No podemos

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Su respiración estaba tan agitada que sentía un remolino salir de su nariz, Gabriel hacia chocar su aliento sobre la desnuda piel del cuello de la chiquilla, de su chiquilla, no podía dejar de pensar en ella, en poder protegerla y tenerla en sus brazos para siempre.
-Quédate Marinette, por favor quédate-
Ella cerró sus ojos suplicando que esto se acabará.
-No puedo, esto no puede pasarnos Gabriel, por más que quiera, por más que quiera tenerte, no puedo, no ahora, nos tardamos demasiado-

No le dijo nada y apegó sus labios con los de ella, explotaron mariposas en sus estómagos, los colores aparecieron a su alrededor, Gabriel pasó sus manos por la cadera de ella, lo que la hizo respingar, el vestido era muy estorboso, hacía fricción con el traje de Agreste.

-No nos va a perdonar Gabriel, no ahora. - No le importó y la siguió besando, Mari se derritió en su lengua, dejando la vergüenza y el miedo de un lado ,una última vez, una última vez al menos.

Las campanas retumbaron en toda la  iglesia. Quedaba poco tiempo, muy poco tiempo, los besos fueron más feroces y dolorosos, le dolían sus labios, Marinette tenía una discusión interna, no sabía que hacer.

Se escucharon pasos, Gabriel la empujó y se acomodó el traje, Marinette puso en orden su vestido, se asomó Sabine con una sonrisa en el rostro.

-Todo está listo cielo ¿Señor Agreste, tiene algo?- Marinette lo vio, estaba totalmente rojo, eso la enamoró aún más

"Sí señora Dupain, que tal si yo me quedo con su hija" pensó Gabriel en su mente

-No Sabine, sólo le estaba dando unos consejos a Marinette, y darle un presente- Gabriel sacó una pequeña caja que contenía una sortija, Marinette reprimió las ganas de llorar y abalanzarse hacia él- Era de mi madre, Adrien me pidió personalmente que te lo diera- Gabriel le habría pedido matrimonio hacía unos días, pero se mantuvo muy ocupada con el tema de la boda.

-Que amable de su parte. Hija, tu padre vendrá por ti en un minuto, me retiro-

Marinette lo miró con lágrimas, Gabriel le sonrió tiernamente. Ella lo volvió a abrazar

-No llores pequeña, vas a arruinar tu maquillaje-

-Lo siento tanto Gabriel, por nosotros, si no hubiera aceptado tal vez...-

-Shhhh, - le puso el dedo en los labios y le dio un beso de pico, le enjugó sus lágrimas.

-Es hora de mostrar nuestras horas de trabajo linda. Todo estará bien, encontraremos una forma- La soltó y se fue al marco de la puerta, le lanzó un beso y desapareció por la puerta.

Marinette miró el anillo y se lo puso sin dudarlo.

-¿Estás lista hija?- Marinette asintió la cabeza.

La canción nupcial comenzó, los invitados se pararon, Marinette entró con paso dudoso, su vestido cayó en forma de cascada y cobraba vida con cada paso, estaba radiante, Adrien se volteó y le sonrió, casi lloraba. Marinette bajó la cabeza apenada, alzó la vista y se enfocó en la dirección de su prometido, aunque no lo veía a él. Sino a su padre detrás, Gabriel estaba tan perfecto, en ese smoking tan irresistible ¿Qué habrá sentido Emilie cuando caminaba hacia el altar y vio a tal hombre?

La ceremonia comenzó

Los novios llegaron al punto del sellamiento del matrimonio

-Si hay alguien que se oponga, que hable ahora o que calle para siempre-

En ese momento Gabriel y Marinette intercambiaron miradas, tenían el mismo deseo en su corazón de que esto se cancelara, de poder volver a intentarlo. Gabriel le guiñó un ojo. Ella se quedó consternada.

Un estruendo se oyó , era un akuma, hacía años que no aparecía uno, una bomba de humo estalló, Adrien comenzó a toser, Marinette le fue arrancada de su mano y se vio obligada a correr.

Salieron por la puerta trasera, cuando el panorama era visible, Mari se dio cuenta del atraco, no pudo evitar sonreír, Gabriel tomó una motocicleta, le dio otro beso a su amada.

-Te dije que encontraría un modo, ahora, disculpa- Gabriel tomó el vestido y lo arrancó con fuerza, tenía un vestido oculto, uno de color lila con mariposas - Te dije que yo me encargaba del diseño de tu vestido, aparte, hace juego con el anillo que te dí-

Marinette no podía creerlo, Gabriel la subió a la moto, ella se aferró a su tórax y aceleraron a máxima velocidad.

Ya estaban en carretera, cuando Marinette le preguntó

-¿Exactamente a donde vamos?-

-Algo se nos ocurrirá querida, algo se nos ocurrirá-

Ella rio a los cuatro vientos y levantó los brazos, Gabriel  solo sonrió de lado. 

Gabrinette OSWhere stories live. Discover now