Sam.

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8:45 pm
|Reproduzcan la música.|

Las Vegas siempre fue conocida como la gran ciudad donde todo lo que sucede se olvida, donde puedes cometer cuantas locuras se te antojen sin preocuparte por las aburridas reglas sociales que día con día rigen la vida de todos.

Pero ¿qué haces cuando todo eso no te interesa? Ir a fiestas, gastar dinero en apuestas de cartas donde la posibilidad de ganar es más pequeña que tus ganas de levantarte temprano por las mañanas.

Esa misma noche 3 historias se desarrollaban, una relataba la triste propuesta de matrimonio de un pobre hombre de 30 años a su novia 10 años menor.

No se en que momento pensé que ella aceptaría, después de todo nunca habíamos tocado el tema y con lo joven que es, supongo que tiene miedo de arruinar su vida casándose con alguien mucho más... viejo

El hombre vestido de traje muy bien planchado, cabello platinado y gesto depresivo se encontraba sentado cerca de un enorme edificio por el que transita la mayoría de personas rumbo a los casinos

Traerla hasta aquí con todos los ahorros de mi trabajo fue una pésima idea

Entre los dedos sostenía el anillo que se manchaba de lágrimas que con toda sinceridad derramaba al recordar el amargo momento.
con esfuerzo y sobre todo esperanza de formar una familia con la persona que amaba se desvanecía junto con su juventud.
Ya no estaba tan joven para ir jugando al amor, era consiente de cada uno de los planes que desde Niño sus padre le hicieron ver como la vida ideal.

Vamos, mi amor, te casarás tendrás hijos y una bella esposa que te ame.

Cada vez creo menos en esa posibilidad. Levantó la vista hacia el edificio antes mencionado, ahora era casi cubierto por una nube gris que anunciaba que pronto llovería.

Debería comenzará a irme, quizás ver si aún existe un vuelo de regreso todavía

Dispuesto a dejar de dar lástima en ese lugar se levantó, acomodó su saco un poco y partió de regreso al hotel, con la cabeza gacha de vez en cuando tropezaba con varias personas que no hacían más que decirle "imbecil" "fíjate" pero aún así no intentaba estar más atento, hasta que escuchó una voz proveniente de un callejón, se trataba de una mujer tocando el violín con tal entusiasmo que su voz cantaba la melodía a la perfección, feliz, muy a pesar de verse evidentemente sin recursos suficientes de ropa e higiene personal.
Le sonrió, sacando algunas monedas del bolsillo las dejo en el estuche de dicho intruso el. La mujer al percatarse de esto le miró con agradecimiento y con una reverencia exclamó

No hay muchas personas que aprecien la música de nosotros, los músicos callejeros
–Es una lástima, siempre he pensado que ustedes al no dejarse vender por la industria siguen teniendo ese amor a lo que hacen, no se cansan
–¿A usted le gusta hacer algo en especial? ¿En que trabaja?
–Trabajo como gerente de una empresa, elaboramos cigarrillos
–En ese caso contribuye a la muerte de personas por cancer pulmonar
–Quiero pensar que solo les aportamos un alivio temporal más que una muerte dolorosa
–Usted si que defiende su compañía
–Por supuesto, después de todo es la que me da de comer. Los que compran cigarros tienen la libre decisión de fumar o no lo demás no queda a nuestra responsabilidad
–Entiendo. Escuche ¿hay algo que le preocupe? Se nota demacrado

Gracias, le subió el ánimo, claro que si

–No, en realidad, creo que solo estoy cansado
–¿cuál es su nombre?
–Llámeme Sam
–Sam, he visto mucha gente pasar diario, muchas veces escucho conversaciones de amor, dolor, toda clase de problemas y reconozco cuando alguien esté más que solo cansado
–¿alguna vez pensaste en casarte?
–Claro, todos soñamos con ello aunque la esperanza muere cuando no logras ni siquiera una estabilidad propia
–Entonces sabrás como me siento, hace 4 horas le pedí matrimonio a mi novia, me dijo que no

La chica le miró incrédula, después de soltar una carcajada asintió con la cabeza, dejó el violín sobre el estuche y tomó de las manos al chico que con sorpresa por esa acción solo se quedó en silencio

Todos buscamos la paz sin darnos cuenta que muchas veces nosotros mismos nos complicamos todo, así el camino esté pintado con flechas rojas decidimos pintar una más hacia otra dirección. Nadie nace sabiendo cómo vivir sin que te hieran, siempre existirá un pequeño sufrimiento que nos haga caer. Cada persona lucha por algo diferente no la juzgues a pesar que estés dolido compréndela.
No podemos obligar a nadie a hacer lo que queremos.

El consejo le reboto en la cabeza, tanto, que no se dio cuenta que la lluvia ya estaba mojándole la ropa -

—Mejor váyase, con esta lluvia le será difícil llegar a su hogar
–No vivo aquí, vengo de paseo
–Con mayor razón ¡cuídese!

Sin darle nombre, ni nada con que pudiera contactarla la mujer salió corriendo bajo la lluvia desapareciendo al final de la calle.

Muy en el fondo sabía que no era el unció que necesitaba ayuda.
Pero, al no decirle nada de su persona quizás ella no quería ayuda.
Suspiro pesadamente retomando su camino, viendo cómo todos corrían o caminaban tranquilos con sus sombrillas llegó hasta la calle principal donde encontró una banca que era cubierta por la esquina de una casa, podía refugiarse en ella mientras se calmaba la lluvia

Tengo miedo, mucho miedo

La voz temblorosa de alguien lo hizo levantarse de golpe, se había perdido tanto en sus pensamientos que no se había dado cuenta de la presencia de un hombre sentado a su lado, con la ropa desgarrada, temblando.

Eh... ¿estás bien?
–Tengo miedo
–¿que? ¿De quien?

Sam estaba incrédulo de la escena ¿acaso era la noche de las desgracias?

-¿P-podría llevarme a la estación?
–Podría hacerlo pero con esta lluvia será difícil que te dejen entrar
–No importa, porfavor, necesito llegar con Elia

¿Quien demonios era Elia?

–Se preocupará si no llego a casa
–Hey antes de eso ¿que te sucedió?

El hombre río de forma muy seca

–Me violaron. Lo habitual.

¿Que? ¿Habitual? ¿Acaso estaba loco?

Se nota que no eres de aquí, mejor déjalo así llegaré por cuenta propia
–Oye, no, espera si... puedo llevarte es solo que ¿seguro estás bien?
–Esto pasa más seguido de lo que piensas, no te recomiendo que hagas preguntas a gente que apenas conoces
–Acabas de pedirle un favor a alguien que apenas conoces, tengo derecho de saber que te sucedió, más bien, porque
–Tuche

El desconocido se tocó la cara con ambas manos, bufo antes de retomar la conversación sin retirar sus manos que al estar puestas sobre su boca distorsionaban sus palabras.

Si me demuestras que tienes auto para llevarme, te contaré, puede que sea entretenido para ti

Antes de que pudiera afirmar cualquier cosa, alguien rodeó la cintura de Sam por la espalda, eran unas manos pequeñas que lo estrecharon con fuerza

Te busque por todos lados...

A diferencia de lo que muchos pensarían, no, no se trataba de su ahora ex novia.

A los 30 Where stories live. Discover now