Ya está, por fin, huele a días de playa, a infinidad de libros que poder leer, a tardes de piscina hasta quedarte con los dedos tan arrugados como sea posible. También huele a tiempo para descansar y disfrutar. Huele a verano.
-Amara, ya has recogido tus cosas?
- No mamá, aún me queda un poco- digo, mientras hundo la cabeza en la almohada, cuya función en este momento, es poder ignorar la voz de mi madre durante los cinco minutos que tengo antes de tener que levantarme.
A mis padres se les ha ocurrido la magnífica idea de este verano irnos a su pueblo, en vez de ir a Nueva York, por qué claro, un pueblo en medio de la nada, con mosquitos, y seguro que sin cobertura, es mucho mejor que la gran ciudad, con maravillosos lugares que ver y con lugares inéditos que descubrir.
Cojo las últimas cosas que me quedan y las guardo en la maleta. La cual de lo llena que está posiblemente pese más que la moto vieja que se compró mi hermano el año pasado.
- Amaraaa, no llegaremos a tiempo al vuelo
- Ya bajo papá
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Aquel Lugar
Teen Fiction-Pero Amara es un simple pueblo en medio de la nada, ¿Qué tiene ese pueblo? - Amigas especiales, hay fiestas de vez en cuando y el paisaje no está mal. -¿En serio, no tienes una respuesta mejor? - A él, lo tiene a él.
