✖Archivo ¹: Un pozo sin fondo✖

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"Al fin y al cabo, había un único túnel, oscuro y solitario: el mío." ◀

En aquel lugar recóndito, oscuro, aterrador, aislado, que se encuentra en el interior de los corazones más destrozados, aquellos que fueron atacados, curados con vendas, pero con cicatrices sin cerrar.

Ella corría desesperada por esa cárcel en tinieblas, grita, no puede, cae de rodillas agonizando en silencio, nadie puede oírte, presiona su pecho con violencia, quiere arrancarlo, le duele, nadie entiende tu dolor, se arrastra por el suelo, no puede levantarse, pero es fuerte, quiere serlo, pero todo se desmorona.

Aquellos que lloraron hasta sentirse vacíos, aquellos que no sentían un corazón latiendo en su pecho, aquellos ángeles con alas heridas viendo como caían sus plumas, a ellos no le quedan lágrimas para llorar.

Inténtalo, solo te estás destruyendo a tí misma, en realidad no existes, solo en este lugar oscuro y vacío, como tu interior.

La chica lloró lo que le quedaba, gritaba desgarradoramente a pesar de no sentir nada más que un dolor punzante que no desaparecía, parecía ser consciente de que nadie la escuchaba, pero se levantó y miró hacia arriba, donde quería llegar y sabría que no podría.

Una escalera iluminada tenuemente que ascendía, una única salida, solo para aquel con fuerzas para seguir y saber que volvería a caer mil veces más.

El problema es que algunos caen tantas veces, que olvidan que hay una salida en alguna parte.

¿Crees poder salir? ¿Cuándo no tienes fuerzas ni para moverte? ¿Cuándo sientes que no merece la pena respirar y sentir aire en esos pulmones que ya no valoras, y a los que odias por no romperse?

Se levantó, pero cayó, se arrastró, sus rodillas sangraban, y el líquido se unía al suelo oscuro, que le retenían las piernas, pataleaba con fuerza, ¿Con quién estaba luchando? ¿Con ella misma?, ¿No puede ganar esto?

No puedes ganar, no puedes, no puedes, no puedes.

"Cállate"

Y gritó tan alto, que sus cuerdas vocales se rompieron, tan alto que sus pulmones ardieron, tan alto que las escaleras brillaron para ella.

Corrió, y corrió, ignorando el grito de sus pulmones perdiendo el oxígeno, pero no le importaba, solo quería llegar y subir, quería lograrlo.

No, no puedes.

Al llegar hacia la preciosa escalera iluminada, esta desapareció sin dejar rastro.

Te dijimos que no podrías, ¿Acaso no te escuchas a tí misma? ¿Acaso no escuchas que tu cuerpo quiere rendirse? ¿Acaso no escuchas que los demás tampoco creen en tí?

De sus ojos salieron pequeñas perlas cristalinas, no había duda, si aún había algo vivo dentro de ella, ahora estaba muerto.

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Domando a un monstruo herido 🌌Stories to obsess over. Discover now