Primer baile de los 12, New Boston, Sheratan, constelación de Aries. Generación pasada de signos. 25 años atrás.
El baile de los doce era, sin duda, uno de los eventos más importantes en la vida de cada heredero de una constelación en el Sistema Solar, pero lo era aún más para los doce herederos que estaban a cargo de la unificación de todo, los verdaderos líderes entre las 88 constelaciones que existían, ya que era su presentación oficial como los herederos a la corona de su respectiva nación. Se les consideraba jóvenes en preparación oficial para heredar. Todo lo que hubieran hecho antes de aquella presentación lo solían tomar como juegos de niños, no tenía importancia relevante. Unos lo llaman segunda oportunidad, otros ponerse la soga al cuello, pero para ellos era un cambio totalmente distinto en cuanto al trato, ya que en ese momento dejaban de ser simples hijos de alguien para volverse los símbolos del futuro de una nación. El título de príncipes o princesas comienza a adquirir un significado más realista. Esto, en consecuencia, provoca que cualquier error pueda costarles todo su futuro.
Tradicionalmente, la primera celebración del baile de los doce se efectuaba seis meses antes de que los signos ingresaran a su primer año de educación media superior, durante la víspera de año nuevo, cuando acababa la temporada de Piscis y comenzaba nuevamente la temporada de Aries en marzo, dando la bienvenida a la primavera. Es una fiesta anual que comienza desde el instante en que los signos son presentados como herederos formales y termina cuando una nueva generación de signos aparece. Cada año, la sede se irá transfiriendo entre las doce familias, reemplazando la antigua costumbre de reunir a las doce familias reales del Sistema Solar una vez en cada una de las doce temporadas del año, en pequeñas celebraciones locales llamadas bailes de las estrellas. En estos bailes, los herederos de las constelaciones menores afiliadas al reino anfitrión podrán convivir con los signos en reuniones un poco más informales y sin tanta pompa como el baile anual de los doce.
A pesar de que su nombre hacía referencia a los miembros del zodiaco, el evento estaba dirigido especialmente a las 88 familias que conformaban las constelaciones del sistema y a los altos mandos de todas las cortes del sistema. En esas reuniones se llevan a cabo diversas alianzas convenientes de distintas índoles entre altos cargos de reinos distintos. En aquellos espacios históricamente se han llevado a cabo más de un trato que trascendió a la historia de aquella sociedad interestelar. Aquella última noche de invierno y primera primavera, Sheratan, la estrella más brillante de la constelación de Aries, estaba siendo testigo del primer baile de los doce, un evento que no había sido celebrado desde mucho antes del comienzo de la guerra ideológica-elemental que azotaba el Sistema Solar en ese entonces. Charlotte Canis, la reina Luna y antiguo signo Cáncer, había insistido en que era momento de llevar a cabo dicha tradición. No importaba que hubiera una guerra en proceso que había retrasado la presentación y que los mismos signos estuvieran a mitad de su educación media superior, la mujer creía que era algo necesario hacer por el bien de la formalidad. Aquella mujer elegante y conservadora siempre fue fanática del antiguo modo de presentación oficial de los herederos que controlarían la corte interestelar de todo el Sistema Solar, dicho modo era por medio de un cotillón y baile de debutantes.
La guerra elemental había dejado claro que los signos agua podían ser líderes inestables y emocionales; era imposible que la reina Luna o la nación de Cáncer tuvieran una importancia política relevante a pesar de su posición como cardinales. Sin hablar de la poca valía que se le daba a naciones lejanas como Escorpio o Piscis, la primera aislada del Sistema y la segunda que tenía en su historia una amenaza para ser derrocada. Aún con esto en mente, por alguna razón logró que Aaron Arietis, el rey Marte, siempre serio y reticente, aceptara su ayuda para apoyar a su consorte en la organización de todo lo referente a esta importante celebración que no había sido llevada a cabo sin la insistencia de la misma Charlotte, también conocida por ser una de las reinas más entrometidas en asuntos de política, algo que no era del agrado de los hombres que estaban en la mesa de cardinales.
Al menos podían estar seguros de dejarle este asunto a la reina Luna y a la reina consorte Arietis, este tipo de actividades son cosas de reinas.Había llegado el día tan esperado: el baile de los 12, un evento de gran magnitud en el Sistema Solar. Los doce herederos, representantes de cada una de las constelaciones, se encontraban reunidos para su presentación oficial como los futuros líderes de sus respectivas naciones. Este baile marcaba un antes y un después en sus vidas, ya que dejaban de ser simples hijos para convertirse en los símbolos del futuro. Desde muy jóvenes, los herederos habían sido preparados para este momento trascendental. Todo lo que habían experimentado hasta ahora se consideraba insignificante, como meros juegos de niños. Sin embargo, este evento los obligaba a asumir responsabilidades de gran envergadura, pues eran los encargados de unificar y liderar las 88 constelaciones existentes. El título de príncipes y princesas ya no era solo un mero título, sino un compromiso real y tangible. La carga sobre sus hombros era abrumadora, pues cada uno de sus movimientos y decisiones podían determinar el destino de su nación. El baile de los 12 era una oportunidad para mostrar su valía, pero también una prueba donde cualquier error podía poner en peligro su futuro.
La preparación para este baile había sido intensa. Durante meses, los herederos habían perfeccionado su danza, aprendido protocolos y estudiado a fondo la historia y la cultura de su constelación. Cada detalle era crucial para causar una impresión duradera en los líderes presentes y el pueblo que los observaba.La noche del baile, el salón estaba lleno de una energía vibrante. Las constelaciones se habían congregado para presenciar este evento único. Las luces y los colores de las estrellas llenaban el lugar, creando un ambiente mágico. Los doce herederos se encontraban nerviosos, pero también llenos de determinación. Al sonar la música, los herederos comenzaron su coreografía. Cada paso, cada movimiento, irradiaba gracia y poder. Sus trajes brillaban como las mismas estrellas en el cielo, reflejando su importancia y el legado que llevaban sobre sus hombros. La audiencia quedó maravillada por la destreza y elegancia de los herederos, reconociendo en ellos a los futuros líderes que dirigirían sus destinos.
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Another Zodiac Story
FantasyMás allá de los límites de la atmósfera terrestre, existe un universo lleno de estrellas y planetas; no muy lejos de este planeta existe un mundo del que los humanos aún no son conscientes. Como la tierra se divide en países, ciudades y delegaciones...
