He vivido toda un vida sin conocer el mundo que me rodea. A veces creo que soy una chica burbuja. Que si salgo al mundo exterior, este terminara dando me la bienvenida más singular. Mis padres son un poco indecisos e inseguros, creen que siempre corro peligro. Los amo porque me cuidan pero, en ocasiones desearía que me dejarán vivir por mi cuenta, que pudiera explorar por mi misma.
Vivo en un pueblo donde casi siempre no pasa nada interesante, la gente hace lo mismo todos los días, al parecer la rutina es mas cómoda y no tan difícil de manejar. Y cuando pasan cosas extraordinarias, se convierten en desgracias.
Mi hermano mayor murió cuando yo tenía 12 años, para todos fue un golpe duro. Pero a mamá la transformó. Mi papá, pobrecito, se llevaba de maravilla con mi hermano, solían ver los partidos de fútbol en la sala. Y cuando lo hacían parecían viejos amigos.
Las causas de la repentina muerte de mi hermano aun siguen siendo un misterio. Eso podría ser la gota que derramo el vaso de la tolerancia al mundo acerca de mi familia. Después de su muerte la casa adquirió un tono sepulcral. Mis padres parecían muertos en vida. La casa, que antes albergaba a un modesta familia, ahora se convertía en una casa maldita...
Mi vida gira alrededor del instituto. Nunca realizó nada sin consultarlo con mis padres. No soy una chica problemática y siempre trato de hacer lo mejor posible con lo poco que tengo.
Mi vida va en automático, no hay nada que logre desestabilizar mi rutina...
Una mañana demasiado fría, camino hacía el instituto. Hoy mi padre no estaba en casa, y agradezco mucho eso. Estas oportunidades son únicas y las aprovecho al máximo. Camino por la calle, observo todo lo hay a mi alrededor y me maravillo con el señor de la guitarra. Algún día quisiera aprender a tocarla. El mundo que no puedo conocer, me intriga aun más. Cuando llego al instituto me cercioró de que no este cerca el guardia para escabullir me entre las rejas de la entrada. No hay nadie. Estoy sola en la entrada. Lo haré. Cruzo sin preámbulos y corro a toda velocidad hasta llegar al pasillo. Si me encuentran aquí creerán que salte una clase. Con el frío que siento no iba a tener el valor de entrar a clase, la profesora Saavedra es a la que hay que tenerle miedo así que decido quedarme en la banca hasta que termine la clase. Estoy pérdida en mis recuerdos porque no me doy cuenta que alguien se ha sentado al lado mío. Esta quieto, parece estar digiriendo lo que ve. De pronto yo volteo y lo observo.
Me atrevo a decir que es muy guapo, los chicos de por aquí no tienen el cabello platinado como él, así que supongo que se lo ha decolorado para no ser igual, para que lo noten. Como yo lo hago. De repente, voltea a verme. ¿ qué hago? ¿ le sostengo la mirada? ¿ me voy? Ni siquiera me muevo, siento que los movimientos que pueda hacer va a provocar que él se asuste de mi. De repente se mueve y mi piel se eriza. De pronto tengo frío, me siento congelada. Él se aparta y se pierde en en pasillo. Pero su mirada se queda impregnada en mi mente y no se porqué pero ya lo he visto antes...
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Oscuridad.
Teen FictionNadie es capaz de escapar de sus propios demonios. Esos qué, al llegar la noche atormentan el corazón. Sebastían lo sabe mejor que nadie. Sabe que algún día su lado oscuro terminará destruyéndolo... Con todas las advertencias a su lado, él consigue...
