Prólogo

4 1 0
                                        

Mi madre lo llama mudanza, yo lo llamo secuestro. Irte a otra ciudad, a mitad de curso y dejar atrás a tus amigos de toda la vida, eso no se lo deseo ni a mí peor enemigo. Debido al divorcio de mis padres, mi madre y yo nos tuvimos que mudar hacia otra ciudad. Todo esto lo estoy contando mientras estoy tumbada en los asientos de atrás, mientras miró el cielo el cual se puede ver por la cristalera del techo del coche. —Valeria ponte bien nos pueden multar— me decía mi madre mientras me miraba por el retrovisor. Solté un suspiro algo cansada, llevábamos horas en la carretera y me estaban dando ganas de abrir la puerta y salir disparada. Me apoye en la ventana y contemplé el bonito paisaje el cual ya mismo iba a cambiar por edificios altos y miles de personas andando por la acera.

(...)

Los camiones de la mudanza ya habían llegado y estaban empezando a dejar las cosas en la nueva casa —Aquí es— dijo mi madre abrazándome ilusionada mirando la entrada del portal. —Bueno...— dije algo desilusionada —¡Te encantará!— entró como una niña al portal mientras que yo cogía mi maleta y entraba por aquel portal sucio y antiguo, contemplé cada esquina de aquel portal, al darme cuánta que no había ascensor miré a mi madre desesperada —¿No hay ascensor?— miré por el hueco de las escaleras ya que se podía ver qué había varios pisos y el nuestro era el último —Vamos venga solo son 5 pisos— mi madre vigorizada subió los escalones de dos en dos, mientras que yo aún no había subido ninguno —Estás de broma...— dije suspirando mientras me ponía de espaldas hacia la escalera para así subir mejor la maleta. —Vamos Valeria— me faltaba solo un escalón, sentía una gran presión en el pecho y el aire entraba en cantidades reducidas aunque yo respiraba agitada. Entré en aquel piso pequeño, mi madre lo veía como un castillo pero yo lo seguía viendo una jaula. A todo le sacaba su lado bueno, que si en está pared podemos poner un enorme cuadro, que si tú habitación es mucho más grande que la anterior, que si hay mucha luz natural, que si los techos son altos. Yo aún no le veo alguna cosa buena a este piso, pero mi madre empieza una nueva vida ya de haber aguantado a mi padre para ella era todo perfecto, aunque no lo fuese.

Empezamos a abrir las cajas y a colocar todo, mi madre de vez en cuando soltaba alguna que otra sonrisa al verme de bebé. Había cambiado mucho desde hace dos años, no le culpó al divorcio, pero creo que he madurado y también he crecido bastante. Mi vida empezaba de nuevo y por ahora no pintaba muy bien, pero lo que no planeas sale genial... O eso dicen...

................

Bienvenidos a mi una nueva historia, soy nueva en esto y la verdad me encanta escribir, espero totalmente que os guste mi historia un beso!!

HermanastroWhere stories live. Discover now