La cafetera es una nave espacial, y cuando su puerta se abre
hay dos, en realidad, pero una no cuenta: existe, incluso es bien visible, pero está vedada a los pasajeros. Por vedada, justamente, ellos se la imaginan prometedora: esconde un Dorado
gusto de adivinar la presurización a la que estaban sometidos minutos antes quienes se desplazan en ella.
Cada vez que la cafetera llega a un nuevo destino se producen curiosos efectos:
son los mismos, siempre, en ese sentido la cafetera es una máquina estereotipada, al igual que su hoja de ruta es una repetición al infinito
las luces se encienden violentamente,
¿a quén se le ha ocurrido tamaña perversión? Eso tiene que afectar al cerebro, las fases REM, un despelote neuronal...
evidenciando los pasos de quienes se van, que se cruzan con los recién llegados,
y eso genera incomodidades en el pasillo, la dificultad de ponerse de acuerdo, los ajenos reciben codazos, dejar pasar o esperar a recibir el paso... pan-queso, pan-queso
el monarca de la cafetera
siempre son dos, también, como las puertas, pero uno de ellos es el que abandona el receptáculo donde hasta el momento se encontraba protegido por esa puerta impenetrable
debe ahora mostrar su rostro, emerger desde las tinieblas, y gritar el nombre del destino a quienes no se hayan apercibido de donde han llegado, no sin cierta dificultad generalizada
pero para ese entonces la cafetera es un caos, un libertinaje, las voluntades están descontroladas, los cuerpos se desplazan atolondradamente.
Cuando hablé de presurización también pensé en lo preso,
de sus gentes, claro está, pero para qué aclaro estas obviedades, con razón después me dicen que tiendo a subestimar al lector
y en la prisa, por supuesto. De la prisión a la prisa, cuando esa puerta se abre, que es un alivio. No podría ser de otra manera.
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Tetas Trip
Ficción GeneralUna historia bifronte que alterna, capítulo a capítulo, mis experiencias en esa máquina infernal que denomino "la cafetera", con un tratado (en sentido médico, científico del término) de las tetas. Bifronte, sin embargo, ¿hasta dónde? ¿En un viaje...
