PARTE 1 (Los días de escuela)

11 2 0
                                        


Era un día como cualquier otro para mí, a decir verdad, cuando estoy en el colegio suelo perder la noción del tiempo y por ello no me importaba que día fuese, simplemente me centraba en afrontar la jornada de estudios con todas mis energías puestas en mi proceso de aprendizaje y quizás también en fortalecer mis lazos con las amistades que poseo en el instituto. Pero, al parecer no a todos nos da igual que fecha sea, ya que hay estudiantes que en varias ocasiones se sienten desmotivados o entristecidos por el hecho de comenzar una nueva semana, no podemos olvidar que el lunes para un alumno puede representar un verdadero desafió, ya que después de un breve descanso de 2 días tendrás que volver a tu rutina diaria y eso puede resultar un poco tedioso ya que en la escuela por lo general casi siempre tendrás que desempeñarte en una actividad, estar atento a las explicaciones y manejar una conducta adecuada. Por lo tanto, el grado de agotamiento que se puede generar a causa de esto en un lapso de 5 días de lunes a viernes, hace de tu vida una lucha constante, por ello es muy agradable para un estudiante cuando llega el fin de semana, pero a la vez no, ya que cuando este se acabe tendrás que regresar a clases nuevamente y esto para muchos no es para nada algo reconfortante. Simplemente te sentirías a placer como un estudiante del común si ese tiempo de descanso se extendiera por más de 2 días y es por ello que cuando llegan las vacaciones, la alegría y emoción se hace palpitar en los corazones de los alumnos como si de un sentimiento de unión se tratase, definitivamente es en este momento cuando muchos pueden expresarse de forma subjetiva y con sinceridad. En lo personal yo digo que las vacaciones es imposible que no me caigan bien, realmente me llenan de satisfacción y de felicidad, pero todavía en su momento no eran para nada un hecho, ya que a pesar de darnos la noticia de que habrían vacaciones, aún quedaba una semana para que el sueño se hiciera realidad, así que lastimosamente a partir de hay empezaría una lucha por la supervivencia, en donde yo, Juan Camilo Jimenez (un joven con 15 años de edad), haría todo lo posible para ganarme el derecho de disfrutar de esa hermosa estadía en el motel reservado que sabía que me esperaría si pasaba la semana de trabajos pesados y exámenes despiadados.  

Experiencias que te tientanStories to obsess over. Discover now