Reviso por última vez mi celular, específicamente su chat. Era una simple despedida de buenas noches, él ya se había ido a descansar. Y ahí estaba yo, tendida en la cama, mirando al techo con los audífonos puestos, con la mente en otro lado. Y ahí llegaron como visita de cada noche, hizo presencia mi infaltable insomnio, junto a las inseguridades, miedos y las miles de preguntas que me hacía cada noche. Recordando situaciones, pensando en las actitudes y las respuestas de las personas y mías. Analizando todo minuciosamente.
De un pensamiento a otro, acompañada de mi tema favorito del playlist; Friends – Chase Atlantic, mi mente divaga en todo lo que ha sido de mi vida, lo mismo que pienso cada noche, pero esta vez todo se centra en los errores cometidos, y en lo que deben pensar las personas de mí. A cada pensamiento que llega a mi mente, a cada recuerdo, mi pecho comienza agitarse, mi respiración es irregular. Siento como los ojos se me llenan de lágrimas y comienzan a desbordarse, cayendo por mis pómulos, mojando parte de mi pelo. Sintiendo como mi pecho se aprieta al recordar cada error cometido en el pasado, la impotencia se apodera de mí, me pregunto: —¿Cómo es posible sentir tantas cosas en tan pocos segundos?—. Mis pensamientos y sentimientos son un torbellino, siento mucha rabia, pena e impotencia por lo necia que he sido. Sin haberme dado cuenta mi respiración era muy irregular, me dolían los dientes por mantener la mandíbula apretada, sentía las manos adormecidas, comienzo a sentir un ardor en las palmas sin darme cuenta por mantener los puños apretados empiezo a enterrarme mis largas uñas haciéndome daño. Casi desgarrando mi piel.
Oscuridad, de un momento a otro es lo único que siento, mis ojos están nublados por las lágrimas, mi mente está totalmente en negro, no puedo pensar en nada, mi mirada está perdida en un punto fijo, lo único que retumba en mi mente es la música. Me percato que acabo de perder la cordura. Los últimos días han sido un fiasco, mi mente me recuerda que las cosas malas me pasan porque estoy pagando un karma, y es verdad.
Mi mente está totalmente nubla y desorientada. No soy clara de lo que hago, siento mi cuerpo libre. Mi mente ya no tiene cordura, ya no siente nada, no pienso en nada, todo se apagó, no tengo conciencia de absolutamente nada. Me levanto de la cama, voy al closet saco de él un vestido negro floreado con un bolsillo. El vestido me llega a los muslos, me lo coloco. No entiendo que me pasa, por mi mente rondan muchas ideas pero ninguna es clara todas son confusas, no sé qué hacer. Me siento en mi escritorio viendo la pantalla negra de mi computador, "¿qué hago?" Esa pregunta retumba en mi cabeza, me concentro en la música, una y otra vez se repite la canción. "Quiero bailar". Por mi mente ronda esa idea y me dispongo a bailar al ritmo de la música, esta vez Ocean Drive – Duke Dumont invadiendo mis oídos, haciendo vaivenes con mis caderas al ritmo, siento como la música hace de las suyas en mí, sintiendo como el placer del ritmo cala en mis poros haciéndome estremecer por la deliciosa melodía. Tomo un descanso y me dirijo a la cocina, específicamente a un mueble, mi mueble favorito, en el centro de él un espejo hermoso, una base dividía la parte de arriba con la de abajo. Veo la botella de ron añejo y enseguida recuerdo las miles de veces que pasé momentos divertidos bajo los efectos de él, lo tomo y siento ese asqueroso ardor cuando baja por tu garganta, quemándote. Quería sentirme bien. Hago una mueca de desagrado, me largo de ahí con la botella en mano, me dirijo a mi happy place, pienso y pienso pero no hallo que hacer. Me dirijo a una cajita secreta donde guardo cosas que nadie sabe y ahí veo su envoltura brillante como un diamante. Abro lo que contiene la bolsita y digo: ¿con qué será esta vez?, opté por todo. Me tomé todas las pastillas que habían en la bolsita, no recordaba lo que eran cada una de ellas, pero, lo único que sabía es que me llevarían cerca de esa luz de la cual todo el mundo ve cuando... sí, ahí mismo, ese mismo lugar donde estás pensando. Tomo más de la botella y siento como empiezan a hacer efectos ciertas cosas. Un sonidito en el piso llama mi atención, es otra bolsa más pequeña, pero el contenido de esta llama más mi atención, un polvo blanco:
—¿Cuándo compré esto?—. Me pregunto, quizás fue un regalo de alguno de los dealers, no le doy más vuelta al tema y no lo pienso dos veces y lo hago. Siento como cala en mi nariz, penetró tan fuerte que una gota delgada y caliente rueda por ella hasta mi boca, donde percibo el sabor metálico: —Oh mierda...—Susurré. Trato de detener el sangrado de mi nariz y este cesa un poco. Comienzo a sentir mucha calor, tengo hormigueos por todo el cuerpo, la temperatura de mi cuerpo es muy alta, estoy media mareada, pesan mis ojos. Juraba que el polvo blanco haría otro efecto pero quizás las pastillas apalearon a que no fuera así. Siento la boca seca, como si no hubiera tomado agua en meses. A pasos lentos y torpes me dirijo al baño, me mojo el cuello, las mejillas y las manos. Me miro en el espejo, me veo fatal, mis pupilas están demasiado dilatadas, tengo una larga macha de sangre en la nariz, la limpio con agua. Vuelvo a mi pieza y me tumbo en la cama pensando que hacer, de un momento a otro todo es oscuridad, mi mente se apagó por segunda vez, siento que no puedo despertar. Ya no soy consciente de lo que hago, lo siguiente que veo son flashbacks de lo que hice.
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Deep dream
Short StoryUn sueño frustrado, pero que alcanzó ese destello a la luz. Ese paso en falso, un beso de buenas noches a esta humanidad.
