Prólogo

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El final de un año escolar deja siempre un sabor agridulce, pues, por una parte, es la culminación de un ciclo, el siguiente paso para el futuro; es cuando felizmente puedes afirmar que has superado una etapa más en el camino de convertirte en una parte integral de la comunidad mágica. Sin embargo, también es cuando dejas atrás muchos momentos, que si bien formarán parte de tu vida como recuerdos felices de la etapa escolar, siempre cabe la posibilidad de que no seamos capaces de rememorar lo que sentimos en esos instantes; además, dejamos atrás, ya sea temporal o definitivamente, nuestra escuela, ese castillo que se convierte sin darnos cuenta en nuestro segundo hogar, a esas personas que son una segunda familia, y esas aventuras que sin duda nos convierten en gran parte en quien somos hoy.

Las despedidas, eran, sin duda, la parte que menos le gustaba a Edward Remus Lupin.

"Teddy, tienes que calmarte, no me dejas respirar" se quejaba Alexa, pero los sollozos dramatizados del pequeño Hufflepuff, mezclados con las risas de sus compañeras de compartimento al ver al miembro más intimidante de la casa de las serpientes siendo derrotada por un adorable tejón, no dejaban que se escuchara. 

"Pero es que no quiero separarme de ustedes" dijo mientras liberaba del agarre a la Slytherin para abalanzarse sobre su compañera de casa y recostarse en su pecho.

"Teddy, son solo dos meses, y no es como que no vayas a saber nada de nosotras, pasamos por esto todos los años, nos escribiremos tanto que cuando nos volvamos a ver será como si el tiempo hubiese pasado" lo animó la castaña pasando la mano por su cabello, ahora verde oscuro.

"Michelle tiene razón" ratificó la tercera chica en el compartimento levantando la vista de la revista que descansaba en su regazo "además, tú y yo tenemos juego de Quidditch familiar a finales de mes, ¿recuerdas?"

"Ann, tu caso es diferente, a ti estoy acostumbrado a verte, nos es como te extrañe o algo así...ow" la caricia en el cabello había pasado a ser un golpe "perdón, pero es así. A ellas en cambio solo las veo en la escuela"

Todo eso era cierto, pues, si bien los cuatro chicos eran muy buenos amigos, los planes grupales de verano nunca habían logrado tomar forma. Michelle prefería pasar todo el tiempo posible con sus padres contándoles cosas del mundo mágico, lo cual siempre lograba tranquilizarlos, a sabiendas de que su hija estaba en el lugar que le correspondía, en donde era más feliz. Por otro lado, Alexandra no es que escogiera pasar tiempo con su familia por sobre sus amigos, pero su madre no le dejaba muchas alternativas. Además, era el único momento del año en que veía a su hermano mayor.

El caso de Annabelle era otra historia, pues todos los años los Weasley se reunían para pasar una semana todos juntos y celebrar los famosos juegos familiares, en los cuales ella participaba en ocasiones y a regañadientes, pero, Weasley al fin, al menos debía estar ahí. Teddy solía unirse a ellos gracias a Harry, quien decidió traerlo desde pequeño, haciéndolo uno más de la familia de los pelirrojos.

"Ted, llevas cuatro años haciendo lo mismo, ¿no crees que es hora ya de que te acostumbres a la idea de que inevitablemente tenemos que dejar de vernos un par de meses?" fue el último comentario de Anna antes de retomar su lectura y dejar a un Teddy Lupin con ojos llorosos.

Michelle clavó la mirada suplicante en la Slytherin mayor, quien con un asentimiento confirmó que había entendido. Se puso de pie, casi rozando con la cabeza los compartimentos para los baúles, y realizó unos estiramientos antes de volver a sentarse.

"Teddy..." murmuró en su tono más dulce acariciando el cabello del muchacho. El chico miró en dirección a la Slytherin con los ojos aún cristalizados para ver como extendía los brazos. Sin mucho que pensar cambió nuevamente de asiento, y se acurrucó cual gato en el abrazo de su amiga, quedando enterrado en su cuello dada la diferencia de tamaño. Un silencio casi agradable se asentó en la cabina, hasta que el Hufflepuff se quedó dormido. Michelle se encargó de que Annabelle supiera que se había pasado de cruel, a lo que la chica solo contestó que era parte de su currículum como serpiente. Sin embargo, accedió a disculparse una vez despertara, después de todo, Ted era su tejón, y ellas habían decidido protegerlo, sin importar que tan malo fuera el momento. 

Petrichor [Teddy Lupin]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora