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Abrió sus ojos con molestia debido a la alarma chillona que inundaba toda la habitación. Con rapidez movio su pequeña mano hasta el celular que posaba sobre la mesa de noche para callar el molesto sonido predeterminado de cada mañana.

Camino con flojera buscando la misma ropa de siempre, su uniforme casual para las clases, una camiseta negra, un pantalón de yogin negro, sus zapatillas del 36 negras y sin preocuparse mucho por su rostro o cabello espero sentada el desayuno que estaba preparando

-¿Podés ir sola hoy?- pregunto la suave y cansada voz de su hermana mayor quien se hacía cargo de la niña nueve años menor

-si, no hay problema- dijo sin más y sin ganas, no tenía problema ya con los micros y el recorrido, todos los días era el mismo. Un micro en la esquina de su casa que la dejaba en el centro, caminar desde la calle Patricia y Las Heras para llegar a su metro y de ahí llegar a la puerta de la escuela, un recorrido fácil que no tardó mucho en aprender.

Tomo sus cosas y con flojera salió del departamento algo dañado por los años.

Hizo el mismo recorrido de siempre, con confianza y entusiasmo por la soledad del momento, al menos hasta que llegó a su metro, dónde varios compañeros estaban tanto de su curso como de otros mayores.

-Buenos días- dijo una vez estuvo frente a sus maestros y dejo un mensaje colgado a su hermana de que había llegado bien calmando la preocupación de la mayor por ella

-Ana, ¿Trajiste el informe de la máquina que te pedí?- pregunto el profesor con una sonrisa animada

-Si, ahora mismo se lo entrego- rebuscó entre su vieja mochila rosada hasta encontrar los papeles y se los dió en una carpeta transparente de buena presentación

El profesor tomo cada unos de los informes dejando a los alumnos un rato libre mientras corregía, momentos en que la pelinegra utilizo su celular para avisar a su novio que estaba ya en su curso y que este tampoco se preocupara, en cierto punto no quería más problemas así que avisaba todo a todos.

(...)

Al terminar su turno en la mañana con los talleres paso a la tarde donde le daban teoría de las materias técnicas.

No tenía muchos amigos así que hablaba lo necesario, aparte de que era la rarita del curso, así que solo le daban algunos comentarios de burla durante el día, algunos eran inteligentes, otros solo eran comentarios idiotas y ya.

-Buenos días- una voz grave se apoderó del curso por un momento, la joven al levantar la mirada creyó era el profesor quien tenía una voz bastante atractiva, pero no, se trataba de un alumno bastante joven, quizás de su edad, alguien que había conocido días antes en el buffet del colegio y que desde que lo escucho hablar sus hormonas de adolecente hacían su trabajo, volverla loca por el.

Suspiró pesado al verlo, era alto, delgado, con un tono de piel morena, unos ojos oscuros bien marcados por sus gruesas cejas, unos labios perfectamente delicados, delgado arriba, más grueso abajo, con un mentón médianamente marcado.

_Me vuelvo loca_ 

Movió levemente su cabeza para acomodar las ideas, ella tenía novio, no debería pensar en el morocho como un chico sexy, pero aún así con las hormonas un poco locas se acercó a el

-H-hola ¿Que onda?- le sonrió algo nerviosa viendo su rostro serio mirarla de arriba abajo como si la escaneara

-Hola- dijo sin más haciendo que el rostro ajeno se sorprendiera debido a que nunca hablaban mucho

-Soñe con vos- soltó de repente haciendo la charla incómoda para ambos desconocidos

-Ah... ¿Que soñaste?- pregunto con un deje de incomodidad en el tono de su gruesa voz

-Soñe que estábamos hablando así como ahora y que tu voz era tan linda que terminaba dándote un beso- sonrió con picardía la joven, dejando notado que no sabía del coqueteo

El joven moreno no cambio su expresión, en cambio frunció el seño molesto e incómodo

-Buenos, tendré que dejar de hablar entonces- dijo finalizando la charla, dejando los ojos ajenos bien abiertos por el rápido rechazo

Simplemente volvió a sentarse en su lugar esperando a que el día terminará y poder marcharse de la vergüenza que tenía por haber sido rechazada así, aunque era obvio, era una chica rellenita, bastante mal vestida y fea de rostro ya que nunca se maquillaba aunque sabia hacerlo, pero era floja también, así que no esperaba mucho de ella misma.

(...)

El día termino y se reunió con su novio yendo hasta su casa, a veces iban juntos en el micro, otras se separaban a medio camino, la verdad no tenían una relación fea, ya todos decían que iban a estar juntos, a sus tan solo quince años la veían casada en un futuro con su actual novio, pero no tenía muchas ganas, tantos problemas que había tenido en su corta vida, no quería saber de estar casada aparte de que estaba un poco cansada de la relación, pero creyó era normal debido a que en todas las relaciones hay cambios y problemas, solo era un día más, pronto volvería todo a la normalidad ¿No?.

Rechazada Cerita yang buat anda obses. Terokai sekarang