¿Dulce o travesura? Preguntaron unos niños cuando el reloj cambiaba el último dígito marcando así las 9:23 pm mientras yo preparaba mis cosas para el viaje que iba a realizar, alzo la vista para responderles y los veo: unos niños vestidos de diablillos acompañados de una mujer, que no estaba disfrazada ni nada pero tenía una pinta de bruja que no se la quitaba ni el papa.
-Vayan a molestar a otra casa, estoy ocupado- respondí y ni los niños ni su madre perdieron el ánimo y con una sonrisa de respeto se marcharon.
Apagué las luces de la casa, eché mi bolso al auto y fiscalizo que esté todo bien: los neumáticos bien inflados, el nivel de aceite y el estanque de bencina que aunque estaba a la mitad era lo suficiente para mi recorrido que no superaba los 150 Km. Como todo estaba bien, me subo al auto, busco en la radio la frecuencia 92.3 donde siempre hay buen jazz y me voy.
Al cabo de un rato manejando la radio pierde la señal y deja de sonar la música pero como no me apasiona mucho, no me interesa, lo que si me intrigó es que se encendió la luz del estanque de bencina así que supuse que se había dañado algo y comencé a buscar un lugar de la carretera donde detenerme y a los pocos minutos diviso un cartel gigante: Estación 23 a 500 mts. Me pareció un poco extraño ya que hace poco más de un mes había pasado por ahí y no estaba, pero como me quedaba poco combustible, me vino como anillo al dedo.
-Bienvenido a la Estación 23 ¿cuánto desea cargar?- veo el precio del Diesel que estaba a 543.
-Hola, $5000 de petróleo, por favor.
La mujer se da vuelta y realiza su trabajo mientras yo observo como se mueven los números marcando los litros y el dinero que me saldría hasta que se detiene en $4995, cuánto detesto los números imprecisos, sobre todo en el dinero, pero no era hora de enojarse.
-Son $4995, le alcanzaron 9,2 litros. Disfrute su viaje- exclamó.
Le pagué y antes de partir traté de configurar la radio pero solo se quedó marcando las 8:00.
Manejé al rededor de 10 minutos hasta que la luz del estanque se vuelve a encender, y recordé que en la estación no me bajé a revisar el estanque y luego de maldecir a toda voz, veo a lo lejos una gasolinera así que me tranquilicé un poco y llego, me bajo a revisar el auto mientras se acerca una señorita
-Bienvenido a la estación 23, ¿cuánto desea cargar?
Yo estaba debajo del vehículo y no vi nada de malo, ninguna gota de bencina en el suelo así que supuse que estaba bien.
-Lléneme el estanque por favor- dije desde abajo aun.
Seguí revisando si es que había algo pero el auto estaba a la perfección y sentí un alivio enorme, así que me puse de pie y no vi a nadie, la señorita ya no estaba y la maquina se había detenido marcando $4995 y 9,2 litros. Como no vi a nadie, me subí al auto , con una extraña sensación por todo lo que estaba ocurriendo y al salir veo la radio marcando las 7:00.
Llevaba unos minutos conduciendo y la noche se volvió tensa, parecía que la luna había comido más de la cuenta y extremadamente tímida estaba llena y roja. Cogí el teléfono para marcar el número de mi mujer, escuchar su voz diciendo "no estoy disponible, deja tu mensaje" que me daba tranquilidad inefable cuando las cosas se ponían turbias, pero no tenía señal y cuando intenté desbloquearlo no respondió y veo que los números del reloj comenzaron moverse como locos hasta detenerse a las 7:00, el miedo comenzó a esparcirse por mi cuerpo, mis manos y mis pies temblaban, mis ojos se humedecieron y un nudo en la garganta que ralentizaba mi respiración y en el momento que el miedo me paralizó, se enciende la luz de la bencina y vi a lo lejos una bencinera.
Al llegar me bajé del auto buscando más gente, pero nada, no habían más autos, no hay señales de vida, ¡nada!.
Como no apareció nadie, cargué combustible y nuevamente la máquina se volvió a parar en los 9,2 litros. Y cuando me subí al auto a pensar más tranquilo, veo la radio que marca las 6:00 y prendí la pantalla de mi celular que también marcaba las 6:00 y ha ese punto la desesperación me penetró hasta los huesos, pero comprendí todo.
Comencé nuevamente, sabiendo que en pocos minutos me encontraría sin combustible, me encontraría nuevamente la estación 23 así que traté de hacerlo rápido y así sucedió. Se me encendió la luz, cargué combustible, el reloj marcó las 5:00, salí, avancé, se me encendió la luz, estación 23... cargar...4:00...
Cuando por fin llego a la última carga, sale a mi encuentro una señorita.
-Bienvenido a la estación 23 ¿cuánto desea cargar?
-5000 por favor
La máquina comenzó a andar hasta que se detuvo en 9,2 litros, $4995 como debía ser y una sonrisa brotó desde lo más profundo de mi ser, sabiendo que sería libre de esto por siempre.
Me subo al auto nuevamente y la radio vuelve a sonar en la estación de jazz, veo mi móvil marcando las 10:27, no había pasado ni siquiera una hora desde que había salido de casa pero se sintió una eternidad, continué mi viaje hasta que llegué a mi destino: la casa de mis padres.
Pasé la noche y salí a caminar. Llegué al cementerio y me paro frente a la tumba de mi esposa con mis dos hijos. Luego de un rato de silencio, me fui.
Tras pasar el fin de semana con mis padres, me volví a mi casa para comenzar una nueva semana.
A mitad de camino se encendió la luz de la bencina pero esta vez el jazz siguió sonando, rápidamente cogí mi teléfono que marcaba la hora actual y suelto un suspiro de alivio.
Avancé y avancé kilometros sin ver ninguna gasolinera y cuando pasé el lugar donde estaba la estación 23, y no está, solo quedan algunos restos de un vehículo, donde semanas atrás, en septiembre, precisamente el 23 tuve el accidente que acabó con la vida de mis hijos y mi mujer y en una fracción de segundo recuerdo "¿dulce o travesura?" Era la voz de mi hijo y recién ahora me doy cuenta...
-Feliz halloween querida- susurré- el próximo año habrá dulces.
KAMU SEDANG MEMBACA
En proceso.
AcakEn proceso, estoy buscando un titulo y creando una portada para esta recopilación de cuentos, micro cuentos, relatos y uno que otro poema.
