Quince años
—Papá no está totalmente de acuerdo —le dijo Scorpius a sus dos amigos, Albus y Rose.
—Pero ya es una tradición nuestra pasar la última semana de vacaciones en la madriguera —se quejó la pelirroja.
—Y Draco siempre estuvo de acuerdo —siguió el azabache.
Aunque Albus parecía más tolerante, Rose se veía totalmente negada a la situación.
—Bueno, esta vez no quiere.
—Pero irás igual, ¿no es así? — preguntó la pelirroja mientras se dejaba caer en el gran sillón de la mansión Malfoy. Ese lugar siempre le había parecido escalofriante, por momentos, la única luz que brillaba era la que emanaba su amigo. El piso de mármol y las cortinas esmeralda no daban el mismo aspecto.
—Gracias a mamá...
—Eso es un si —terminó Albus, repitiendo el acto de su prima—. Además, no se puede negar a tu idea.
—Exacto.
—¿De qué hablan ustedes? —preguntó Scorpius mirando desentendido a sus dos amigos.
—Este es nuestro año —Rose se paró de un salto y miró al horizonte—, nuestra oportunidad de demostrarle a Hogwarts quienes somos.
—Eso ya lo saben, Rosie. Tu eres Rose Granger Weasley; Él es Albus Potter; y yo, Scorpius Malfoy. El mayor alboroto es que Albus sea de Slytherin.
—Rose no se refiere a eso —A continuación, Albus se paró al lado de su prima, apoyando las manos en sus hombros—. Nuestra pequeña pelirroja quiere decirnos que este año no será la traga libros Weasley.
Rose miró fijo a su primo, intentado pensar las posibles muertes lentas y dolorosas.
—Por dios, Rose, nuestras vidas son perfectas así —terció el rubio, frotándose la cara.
—Habla por ti —le espetó Albus—. En los cuatro años anteriores saliste con medio Hogwarts. Sin contar muggles.
Ese comentario provocó cierta incomodidad en la pelirroja, quien rápidamente corrió su mirada hacia el gran piano que se hallaba en medio de la sala. Sabía perfectamente casi todo sobre la vida amorosa de su amigo, pero incluso así no quería aceptar cuánto le dolía no poder ser ella ninguna de aquellas chicas.
Y sí, muy en el fondo, justo en aquellas noches donde le era imposible conciliar el sueño, la hija mayor de Ron Weasley comenzaba a considerar la posibilidad de sentir algo por un Malfoy. ¡El susto de su padre sería enorme!
—Qué puedo decirte, sé usar mis encantos —Scorpius sonrió triunfante y por un instante Rose casi sonríe.
—Como sea —interrumpió —, ¿vienes con nosotros?
—A la madriguera —aclaró Albus cuando notó la cara de desconcierto de su amigo.
—¿Ya? ¿Tan pronto?
—No esperaremos a que al rey de Slytherin se le dé por mover su varita y hacer que su papi lo lleve —le espetó Rose, volviendo su cara al mismo color de su pelo.
Por algún motivo, su forma de expresarse cuando algo le dolía o molestaba, siempre era tratando mal a aquella persona que causara ese sentimiento; o a quiénes estuvieran a su alrededor.
—¿Que rayos te sucede? —terció Scorpius.
—En diez minutos vendrá Teddy a buscarnos.
Dicho eso, Rose salió del salón dando grandes zancadas, sin mirar atrás, seguida a paso firme por Albus.
—Me dirás ahora qué rayos te sucede —le ordenó Albus, cuando pudo encontrarla entre aquel gran jardín.
—Nada —respondió ella mientras se giraba para no ver a su primo.
—Es por él.
—¿Y por qué interesaría?
En ese momento la pelirroja tuvo que contener todas sus fuerzas y no largarse a llorar justo frente a su primo. A veces podía ser muy sensible y a la vez lo demasiado fuerte para no demostrarlo. O lo demasiado débil. Además, se martirizaba a sí misma diciéndose que llorar por la vida amorosa de Scorpius era sumamente patético.
—Sé que es por él.
—¿Y qué esperas para decírselo? —se volteó de repente. El viendo comenzaba a soplar y las pequeñas ondas de su cabello se movían al compás. De no ser por la media coleta que solía llevar, habría tenido algún inconveniente.
—Lo mismo que él espera para que le des señales de que puede arriesgarse.
Ella se tensó y hasta Albus pudo notarlo
—No inventes, Albus —la mirada de Rose se volvió gélida hacia su primo. Odiaba las bromas de ese estilo. De hecho, odiaba muchas cosas.
—¿Olvidas que es mi mejor amigo? —le espetó cruzándose de brazos, sin siquiera bajarle la mirada.
—¿Olvidas que yo también soy parte del grupo? —contraatacó ella, imitando su pose.
—La diferencia, Rosie-Posie, es que yo no estoy enamorado de Scorpius.
Mierda, pensó Rose.
—Yo tampoco estoy enamorada de él. Nunca conocí ese sentimiento, mucho menos por un Malfoy —fingió cierto asco.
—Por un momento sonaste como Ron —dijo una voz desde atrás de los chicos haciendo que la pelirroja quedase petrificada—, bueno, después de todo, es tu padre.
—¿Qué tanto escuchaste? —le preguntó Rose con voz temblorosa, rogando que no notara su nerviosismo.
—Lo suficiente como para saber que no tengo oportunidades contigo —le respondió y Rose desvío la mirada. Comenzó a sentir dolor—, Pero tranquila, ya no soy el pequeño imbécil que anda atrás de la prima de su mejor amigo.
Aquello dolió aún más, pero Rose no perdería esa "guerra" así de sencillo.
—Tardaste en darte cuenta de eso, Malfoy —reconoció la chica, acercándose peligrosamente a Scorpius.
—Créeme que no. Quizás seas tú la que recién se da cuenta de la poca atención emocional que te otorgo, Weasley —Scorpius también se acercó y puso la misma cara de asco que solía utilizar Draco.
Albus bufó.
—¿Y si dejan de jugar a los nenes malos? No lo sé, quizás así sería más fácil no ser el violinista de la relación.
—¿Como puedo ser amiga de tal imbécil?
—Yo responderé —habló Albus, levantando la mano—: No quieres ser su amiga —Scorpius sonrío, victorioso.
—¡Oh, miren! ¡imbécil uno e imbécil dos se unieron! —gritó Rose, moviendo sus brazos de un lado al otro.
—Recuérdame porqué dejo que mi prima me maltrate —le susurró Albus a su amigo.
Rose se dignó a caminar hasta el gran portón de entrada a la mansión, no sin antes hacer un último tiro. No iba a dejarse humillar, menos frente a Scorpius.
—Oh, y por cierto, solo una corrección, Albus: NI SIQUIERA quiero ser su amiga.
Scorpius la miró desconcertado, y entonces Rose comprendió quien había ganado. Ahora si podía ir tranquila a la espera de Teddy.
—Ni de broma creas eso —le pidió Albus a su amigo. Lo conocía lo bastante bien como para saber el significado de sus facciones, lo suficiente para anticipar algunas situaciones.
—Avísame cuando llegue Ted.
Dicho eso, Scorpius miró fijamente cómo la pelirroja se iba hasta el gran portón negro de entrada a la mansión. Luego de aquello, él se volvió hacia el salón. No podía haber escuchado aquellas palabras por parte de Rose. Y tampoco podía aceptar que dentro suyo seguían sucediéndole cosas con la pelirroja.
Después de tanto tiempo, ¿cómo era capaz de soportar su mal genio y aún así no poder olvidarla?
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AFTER ALL THIS TIME ¿Tu me amas? | Harry Potter ; Scorose
FanfictionLa relación de Rose y Scorpius está empapada por una ambivalencia amor-odio, pero ¿Qué pasará cuando ella acepte todo ese amor que el chico le ha estado ofreciendo durante años y ella ha rechazando? ¿Acaso Scorpius seguirá interesado?
