Prologo

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Estaba corriendo por toda la aldea mientras algunos jounin de la aldea me perseguían

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Estaba corriendo por toda la aldea mientras algunos jounin de la aldea me perseguían. Lo normal.

La hija del Kazekage escapando de casa no era novedad, me aburría mucho en casa. No me culpen.

Desde que tengo memoria papá a sido demasiado sobre protector conmigo. Literalmente solo tengo permitido pasear por la casa, siempre acompañada. Me estresan. Con los únicos que charlo son con los amigos de papá y mis tíos. Cero amigos, y los imaginarios no cuentan. Esa es mi triste vida.

—¡A que no me atrapan! —los provoqué haciéndoles muecas.

Estaba corriendo de espaldas, y de un momento a otro termine en él suelo por chocar con alguien.

—Ai, con más cuidado dattebayo. —esa voz.

—¡Naruto-san! —me lancé a abrazarlo.

—Que bueno verte, Aiko. —su sonrisa nunca cambia.

—Gomenasai, venia distraída. —me solté de su abrazo y bajé la cabeza avergonzada.

—¡Aiko-sama! —los dos shinobis por fin me alcanzaron y me puse en alerta, tenía que escapar.

—¡Vuelva!

—¿Pero que...?

—¡Me tengo que ir! —salí corriendo esquivando no a Naruto-san.

—¡Choto...!

Me fui corriendo por las calles, regularmente sabía por dónde escapar pero, en éste caso creó que me aleje mucho de casa; entre a un callejón por error y al verme acorralada empezé a escalar la pared.

Me avente usando algo de la arena de mi bolsa para ablandar mi caída. Aún así no le ayudó mucho a mi trasero.

La arena que controlo no es igual a la de mi padre, la "arena" que puedo controlar es polvo de oro; pero es un habilidad secreta según mi padre, así que no puedo mostrarla según el. Regla que por cierto siempre ignoro.

La arena que llevo en mi bolsa es polvo dorado, y si la mezcló con la arena normal puedo controlarla un poco, es difícil de aprender pero para mí suerte vivo en el desierto.

Me concentré tanto en mis pensamientos que no noté que una barrera de arena se interpuso en mi camino, intente por todos lados y la barrera de arena se interponía en mi camino.

—Aiko. —esa voz.

Sentí miedo de voltear así que me mantuve de espaldas.

—Hola papá. —mi voz salió chiquita.

—Voltea a verme cuando te hablo. —creo que si está enojado.

Me di la vuelta lo más lento que pude con una sonrisa nerviosa, su mirada severa se ablando al verme y solo soltó un suspiro.

LAZOS DE ARENA || No Sabaku Shinki Stories to obsess over. Discover now