una gran construcción de arquitectura neoclásica minimalista, nada fuera de lo común salvo que, al pie de esta se encontraba una puerta que tan solo el sacristán, el músico acompañado de el y el sacerdote se atrevían a cruzar.
Lo más extraño era sin embargo que algunas noches se podía ver un destello rojo; corto pero muy brillante que emanaba desde detrás de la marquesina del templo, que iluminaba la cupula. A más de uno habría causado curiosidad esto y más de uno habría preguntado al sacerdote al respecto, no obstante este aseguraba que cada noche antes de oscurecer, la puerta era cerrada con candado por fuera, además de que jamás subían al techo tras la penumbra.
Y la gente creía esto, pues aquel lugar desprendía un aura pesada, que causaba intranquilidad a todo quién pasara por ahí; aun a pesar de no conocer los rumores acerca de ese sitio, aquella puerta de metal, desde cuyos huecos se podía apreciar la total oscuridad del interior de la torre, cerrada con un simple candado y cadena.
- Cualquier herrero tiene la herramienta y la habilidad para traspasar tan simple bloqueo sin hacer demasiado ruido. -
Tras solucionar esto entré en aquel lóbrego recinto, donde solo aves y murciélagos veían hogar.
Tal vez por causa de mi ateísmo no sentía miedo alguno con respecto a lo que estaba haciendo... Lo cierto es que la bruja y chucho permanecieron a distancia suficiente tan solo para mirarme entrar.
- ¡Culones! -
Dije a don pepe mientras, alumbrando con mi celular cruzaba la puerta. La única molestia era el aroma a humedad mezclado con heces de aves distintas y murciélagos, que se podían escuchar haciendo sus sonidos desde arriba; El suelo era resbaloso... tenía un aroma a sangre porque en efecto, constantemente estos pequeños mamíferos dejaban caer pequeñas gotas de ese líquido mientras colgaban de cabeza y estas se acumulaban en pequeños charcos.
A poco mas de la mitad del camino pude ver tres escalones que se desviaban hacia la derecha... Enseguida un descanso y una puerta vieja, carcomida por las polillas. Detrás de ella se escuchaban voces graves cantando y una luz tenue se vislumbraba por los huecos de esta, al parecer producida por velas.
Me acerqué y con la mayor minuciosidad posible la abrí para poder pasar y con mucho cuidado di un paso sobre el piso de duela y otros tres más hasta conseguir mirar hacia el altar.
Entonces pude ver sombras en las paredes, sombras de personas que parecían estar colocadas alrededor de una fuente de luz, lo más curioso era el altar... Pues en lugar de las imágenes de santos y símbolos religiosos había estatuillas de lo que parecían ser hombres con cabeza de animal, recubiertos con mosaicos de jade y adornados con piedras preciosas. Las voces oraban en un lenguaje desconocido y una multitud respondía.
Por la disposición de las sombras imaginé que habría alguna especie de oráculo dibujado en el centro, con velas en los bordes y rodeado de monjes envueltos en túnicas negras y largas.
Me acerqué para poder ver más y mi sorpresa fue grande al confirmar que en efecto así era, pero sobre todo fue aun más impresionante la figura central del altar; Una especie de ojo con una piedra verde y enorme por iris. Tenía bordes de oro y de el salían acabados como de resplandor, pero estos mas que representar rayos de luz parecían ser tentáculos, cientos de estos dispuestos errática mente sin simetría ni similitud alguna.
Era increíble para mi la escena que estaba presenciando... tanto que di un par de pasos hacia atrás, sentí detrás mío el cuerpo del órgano y me senté en el. De repente, un estruendo se escuchó. Y no es que hubiesen invocado a ser extra dimensional alguno, tampoco se hacia presente ningún efecto de poder digno de Hollywood sobre el oráculo; mas bien, al recargarme en el órgano, creyendo que se encontraba orientado con las teclas hacia atrás, (como de hecho debería ser) aplasté algunas sin querer.
La sangre se me enfrió e inmediatamente me agaché. Escuché que uno de ellos gritaba como dando órdenes... reconocí entonces la voz del sacerdote pues si bien, jamás iba por mi propio pie a misa, en ocasiones me veía comprometido a asistir.
Se oyeron ruidos parecidos a los que hace el estómago al gruñir, como si la multitud fuese compuesta por extraños seres que los emitían.
-¡Mierda! ¿que hago? ¿que hago? ¿que hago?...-
Dije en voz baja mientras corría de regreso.
Me hallaba de nuevo en las escaleras y pretendía bajar, sin embargo casi al llegar a la entrada escuché los mismos "gruñidos de estómago" así que subí De nuevo.
Al llegar otra vez al descanso noté que las escaleras que seguían hacia arriba de la torre se encontraban en mayor deterioro, de hecho eran distintas, se notaba que a esa zona no se le había dado mantenimiento en por lo menos un siglo. De pronto escuché pasos y rasguños en el piso del balcón; Se trataba de una especie de criatura de unos dos metros con piel aparentemente verde escamosa y en sus pies tres dedos anchos con garras negras. Me miró y se abalanzó hacia mí.
Corrí hacia arriba y chocó contra la pared, no quise voltear a ver, mas los sonidos me decían que quedó aturdido por un momento y continuó persiguiéndome. Las paredes areniscas se desgastaban al pasar mi mano mientras subía y al terminar vi la luz de la luna alumbrando el descanso.
Al salir al techo la desesperación era patente sobre mi; me encontraba rodeado, sin salida y ni siquiera sentía el frío de invierno.
Corrí hacia el lado norte de la capilla y miré hacia abajo, ¡vértigo! una caída de por lo menos 15 metros. Seguí sin querer mirar hacia atrás, pues los gruñidos eran tantos que resonaban.
Casi instintivamente subí a la alcorniza y caminé hacia la esquina nororiente de la torre norte, ellos subían por las escaleras de la marquesina hacia donde yo estaba.
En un segundo vinieron a mi mente horrores inimaginables que me podrían esperar si fuese capturado; cerré fuértemente los ojos, apreté dientes y puños y con todo el impulso que pude, salté.
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⏰ Last updated: Sep 18, 2018 ⏰

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R'lyehWhere stories live. Discover now