Sin rodeos.
A quien quiero engañar, detesto vivir en esta hipocresía, detesto ser parte activa de los jocks y odio la manera en como le hacemos la vida trizas a los demás, simplemente porque podemos.
No voy a negarlo, es divertido, ver sus caras llenarse de miedo cuando nos ven pasar y sobre todo como nos respetan... Aunque comienzo a dudar que realmente nos respeten o simplemente nos odian.
Gran parte de mis amigos son un asco de personas, y me incluyo en la lista, los chicos son graciosos pero crueles y las chicas son estúpidas y huecas.
Era el inicio del cuarto periodo en el instituto, y simplemente ya no podía ni siquiera mirarme al espejo.
La semana pasada "jugamos boliche" con un par de chicas de primer año, ni siquiera intentaron defenderse, no puedo quitar de mi mente la imagen de esa chica gordita de pelo negro que estrellamos contra el casillero y le rompimos la nariz, al ver su rostro mezclado entre lágrimas y sangre, lleno de miedo y tristeza pude darme cuenta que son un asco, bueno somos.
En realidad ninguno de nosotros tenemos problemas en casa, al contrario, por ejemplo, yo manejo un BMW del año, tengo buenas calificaciones en mis materias, hablo Alemán, Frances y Castellano... ese último por mi padre que es de descendencia latina.
En fin, resumo mi vida: buenas calificaciones, dinero ( que no es mío, es de mi padre y su compañía de cervezas con cede en littletown pero con exportaciones a casi todo el mundo), porrista... Bueno a medias, supuestamente pertenezco a las porristas de Columbine pero la vdd esque jamás he asistido a más de un entrenamiento por año, permanezco ahí por que "así debe ser".
Ser parte de los jocks tiene sus ventajas, tienes inmunidad ante las autoridades escolares y permisos extracurriculares en diversas materias por cuestiones deportivas. Me encanta jugar fútbol y soy muy buena en eso, pero sólo hay un equipo masculino y pues el equipo de chicas ha permanecido como un proyecto "en creación", pero jamás se ha materializado.
En el comedor nos sentamos al principio, para que todos puedan vernos y desear algún día estar entre nosotros, es tan agotador.
Era la hora del almuerzo, eran 11:30 AM y yo no había probado bocado alguno, supongo no tenía hambre, la imagen de esa chica con la nariz rota, y tantas más que fueron anidando en mi cabeza, no me permite pensar con claridad. Al mirar al rededor pude notar como cada uno de los estudiantes de Columbine sabía quienes éramos, unos nos miraban con envidia, otros con recelo y otros más con odio. Supongo que ser odiado por todos no es nada divertido.
-que pasa cariño, no has probado bocado- interrumpió mis pensamientos, Sofía, de todas las lumpen (así es como me refiero yo a las chicas del instituto y aunque deteste admitirlo, soy una de ellas), es la más dulce y a la única que puedo considerar mi verdadera amiga.
La mire - pues la verdad es que...- me interrumpió Cassie, como siempre quieriendo enfocar toda la atención en ella, - déjala Sofi, al fin se dió cuenta de su gordura y ha decidido cambiar- se rió.
Fingi una sonrisa de hartazgo, Sofia volteo a verme y como con una mirada cómplice, ambas decidimos retirarnos de la mesa e ir a fumar un cigarrillo.
-carajo, como quisiera ser normal- repliqué. - ni lo pienses, sabes lo que sería de tu vida en el instituto si decides salirte de los jocks- la miré de reojo, asintiendo - un asco- dijimos ambas al unisono.
-osea, que estamos atrapadas, con un par de imbéciles deportistas y unas porristas totalmente carentes de juicio y sapiensia. - Sí- respondió sin dudar y ambas soltamos una carcajada.
Eran las 12:00 en punto y al fin entraré a mi clase favorita, historia de la filosofía, adoro la manera en como el profesor explica los pensamientos abstractos y toda esa "basura" como lo dirían mis "amigos".
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Alone Again
Teen Fictionuna chica pérdida, encuentra su camino con un chico que la vida lo ha hecho trizas.
