Hoy es un día tranquilo, de esos en los que despiertas inconscientemente guiada tan sólo por tu reloj biológico. Decides quedarte en la cama cinco minutos más, y no porque tengas sueño o flojera sino porque sientes la necesidad de reflexionar sobre algún hecho importante de tu vida, que tal vez ya ocurrió, está sucediendo o no ha pasado aún pero esperas que se vuelva real muy pronto. Precisamente eso es lo que me sucede cuando pienso en el amor, espero incesantemente a que llegue ese ser especial con quien pueda compartir momentos mágicamente hermosos. "Bueno ya basta de fantasear, es hora de levantarse", pensé.
Me levanté, cepillé mis dientes, me bañé, me vestí, me peiné y salí rápido de mi casa para no perder el bus. Al llegar a la parada noté que era aún más tarde de lo que creía y ya no había buses, así que ni modo a caminar... Hasta la parada más cercana.
Eso cuenta cómo ejercicio diario, ¿verdad? Bueno la verdad es que soy la clase de persona que no es floja pero tampoco muy activa, de hecho el único abdominal que hago en el día es cuando me levanto de la cama. Lo sé, eso está mal pero con mi complicado horario de clases no me da chance para mucho más. Soy una chica de estatura promedio, con ojos color esmeralda que hacen juego con mi cabello color cobrizo, me gusta mantenerlo a la altura de los hombros para controlar mis rizos, temo que si mi cabello crece un poco más me confundan con Mérida.
Soy la copia exacta de mis padres, ambos tienen una jornada laboral muy extensa pero a pesar de ello tratamos de compartir al máximo, los domingos vamos al parque para que pueda tomar fotografías de la naturaleza, la arquitectura y las parejas que en él se encuentren.
Me encantaría que todos los adolescentes tengan una familia tan unida como la mía, no niego que a veces mis padres se exceden de sobreprotectores y que sus castigos no me gustan para nada, pero gracias a ellos, he madurado.
Ahora me responsabilizo más por mis acciones y no porque le doy importancia a lo que los demás dicen o piensan de mí, sino porque mis valores y principios me dicen que lo verdaderamente primordial en la vida es sentirme realizada, amar todo lo que hago, disfrutar cada microsegundo con mi familia y amigos... Mi filosofía de vida se trata de amar y ser amada, pero ser realmente amada y todo lo que eso implica: ser valorada y respetada. Esa es la mayor demostración de amor.
Finalmente llegué a la universidad y Hayley, mi mejor amiga, me estaba esperando para desayunar juntas en nuestro banco favorito de todo el campus. Es una chica perspicaz, de tez clara con ojos oscuros que hacen juego con su color de cabello, el cual es tan largo que le llega a la cintura. Es realmente divertida, la mejor amiga y confidente con la que puedo contar, tenemos la misma edad, calzamos lo mismo, nuestros gustos en cuanto a moda son muy parecidos, ella me pinta las uñas y viceversa, casi todos los viernes se queda en mi casa para usar mi internet y terminar las tareas.
Pero nuestra amistad tampoco es color de rosa, durante nuestros primeros años de amistad pensé que era una vil interesada, hasta que conocí a sus padres; son la clase de personas que no les importa lo que su hija quiera o necesite, sólo quieren que Hayley trabaje con ellos en un pequeño negocio de comida rápida que tienen en la terminal de autobuses. Mi BF es pianista, está estudiando Artes porque se ganó una beca por sus excelentes calificaciones, es muy apasionada, maneja bicicleta hasta mi residencia para poder tomar el transporte de la universidad ya que éste no pasa por su casa.
La palabra pena no está en su vocabulario y como todo artista su look es muy bohemio, ama usar gorros tejidos y sus botas de cuero marrón hasta las rodillas, sólo se maquilla cuando tiene concierto con la orquesta de la universidad o recitales.
Su meta para este año es tocar el concierto número 1 de Tchaikovsky para piano, por lo que la ayudo acompañándola a la biblioteca de su facultad en las horas libres para hacer las tareas y cuando no le da chance de terminarlas en la universidad se queda en mi casa y usa mi ordenador.
— ¡Hey, Zibby! ¿Te quedaste dormida de nuevo? ¡¡Muero de hambre!! Te he esperado para no ser mala amiga —dijo Hayley sin mirarme si quiera, noté que sus ojos estaban pegados a Josh Ramsey, quien se encontraba a tres bancos de nosotras y cuyo aspecto siempre era relajado como de esos muchachos que estudian Filosofía, la ironía está en que él estudia Leyes y ocupa el tercer lugar de mejor promedio de toda la Facultad de Derecho.
—Claro, Ly, ya veo porque te quedaste aquí esperándome por 15 minutos —respondí en tono irónico, mientras también miraba el alborotado cabello de Josh.
—Amiga, sabes que soy capaz de esperarte toda la vida...Siempre y cuando tenga una buena vista de Joshi. Y no te atrevas a decir que esto es acoso.
— ¡Sí que lo es!
— ¿Elizabeth Aquarelli, cuando vas a entender que los ojos se hicieron para apreciar las bellezas de la vida?
—Primero: Josh Ramsey no es precisamente una belleza de la vida es más como el tipo de sujeto que si se aparece de la nada en la calle te hace sentir un mini infarto y cruzas rápidamente por miedo a que te robe. Y segundo: buscar a alguien desesperadamente por toda la universidad se considera acoso.
—Cinismo nivel: Zibby —dijo mientras me miraba con cara de pocos amigos
—Eh... no.
—Sabes que estoy en lo cierto. Desde el primer día de clases estás que te babeas por Ty y nada que le hablas sólo "porque estudia otra carrera". ¡Pff! patrañas. —Dijo mientras hacía señas de comillas con sus dedos.
—Te odio —respondí sin expresión alguna.
—Yo mucho más —balbuceó mientras sacaba un cuchillo de su bolso y lo acercaba a mi cuello para asustarme, pero luego sacó una manzana y la picó en pedacitos para que también comiera yo.
—Hablando de odiar, necesito que me acompañes a comprarme el vestido para ir al odioso baile de fin de año. Yupi —dije mientras bostezaba por la emoción que me produce ir nuevamente sola al baile de fin de año.
—Finges aburrimiento para ocultar tu falta de novio —rio a carcajadas.
—Tal vez sea eso... —Ly puso su típica expresión de: a mí no me engañas. —Bueno, si es eso, pero, por ahora solo quiero comer —dije mientras le metía el mordisco más grande que cualquier mujer pudiera meterle a su sándwich de dos pisos.
—Hey, calma, Honey boo boo. Alguien te está mirando y viene para acá.
— ¡¿Quién?! —Dije casi sin articular y con el pan todavía sin masticar. Sentí como mi corazón se aceleraba como la locomotora de un tren.
—Ty, y antes de que preguntes, sí, es tu Ty —dijo mientras ponía su mejor cara de picardía.
—Tal vez solo va camino a clases —solo quería que la tierra se abriera, me tragara y me escupiera en algún lugar muy, muy lejano.
Pero eso no pasó.
—O tal vez quiere ver de cerca a la mujer que come como hombre. Todo es posible en esta vida —agregó Hayley soltando una gran carcajada en lo que se aproximaba Ty, el chico más que lindo mis ojos han visto jamás.
Acto siguiente Ty nos miró y para mi sorpresa les dijo algo a sus amigos mientras pasaban por nuestro lado y todos nos miraron. No sé si fue por la delicada risa de Hayley que se escucha a cuatro cuadras de distancia o por mi manera de comer tan elegante.
— ¿Te diste cuenta? Nos miró por más de 3 segundos, eso es buena señal —susurró mientras abría los ojos como huevos fritos.
—No lo sé, Ly. Esa señal me parece débil y más porque me vio en mi peor momento —me encogí de hombros.
—Amiga no digas eso —susurró mientras ponía una mano con delicadeza en mi hombro antes de terminar la oración —de seguro habrá momentos peores —rio de nuevo.
—Me encanta que estés aquí para levantarme el ánimo —dije, entrecerrando mis ojos y con el mejor tono de sarcasmo que podía hacer cualquier adolescente de 19 años.
Ella tenía razón, la vergüenza siempre estaba a la vuelta de la esquina, esperándome para atacarme sin piedad. Tal vez suene dramática como la típica adolescente, pero es totalmente cierto. No entiendo como mis compañeras de clases pueden estar las 24/7 de punta en blanco mientras que yo ya estoy despeinada con tan solo salir de mi habitación. Pero no importa, dicen que estar despeinada es sinónimo de felicidad o de que no tienes espejo.
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Un amor musicalmente silencioso
Teen FictionTodos dicen que se puede reconocer fácilmente al amor de tu vida con sólo mirar a esa persona a los ojos, ya que al hacerlo empezarás a escuchar las campanadas de la "música" del amor, pero ¿qué pasa cuando es sólo una persona la que escucha esas ca...
