Parte I

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Noto los latidos de mi corazón, serenos, a un ritmo tranquilizante. Pese a estar así, corazón y mente parecen estar en una lucha interna. Mis pensamientos nublan mi mente con cientos de ideas que ayudan a aumentar la sensación de nerviosismo que poseo. Tranquilidad contra intranquilidad, ese soy yo en estos instantes. El motivo, el cambio, un cambio que modificara mi vida por completo, un cambio no deseado. ¿Malo?, no lo se, solo entiendo que no es algo que yo hubiese querido.
Durante ese tumulto formado en mi ser, escucho el crujir de la puerta de mi habitación abrirse. Ya era hora, eche un vistazo a mi cuarto, por ultima vez, hoy abandonaba lo que fue durante toda mi vida mi hogar.
Salgo por la puerta de casa, desganado, intentando hacerme a la idea de que jamás volvería a vivir ahí.
Entro en el coche y este arranca, poco a poco el vehículo avanza, dejando atrás lo que fue gran parte de mi vida...

Varias horas después llegamos a un pequeño pueblo, con casas que aparentaban ser bastante antiguas, paredes hechas de piedras que daban la impresión de estar apiladas entre ellas. Tras pasar lo que era la calle principal cruzamos por una callejuela en la que el coche apenas tenia espacio para circular. Por fin alcanzamos una pequeña plaza con el hueco suficiente para aparcar el coche. A escasos metros había un pequeño edificio con apariencia igual al resto de casas, pero destacaba para mi por ser mi nuevo hogar.
Abandonamos el automóvil y nos dirigimos hacia el lugar. Al abrir la puerta y entrar se observaba que, pese a ser por fuera algo con características antiguas, por dentro lucia bastante moderno, además, tanto en el suelo como encima de las encimeras o de una mesa algo grande ubicada en el comedor, había un gran numero de cajas. Todas ellas llenas con los distintos enseres que creímos necesarios traer para comenzar una nueva vida.

Mi familia se dispuso a colocar todos y cada uno de los objetos contenidos en esas cajas, esto nos hizo perder varias horas hasta el anochecer. Una cena rápida, comida precocinada, fue lo que tuvimos ya que no habíamos tenido tiempo de cocinar. Tras ello fui a lo que ahora era mi nueva habitación. Un lugar no muy grande, pero en el que cabía la cama individual, un escritorio con su ordenador, teclado, impresora, y útiles de escritura. Además de unos cuantos armarios en los que ya me había encargado de llenarlos de ropa. También había una ventana con vistas a lo que parecía ser un descampado y a parte de la carretera.
Me tumbé en la cama, con el móvil, mirando las redes sociales y aplicaciones de mensajería, el sueño empezó a tomar cada vez mas de mi energía, lo que hizo que fuese cerrando los ojos poco a poco y quedándome finalmente dormido.

A la mañana siguiente los rayos del sol entraban por la ventana, golpeándome directamente sobre la cara. Me desperté, mire el móvil, el cual lo había dejado la noche pasada recargando sobre una mesita de noche, eran las siete de la mañana. Quizás bastante pronto puesto que no debía hacer nada importante ese día. Fui a la cocina para prepararme el desayuno, algo sencillo, un par de tostadas y café. Al principio me costó recordar donde había dejado cada cosa, por lo que me demoré desayunando más de lo habitual. Ya, una vez acabado, fui a ducharme, cambiarme de ropa y organizar la habitación. Había pasado alrededor de dos horas desde que desperté, así que, como aún era pronto, decidí salir a la calle para dar un paseo. El lugar parecía vacío, no había prácticamente nadie en la calle, solo se empezó a notar la gente una vez que alcance la plaza mayor. En un bar justo en frente del ayuntamiento había sentado un buen grupo de personas que, posiblemente, no bajaría de los sesenta años. Cuando pase por enfrente de ellos algunos me llamaron la atención puesto que no me habían visto nunca. Me presente y estuvieron haciendo durante buen rato preguntas, a las que contesté educadamente. Finalmente me dejaron marchar, por lo que proseguí un rato con el turismo alrededor de dónde vivia, no tarde mucho tiempo en llegar a las afueras del pueblo. Decidí que era hora de volver, en ese momento me percaté que, entre unos árboles, parecía haber un río. Así que me acerqué para comprobarlo.

A medida que me aproximaba aumentaba el sonido del agua al fluir. Al cabo de unos minutos llegué hasta la orilla, no parecía ser un río grande, el cauce llegaría a lo sumo al metro de ancho. Por lo que podía pasar saltando al otro lado sin problema.

Finalmente logré saltarlo y llegar hasta la orilla opuesta, aunque una vez al otro lado comprobé que realmente había sido algo, en cierto modo, inútil. No había nada realmente interesante a este lado, por lo que decidí que ya era hora de dar por terminado el paseo. Antes de regresar pensé en sentarme un rato a descansar, en unas piedras, relativamente grandes, encontré un sitio que me pareció adecuado.
Estaba sentado sin hacer nada, solo mirando el rio fluir, por lo que dejé a mi mente fluir al igual que el agua, llegando así a mi mente pensamientos de toda clase, pasando de cosas simples hasta otras más complejas para mí. Al cabo de un tiempo mi mente dejo de procesar sus pensamientos para hacer que me diese cuenta que, en el rio, había algo negro flotando. Dudoso por no saber lo que era, me levante e intente atrapar el objeto, sacandolo finalmente del agua. Se trataba de una bolsa de deporte, no muy grande, que parecía llevar mucho tiempo sin dueño ya que esta se encontraba destrozada, con agujeros y arañazos a lo largo de toda esta. Abrí la bolsa, para comprobar si tenía algo dentro, encontrando entonces varios enseres de alguien. Ropa, tiritas (o al menos se dejaba entrever que lo eran ya que casi no quedaba nada) y un telefono de teclas. Este último había acabado empapado por lo que no parecia que pudiese funcionar, pero aún así volví a guardarlo, junto al resto de objetos, en la bolsa y cargué con esta en mi camino de vuelta. Pensé llevarla a la estación de policia aunque no creía que alguien fuese a reclamar los objetos en su interior. Así que nada más llegar al pueblo fuí directo al cuartelillo.
Pronto me atendieron unos agentes que rondarían cada uno la treintena de años. Les expliqué lo mejor que pude de donde había sacado la bolsa, pero finalmente decidieron que, al no haber nada de valor o cualquier cosa que alguien fuese a reclamar, no se harían cargo de esta. Me recomendaron tirarla en un contenedor, cosa que ya tenía en mente, así que me despedí de ellos y volví a retomar mi ruta hacia casa. Antes de llegar, a unos escasos 100 metros, había varios contenedores de residuos. Intenté sacar cada elemento del interior y reciclarlo, pero una vez que llegué al móvil la curiosidad me pico y pensé que a lo mejor tendría alguna memoria, número o cualquier información almacenada que no se haya corrompido por el agua.

Regresé con el télefono en mano y fui directo a mi cuarto, en uno de los cajones que tenía el escritorio había una serie de destornilladores de distintos tamaños, cogí un par de ellos que me serían útiles para abrir el aparato y me puse a ello. Tras sacar la carcasa en el interior se veía la bateria y lo que parecia ser la memoria del dispositivo. Debido a su antigüedad, no tenía nada a mano que me permitiese leer su interior, aunque decidí sacarla para guardarla. Una vez que se desprendió del resto, una notita muy pequeña y humeda apareció debajo de la memoria. Con cuidado logre cogerla, pero al estar mojada no podía desdoblarla para leerla, así que con un secador de pelo, a baja potencia, sequé minuciosamente la nota hasta que esta estuvo en un punto en el que podía ser manipulada, aparentemente, sin temor a que se deshiciese. Tras desdoblarla unos numeros y lo que podría ser el nombre de una calle aparecieron. "Camino Blanco n°2(?)" El último número era ilegible por la tinta que se había esparcido por el papel de tal manera que ya era imposible de descifrar.
Busqué en mi teléfono el nombre de la calle, pero los resultados que me aparecieron eran tantos que no sabía ni por donde empezar. Intenté encontrar aquellos resultados cercanos, pero seguían siendo bastantes. Así, tras pensarlo unos minutos, se me ocurrió buscar los lugares que estuvieran más próximos al rio donde encontré la bolsa, tras seguir el flujo, por lo que dedujé que era rio arriba, encontré dos pueblos no muy lejanos que tenían esa calle.
Todo esto me había quitado gran tiempo de la mañana y tarde, por lo que cuando me quise dar cuenta ya estaba empezando a oscurecer. Decidí dejar por hoy mi "investigación" y posponerla para el día siguiente.

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⏰ Last updated: Nov 16, 2018 ⏰

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