Hace calor como todas las mañanas en la movida ciudad de New York y el Sol resplandece en lo alto resaltando el rojo incandescente de mi cabello. Nunca dejará de encantarme cómo luce en mí y combina a la perfección con la palidez de mi piel; es como una gota de sangre en la nieve.
La nieve me recuerda a las navidades en mi país.
Los chicos aún no se han despertado, tan solo son las 10:00AM, por lo que es algo normal; sin embargo yo sigo sin acostumbrarme a estos tediosos horarios. El primer rostro en encontrar es el de Wendy, siempre muy puntual con su trabajo y con una sonrisa que hace disipar las nubes en el cielo.
-Hola Wendy hace un día espléndido, ¿cierto? -saludo con un tono cálido.
-Al parecer Dios ha decidido regalarnos una hermosa mañana -responde ella inhalado oxígeno y liberándolo en un suspiro.
Aunque no creo que todo lo que pueda brindarnos Dios sea así de maravilloso como la expresión de su cara.
-¿Vas a preparar a los niños para el evento de la tarde? -inquiero al observar las toallas limpias y los trajes que lleva consigo.
-Alistaré a esos pequeños que deben de estar haciendo la Tercera Guerra Mundial encima de sus literas -arruga los hoyuelos de sus marrones ojos, que transmiten una inmensa alegría con el brillo de sus ojos, son como diamantes.
-¿Has desayunado?¿Has visto a la Sra.Puper? -pregunta dudosa.
-Creo que estaba preparando la avena para los diablillos, he tomado café -con chocolate, no hay nada mejor -la tranquilizo mientras me alejo.
Ella puede llegar a preocuparse mucho y ser muy insistente cuando se trata de nuestra salud, cuando se trata de nosotros.
-Más te vale no mentirme pelirrojo escurridizo -vitorea y levanta su mano en el aire cuando le doy la espalda -; sino yo misma le realizaré la biopsia a tu estómago.
Esta chica no hay un día que no me haga carcajear con sus chistosas amenazas.
Supongo que así es Wendy.
Si leyeron bien pueden percatarse de que sí, soy un chico; tal vez algunos creyeron que era una chica por mi inusual color de cabello. Siempre me han gustado las cosas raras, que fuese poco común no fue el motivo de por qué lo teñí así; ya descubrirán sobre eso más adelante o quizás no. Jajajaja.
Sorpresa.
Regresando a mis halagos hacia Wendy, una de las razones por las cuales me agrada tanto es por ese carismático tacto que posee ante los demás, es así con todos; aunque yo soy un poco más especial por ser su amigo. Es una de las pocas personas con esa habilidad para sacarte una sonrisa a pesar de cualquier cosa que este sucediendo; incluso en sus días tristes. Ella no es más que otra de las ayudantes aquí y las única por la cual a veces estabilizo a mi intolerable carácter; suele hacer disímiles de trabajos: imparte algunas clases, se encarga de los niños más pequeños y la he visto tararear en la cocina cuando la Leticia está decorando sus exquisitas tartas de chocolate con miel.
Amo esas tartas.
Además estudia Medicina en la universidad por las noches, realmente he llegado a apreciar mucho a esa chica.
Pero, ¿qué estoy haciendo?... Ni siquiera me he presentado. Deben de estar muy confundidos con todo lo que he parloteando antes. Suelo ser muy distraído, sería algo anormal en mí no serlo.
Primero que nada estoy aquí, en el orfanato Claudia's little birds, a donde fui trasladado al perder a mi familia hace cuatro años en Francia. Allá los centros para niños en mi situación algunos no me aceptaban debido a la tragedia, otros se encontraban absolutamente sin capacidad y el resto solo daba falsas excusas para rechazarme; así que terminé aquí en los EE.UU. Claudia es la fundadora del lugar, de ahí el nombre. No tengo un contacto muy cercano con ella; pero sé que debe ser muy valiente para sacrificarse por el futuro de inocentes como nosotros al decidir llevar a cabo este proyecto. He escuchado rumores de que inició con esta propuesta desde muy joven en la empresa en la que trabajaba y apesar de que muchos de los accionistas se negaron consiguió que construyeran este establecimiento, el cual ya ha mantenido a flote por un largo tiempo.
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Un Secreto Un Corazón
RandomUn chico tímido, simpático e inteligente. Su actitud de pasar por el mundo como un inadvertido le va como anillo al dedo a su capacidad de ser moldeable en diferentes circunstancias. Sus recuerdos en Europa no son nada más que su gran perturbación;...
