A diario, ella lo miraba a él como un misterio.
Lo detallaba, trataba de descifrarlo a través de sus gestos, de sus ojos, de su ropa...
Él, lo sabía; sabía que ella tenía una profunda fascinación hacia su persona, sabía que ella, si pudiera, esculcaria su alma para saber a lo que podría enfrentarse si llegasen a coincidir.
Cuando ella lo miraba, él, le respondía con una sonrisa.
-¡es perfecto! - exclamaba mientras sus ojos, no podían dejar de admirar el par de hoyuelos que reflejaban sus mejillas al sonreír.
Él, pensaba: si ella supiera, si ella sólo pudiera imaginar el desastre que se esconde tras ésta sonrisa, no pensaría siquiera en jugar con candela, porque seguro, saldría calcinada.
Él, no era un ladrón, tampoco un asesino o... al menos, no quería que pensaran algo así de él. Tenía secretos, tenía un lado obscuro al igual que cada persona que me lee.
Él sabía quien era ella... tenía habilidad para leer los rostros y gestos(cosa que ella no), pero no tenía interés en hacerlo. Ella, repasaba su rostro mentalmente, cerraba los ojos para contemplarlo. Lo de ella hacia él, era una obsesión, era algo que empezaba a salirse de control.
Él por su parte, era muy retraído... No le importaba el mundo a su alrededor, le importaba un carajo si el mismo se venía abajo.
Quizás, ellos eran el uno para el otro... a él, le encantaba hablar y ella, podía pasar horas y horas escuchando a alguien sin aburrirse.
A él, le gustaba pintar y ella, era tan bella como una obra de arte.
Ella era una excéntrica, y él... era alguien que al caminar, no podía dejar de mirar el suelo.
Ella, tenía miles de complejos, pero él... tenía un álter ego.
